miércoles, 22 de enero de 2014

El triunfo del socialismo

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 ¿Cree usted que las ideas no importan, que lo que la gente cree de sí misma y su mundo no tiene consecuencias reales? Si es así, lo que sigue no le afectará lo más mínimo.
Una nueva encuesta de la BBC descubre que sólo un 11% de la gente encuestada en todo el mundo (se pidió su opinión a 29.000 personas) piensa que el capitalismo de libre mercado es bueno. El resto cree en más regulación gubernamental. Sólo un pequeño porcentaje de la población mundial cree que el capitalismo funciona bien y que más regulación reduciría la eficiencia.


Un cuarto de los encuestados dijo que el capitalismo es “irremediablemente defectuoso”. En Francia, el 43% cree esto. En México, es el 38%. Una mayoría cree que el gobierno debería robar a los ricos para dar el dinero a los países pobres. Sólo en un país, Turquía, la mayoría dice que es mejor tener menos gobierno.
Es aún peor. Aunque las mayoría de europeos y americanos piensa que fue bueno que se desintegrara la Unión Soviética, la gente de la India, Indonesia, Ucrania, Pakistán, Rusia y Egipto piensa mayoritariamente que fue malo. Sí, lo han leído bien: millones de liberados de la esclavitud socialista. Mala cosa.
Esa noticia debe haber alegrado a todo aspirante a dictador en el mundo. Y resulta ser algo chocante veinte años después de que el colapso del socialismo en Rusia y Europa del Este revelara lo que este sistema había creado: sociedades atrasadas con ciudadanos que llevaban vidas cortas y miserables. Luego está el caso de China, un país rescatado de la barbarie sangrienta bajo el comunismo y transformado en un país moderno y próspero por el capitalismo.
¿Qué podemos aprender? Lejos de haber aprendido algo, la gente ha olvidado en buena medida la experiencia y ha desarrollado un amor por el antiguo cuento de hadas de que todo puede arreglarse mediante el colectivismo y la planificación central.
Para quienes desesperen ante esta encuesta, consideren que podría haber sido mucho peor si no hubiera sido por los esfuerzos de un relativamente pequeño puñado de intelectuales que han luchado contra la teoría socialista durante más de un siglo. Podría haber habido un 99% de apoyo a la tiranía socialista. Así que no tiene sentido decir que estos esfuerzos intelectuales se desperdiciaron.
Las ideas también tienen vida propia. Pueden quedar en espera durante décadas o un siglo y luego, un día, toda la historia se da la vuelta. Especialmente en estos días, ningún esfuerzo es un desperdicio. Las publicaciones y ensayos, o cualquier forma de educación, se inmortalizan, listas para que las tome un mundo desesperado.
Respecto de la encuesta de opinión, no tenemos idea de lo intensamente que se sostienen estas opiniones o incluso de qué significan. Por ejemplo, ¿qué es el capitalismo? ¿Al menos lo sabe la gente? Michael Moore no lo sabe, si no, no estaría pidiendo rescates para las empresas financieras de élite con conexiones con la Fed, una forma de capitalismo. Mucha otra gente reduce el término de capitalismo al “sistema económico de los Estados Unidos”. No es más complicado que eso. A pesar de la realidad de que Estados Unidos tiene implantado un aparato planificador global que es directamente responsable de todos nuestros problemas económicos actuales.
Vayamos un poco más allá. Entre la mucha gente en el mundo a la que no le gusta el imperio de EEUU, muchos creen que tampoco les gusta el capitalismo. Si la economía de EEUU arrastra al mundo a la recesión, esto es un ejemplo básico de fracaso del capitalismo. Aún más ridículo: si no les gustaba George W. Bush, su estilo y sus compinches, y Obama es algo que les alivia, no les gusta el capitalismo y les gusta el socialismo.
Otro punto de vista entiende mal la misma idea del capitalismo. No es crear estructuras económicas que beneficien al capital a expensas del trabajo, la cultura o la religión. Se trata de un sistema que protege los derechos de todos y sirve al bien común. Capitalismo es sólo el nombre que ha resultado ser identificado con este sistema. Si quiere llamar plátano a la libertad, vale, lo que importa no son las palabras, sino las ideas.
Sé que no procede ninguna de esas definiciones confundidas de capitalismo. Usted también lo sabe. Pero para el mundo en general, los análisis ideológicos serios no son los que les mueven en la vida cotidiana. Mucha gente se adhiere a vagos eslóganes.
Más aún, como argumentaba sólidamente Rothbard, el capitalismo de libre mercado no sirve más que para un propósito simbólico al Partido Republicano y los conservadores. La libertad económica es la utopía que siguen prometiéndonos traer, después de la mayor prioridad de volar pueblos extranjeros, encarcelar disidentes políticos, aplastar a la izquierda en la universidad y reencauzar a los Demócratas.
Una vez que se haga todo esto, dicen, se ocuparán de la institución de un sistema económico de libre mercado. Por supuesto, ese día no llega nunca y no se supone que llegue. El capitalismo sirve a los republicanos como el comunismo sirvió a Stalin: una distracción simbólica para mantenernos esperanzados, votando y dando dinero.
Todo lo cual deja al verdadero capitalismo (un producto de la sociedad voluntaria y la suma de todos los intercambios y actos cooperativos de gente en todo el mundo) con pocos defensores intelectuales. Están creciendo, pero el trabajo educativo que necesitamos hacer es enorme y estamos enfrentándonos a las fuerzas más poderosas del mundo.
No es nada nuevo. En la historia del mundo, la libertad es la excepción, no la regla. Debe lucharse por ella de nuevo en cada generación. Sus enemigos están por todas partes, pero el principal enemigo es la ignorancia. Por esta razón, el arma principal a nuestra disposición es la educación.
La educación incluye explicar que el socialismo es una idea impracticable. Nada mejor que el libro de Mises de 1922, El Socialismo, una explicación completa de la falacia de la idea socialista. Otra obra esencial es El libro negro del comunismo. Aquí tenemos una llamada a despertar que muestra que el sueño del socialismo es realmente una pesadilla sangrienta.
Luego está el asunto de la defensa positiva del capitalismo. Nada mejor que la propia obra de Mises, La acción humana, que posiblemente no pueda ser superada nunca como tratado de libre economía. Es verdad que no es para todos. También hay muchas introducciones por ahí.
La moda del socialismo y la oposición al capitalismo debería alarmar a todo amante de la libertad en el mundo. Tenemos nuestros trabajos listos, pero con cifras así de malas es difícil no mejorar. Cualquier golpe que pueda darse a favor de los mercados libres nos ayuda a proteger a la libertad de sus enemigos.
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