martes, 23 de julio de 2013

Opinión: Si Atlas se rebela … – por Anton Barreneche

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Pero sin dudas, quien se lleva la gloria es la emplazada en Nueva York: “Atlas”. El gigante Atlas sosteniendo al mundo sobre sus hombros. Condenado por Zeus (su padre) a cargarlo permanece esclavizado durante la eternidad. Su única función es sostener el globo terráqueo. A diferencia de su hermano Prometeo que intentó robar el fuego sagrado a los dioses del Olimpo, la vida de Atlas se reduce a mantener a los demás.
El gigante sufre en silencio por la pesada carga y sueña con rebelarse, no termina de dar el paso que lo liberará de su pesado destino, eterno altruismo que sostiene sin recibir nada a cambio. Soportar, mantener, sostener a los demás parece ser el núcleo de su cerebro. No fué educado para intercambiar valor por valor.
La gigantesca obra de Lawrie emplazada en el Rockefeller Center recuerda que algunos deben cargar sobre sus espaldas sin quejarse para que otros vivan a expensas de ellos. Sobre la espalda del gigante encontramos la esfera terrestre portando los doce signos zodiacales que giran lentamente.


Los tres edificios que rodean la magnífica escultura de Atlas fueron diseñados por el arquitecto Raymond Hood en estilo art decò y envuelven amorosamente la escultura de Atlas. No es casual ese aparente despojamiento de edificios desnudos que cobijan a Atlas. En absoluto. Es mucho mas que eso. Es un despojamiento sagrado. Es no querer interferir con la escultura de Lawrie. Dentro de su despojo de líneas puras, que es homenaje y reverencia, lo importante sigue siendo la escultura de Lawrie. El Atlas de Lawrie bajo la bóveda celeste de Nueva York enmarcado por tres bloques art decò. La cuarta pared… es uno mismo cuando lo observa. La individualidad… es uno mismo, el cuarto edificio.
Como no relacionar esta envoltura tan respetuosa del otro con el edificio que envuelve la escultura de Steven Mallory, cuando el arquitecto de “El Manantial” de Ayn Rand diseñó y levantó la estructura encomendada por Mr Stoddard. El “Human Spirit Temple”, alrededor de una única escultura de Dominique, que era el centro, inspiración y homenaje !
En la entrada del Rockefeller Center, otra obra de Lawrie nos muestra una alegoría a la sabiduría y el conocimiento, pilares sobre los que se eleva el mundo moderno. Pasar ese lugar es comprender como el Capitalismo fomenta la creación y el sano individualismo…. alejándonos de la era Medieval, del misticismo, del tribalismo y los colectivismos.
El gigante fue colocado en 1930 y permanece como faro de inspiración para recordar a los distraídos que un Altruista Atlas sostiene al mundo por el momento. El día que este gigante se canse, dejará de soportar su peso. Aparentemente, falta un tiempo para que eso ocurra, pues Atlas ha percatado lo que sostiene y el peso que debe soportar.
Al levantar la mirada para observarlo.. dan ganas de gritarle a la cara : -Rebelión Atlas, Rebelión !
Fuente: La Gazeta de Concordia (Argentina)
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