miércoles, 21 de agosto de 2013

Opinión: ¿Eres liberal? – por Giancarlo Ibargüen

El liberalismo es muy diferente a como lo pintan sus enemigos.
¿Eres liberal?
Lo eres, si crees en la libertad individual, en tu derecho a decidir por ti mismo lo que es mejor para ti y de actuar conforme a tus convicciones, siempre y cuando respetes los iguales derechos de los demás…
Si crees que cada persona es dueña de sí misma y tiene derecho a poseer propiedad privada, adquirida con su trabajo intelectual o manual, o recibida de otro en herencia o como regalo…
Si crees que la responsabilidad es siempre personal, que eres responsable de lo que haces y de las consecuencias de tus acciones, que debes respetar las opiniones, actitudes y  prácticas –aunque sean diferentes de las tuyas– de personas pacíficas y honestas, y ser tolerante excepto con la intolerancia…


Si crees que la fuerza –entendida como coacción arbitraria– es mala y la cooperación pacífica  honesta y buena; que las personas no deben utilizar la fuerza coercitiva del gobierno en contra de otros, y que no es la guerra, sino la paz y la libertad, el origen del progreso…
Si crees en el Estado de derecho, en que la ley debe ser general, abstracta, universal y tener su base en normas de conducta justa, que no debe otorgar privilegios ni discriminar a  personas o grupos, que el poder del gobierno debe limitarse al marco de dicha ley, y que únicamente debe recurrirse al uso de la coacción institucionalizada para velar por la ley misma, la justicia y la seguridad de las personas…
Si crees que la democracia no es un fin en sí misma, sino solo un medio para lograr una pacífica transición política, que el ideal político es un gobierno limitado y descentralizado, respetuoso de los derechos individuales y de las minorías disidentes, y que ni él ni ninguna otra institución pueden suplantar la iniciativa y responsabilidad de nadie…
“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.” (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, II Parte, Capítulo LVIII).
Si crees que las promesas deben cumplirse y los pactos contractuales respetarse,  que las personas tienen el derecho de asociarse libremente, y que la libre empresa eleva el bienestar y aumenta las oportunidades de todos…
Si crees en el intercambio libre y voluntario de bienes, servicios e ideas, y que nadie tiene el derecho a impedir estas transacciones cuando están exentas de fraude, soborno, engaño, malversación,  robo…
Si crees que sin libertad económica –esa facultad de comprar y vender sin impedimento alguno– las demás libertades –de pensamiento, conciencia, prensa, culto, etc.– se atenúan gradualmente, y que el mercado libre es éticamente superior al socialismo y a la planificación central, porque, al contrario de estos, sustenta la libertad y liga la responsabilidad con los fines individuales…
Si crees que la familia es la unidad básica de la sociedad, que siempre debes buscar y llevar una vida digna y buena, conforme a tus valores y principios, y que un gobierno limitado deja a las personas en libertad para que, responsablemente, construyan una vida satisfactoria y honrosa con sus familias y comunidades…
… como le dijo don Quijote a Sancho, “serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible…” (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, II Parte, Capítulo XLII).
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