martes, 20 de agosto de 2013

El obeso gobierno quiere más impuestos

El obeso gobierno quiere más impuestos

“Antes de crear su costoso estado de bienestar, el presidente Peña Nieto debe revisar junto con los integrantes del Pacto por México el gasto público burocrático.”

Godofredo Rivera
Celebramos que el gobierno proponga ya una reforma energética. No obstante, la propuesta priísta es muy tibia, y se queda lejos, muy lejos de una reforma energética integral. Y lo peor, se inspira en el socialista Lázaro Cárdenas que quería implantar para México un régimen de planificación central al más puro estilo soviético. Por fortuna no sucedió, aunque su filosofía dirigista en materia de economía la heredó a varios de los presidentes que le sucedieron durante varias décadas y aún seguimos los mexicanos padeciendo ese estatismo enfermizo que el General Cárdenas dejó como legado institucional.
La propuesta panista es más agresiva, aunque deja muchos detalles sin explicar, sobre todo en materia fiscal así como de la propia paraestatal que necesita urgentemente ajustar su plantilla laboral y que debería funcionar con la mitad de su actual plantilla laboral.
En fin, ya veremos si los políticos están a la altura de las circunstancias (PRI-PAN) y no terminan cediendo ante el chantaje de los nacionalismos trasnochados (PRD-PT y sindicatos de izquierda) propios de los primeros años del siglo XX.


Por lo pronto me gustaría reflexionar en materia fiscal, porque si hay reforma energética el gobierno peñista tienen previsto endilgarnos más impuestos y a las pruebas me remito. Desde su campaña, Peña ofreció crear un estado benefactor con seguridad social universal, seguro de desempleo y un abultado presupuesto que se asignaría a los bancos de desarrollo (esos que dizque apoyan a la pymes para luego perder dinero y ser “reestructurados”, es decir rescatados con dinero de los contribuyentes. Ahí está la negra historia de los bancos de desarrollo en México).
En fin que cuando a los priístas se les pregunta si subirán impuestos responden con evasivas, que aún no tienen afinada su propuesta, que desean un estado de bienestar para todos. ¿Y a qué costo señores priístas? Ha trascendido que su propuesta es acercar el ISR hacia el 40% y el IVA hacia cerca del 20%. De ser cierto, qué peligro se acerca para los contribuyentes, qué peligro acecha al crecimiento económico. Si Peña se tragó el cuento de los socialdemócratas como Jorge Castañeda y Aguilar Camín, de crear un estado benefactor al estilo escandinavo, lo terminaremos de pagar muy caro todos los mexicanos. Los estados benefactores europeos han sido un lastre para las finanzas públicas y el crecimiento económico de ese continente. Además fueron en su enorme mayoría creados cuando estos países ya se habían desarrollado plenamente gracias a los impuestos bajos, facilidad para hacer negocios y un sólido marco jurídico que protegió celosamente los derechos privados de propiedad. Al parecer el gobierno mexicano quiere invertir la ecuación y así nada más no saldrán bien las cosas.
Es tiempo de que el gobierno mexicano inicie una etapa de adelgazamiento pues es muy obeso. Con Díaz Ordaz el número de burócratas llegaba a los cerca de 600 mil empleados en el gobierno. Con Echeverría la maquinaria burocrática se dispara y la burocracia crece exponencialmente hasta llegar a los cerca de 2 millones 500 mil empleados. Con De la Madrid la burocracia se consolida y se acerca a la cifra actual -a nivel federal- de 4 millones de burócratas empleados. Se dice que con Salinas el gobierno se “achicó”, falso de toda falsedad, Salinas sólo vende a las paraestatales quebradas, pero la burocracia permaneció sin tocar. 
Más datos. A nivel estatal y municipal la burocracia ha crecido exponencialmente. De acuerdo con estimaciones de varias instancias académicas (como el Instituto Nacional de Administración Pública) los burócratas estatales y municipales replican ya en número a la burocracia federal, es decir suman los 4 millones de empleados. Así las cosas, el número total de burócratas suma 8 millones de personas cuyos salarios dependen de los impuestos que pagamos los contribuyentes en el sector privado. ¿Es elevado ese número? Absolutamente.
Países más avanzados tienen menos burócratas como empleados; casos a destacar son los de Estados Unidos que cuenta con alrededor de 2.2 millones de empleados públicos con una población de 300 millones de habitantes (recordemos, México con más de 115 millones de habitantes tiene como empleados a 8 millones de burócratas, poco más del triple de EU que a su vez casi triplica a la población mexicana), y España que tiene 2.5 millones pero con una población de menos de 50 millones. De hecho, en varios países europeos con problemas económicos, el peso de sus burocracias ha exacerbado las calamidades ya que se han tenido que achicar despidiendo a miles de empleados públicos, pero conservando insostenibles pasivos laborales, como es el caso de Grecia.
En México, en los últimos sexenios el número y costo de los burócratas se ha incrementado de manera significativa no sólo en el poder ejecutivo federal, tanto en el gobierno central como en las entidades paraestatales, sino también en los estados y municipios y los poderes legislativo y judicial. Según el más reciente Informe de Gobierno, entre 2000 y 2012, el gasto devengado en servicios personales en todos los órdenes y niveles de gobierno creció 141.6% en términos nominales; en lo referente a las entidades federativas y los municipios el gasto creció 152% en el mismo periodo; y, en los llamados Ramos Autónomos que incluyen los poderes judicial y legislativo, así como el IFE y la CNDH, creció 283.7% en los mismos términos.
Algunos estudios que se han realizado sobre las finanzas públicas de los estados, muestran que siete de cada diez pesos de los presupuestos estatales se gastan en nómina, mientras que sólo tres pesos restantes se destinan a obras de infraestructura, materiales y subsidios, entre otros. Cabe señalar que la burocracia estatal no sólo incluye a los oficinistas, sino también a los maestros, personal de salud y de seguridad pública. En el caso del Gobierno Federal, según el presupuesto de 2013, de cada peso que se ejerce en gasto programable, 32 centavos son para el pago de los sueldos y salarios de los trabajadores del sector público, incluyendo a las Cámaras y al Poder Judicial. Por ello no sorprende el ver a algunos estados prácticamente quebrados y según datos de la Secretaría de Hacienda, las obligaciones financieras de los gobiernos locales no se detienen y ya ascienden a 443 mil millones de pesos al cierre de junio, con lo que se registra un crecimiento anual de 9.6%. 
En el caso de PEMEX, la entidad paraestatal más importante, los gastos personales (nómina y directivos) muestran la misma tendencia a la alza. Entre el año 2000 y el cierre de 2012, el aumento fue del 184%. Este dinero equivale al 49.1% de los gastos operacionales totales de la empresa, la carga es sin duda enorme, ello sin considerar el pasivo laboral. Igual pasa con el IMSS, que es una entidad en quiebra técnica por el excesivo peso de su régimen de pensiones y jubilaciones, y de su propia nómina actual.
Ahora bien, ¿una burocracia excesiva y costosa puede dañar a la economía del país?, sin duda que sí. Puede volverlo menos competitivo que otros, si ese exceso se refleja en un mayor número de trámites o mayor inversión en tiempo y dinero, amén de mayores recursos destinados a agilizarlos. Un ejemplo de ello es el reporte del “Doing Business” del Banco Mundial, en donde en 2013 México se localiza en el lugar 48 de 185 economías evaluadas, aunque aún lejos de un lugar competitivo. Adicionalmente, tenemos el Reporte Global de Competitividad del Foro Económico Mundial en donde nuestro país se localiza en el lugar 81 de 144 en pagos irregulares y sobornos y 97 en el caso de la carga de la regulación gubernamental. La ineficiencia y corrupción generalmente son producto del papeleo, la rigidez, las formalidades innecesarias y en muchos casos la solicitud de cohecho para agilizar los trámites.
La Reforma del Estado debe también abordar la burocracia excesiva, en su mayoría costosa e ineficiente. Es necesario empezar por llevar a cabo un estudio profundo que evalúe la eficacia de la burocracia, en términos de su costo-beneficio. 
Conclusiones. Antes de crear su costoso estado de bienestar, el presidente Peña Nieto debe revisar junto con los integrantes del Pacto por México el gasto público burocrático. Es necesario reducir a la obesa burocracia. Que no nos impongan más impuestos a los mexicanos, ya pagamos muchos impuestos, y la burocracia bien gracias, creciendo y creciendo y pesando cada vez más en el crecimiento económico. Si el actual gobierno se sale con la suya, lo único que logrará es frenar el crecimiento económico y aumentar la economía informal (si me obligan a pagar más impuestos quien esto escribe no lo duda ni por un segundo, se moverá hacia la informalidad).
Por favor amigo lector, reenvíe este artículo a sus redes sociales, es necesario que más mexicanos conozcan la dura realidad, lo costoso e ineficiente que es el gobierno mexicano y lo peor, la intención de subir nuevamente los impuestos a los mismos de siempre. Se requiere una reforma fiscal, sin lugar a duda, pero ésta debe incluir a aquellos que no pagan (regímenes especiales) y jamás se debe pretender subir el ISR y el IVA. Al contrario, el gobierno debe reducir su tamaño y bajar los impuestos para que el país aumente su competitividad. No olvidar lo siguiente:
La obesidad del gobierno no es sana en ningún caso, mucho menos por su costo de oportunidad, es decir, por representar un uso de recursos públicos que pudieran destinarse a otros proyectos productivos (los del sector privado)A mayor obesidad gubernamental, mayores impuestos pagan los contribuyentes y más baja es la generación de empleos y de riqueza.
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