viernes, 7 de febrero de 2014

Halladas cuatro cabezas cortadas en un pueblo de Michoacán


Violencia en el Estado de Michoacán, México. / Reuters Live!

Las autoridades encuentran al menos 24 cadáveres en dos fosas clandestinas de la región, al suroeste de México

México
Cuatro cabezas humanas fueron abandonadas en bolsas de plástico afuera de una iglesia en Zacán, una diminuta comunidad indígena de 700 habitantes en el occidente de Michoacán, al suroeste de México. Hace menos de cuatro días otras dos cabezas fueron encontradas en Antúnez, otro municipio controlado por autodefensas, grupos de civiles armados levantados en armas contra, dicen, de Los Caballeros Templarios, el cartel del narco que domina la zona. Los hallazgos muestran la gravedad de la crisis de violencia que ha azotado Michoacán desde hace ocho años y que alcanzó en enero su punto álgido.


Al macabro hallazgo en Zacán se suma el descubrimiento de dos fosas clandestinas entre los municipios de Los Reyes y Tingüindín, a unos 20 kilómetros de Zacán. Se calcula que guardan al menos 24 cuerpos. El portavoz de las autodefensas, Estanislao Beltrán, detalló que el hallazgo se debió a la confesión de uno de los sicarios de Los Templarios capturado tras un enfrentamiento entre narcotraficantes y civiles armados en la zona. Añadió que los restos pertenecen a víctimas de los sicarios.
Militares custodian las cabezas abandonadas en Zacán. / EFE
Los cuerpos encontrados en Zacán, Los Reyes y Tingüindín (comunidades que se abarcan en un radio de unos 60 kilómetros) son un recordatorio del alto coste que ha tenido la violencia en el territorio michoacanas. A menos de 40 kilómetros de Zacán, en La Barca (Jalisco, en los límites con Michoacán), se descubrió hace unos tres meses otra fosa más que se calcula guarda por lo menos 80 cuerpos. Solamente en 2013 se registraron 998 homicidios y, desde que el expresidente Felipe Calderón lanzara ahí su estrategia contra el crimen organizado, han desaparecido al menos 600 personas.
Desde el inicio del operativo anunciado por el Gobierno mexicano se ha detenido a, por lo menos, una decena de sicarios y colaboradores con Los Templarios. El miércoles, las autoridades detuvieron en Apatzingán (el centro económico y político de la región de Tierra Caliente, que ha concentrado la crisis de violencia) a Jesús Sánchez alias Chucho el descuartizador, presunto miembro del cartel y que se encargaba de “desaparecer” a sus víctimas.
Jesús Sánchez, alias 'Chucho el descuartizador', detenido por las autoridades mexicanas. / EFE
Los Caballeros Templarios son la banda criminal que domina Michoacán desde su aparición en 2011, tras su separación de La Familia Michoacana, una mafia con una ideología regionalista y seudorreligiosa que controla el tráfico de cocaína en el territorio y la producción de marihuana y metanfetamina, la más abundante del país.
La situación de inseguridad en Michoacán se agudizó con la aparición de los grupos de autodefensa, que el 24 de febrero pasado se levantaron en armas contra Los Caballeros Templarios. La crisis alcanzó su ebullición el 4 de enero pasado, cuando los enfrentamientos entre las autodefensas y los supuestos sicarios empujaron al Gobierno mexicano a destinar policías federales y militares en la región para detener la espiral de violencia. Las autodefensas también han acordado con las autoridades mexicanas su inclusión a un marco legal.
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