sábado, 13 de septiembre de 2014

Lleva Padrés a nivel crítico relación con gobierno de Peña

Lleva Padrés a nivel crítico relación con gobierno de Peña

La ruptura del gobernador Sonorense con la administración federal no es a raíz de la investigación por la presa en su rancho particular, sino que comenzó hace dos años, cuando el Presidente era candidato
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
Enrique Peña Nieto y Guillermo Padrés Elías.
 

Las diferencias públicas entre el gobierno del sonorense Guillermo Padrés y el que encabeza Enrique Peña Nieto empeoraron tras revelarse que el mandatario panista construyó un represo en un rancho de su propiedad, en Sonora; sin embargo, el origen verdadero está dos años atrás.
La tarde del 21 de junio de 2012 tenía nublados amenazantes en Hermosillo. En las instalaciones de la Unión Ganadera estaba todo listo para recibir a la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, quien encabezaría un mitin ante miles de personas. Llegaba en un momento complicado al interior del PAN en Sonora, pues Padrés no la apoyaba, él quería a Ernesto Cordero como candidato. Josefina se paró frente a todos, aplaudida por un panismo roto y parchado por decisión del mandatario.



El evento comenzaba y la candidata sonreía, mientras escuchaba los discursos de los anfitriones. Repentinamente, las nubes descargaron un aguacero sobre los invitados y el escenario. Aquello se volvió felicidad para los sonorenses, que daban la bienvenida a las primeras lluvias. En Sonora, un estado afectado por la sequía y el calor, cada llovizna es motivo de alegría.
Arriba del templete, los ánimos se alzaron. El gobernador Guillermo Padrés, al micrófono, lanzaba entonces un discurso a la gente. Se veía emocionado por el momento y sus palabras salieron como torpedos hacia los priístas —particularmente contra el candidato Enrique Peña Nieto— acusándolos de ladrones y corruptos.
"Se quieren esconder, y esa es la gran amenaza, como lobos con piel de borrego y copetón", gritó, en alusión al peinado del priísta. Y agregó: "Cuando alguien camina como pato, hace como pato, es pato. Son los mismos ladrones de siempre. Eso no se quita, eso no se quita con una aspirina, eso no es resfriado para creérselos".
Padrés, que había llegado al gobierno de Sonora tras la derrota de un PRI desgastado por la tragedia en la Guardería ABC, lanzó el primer ataque.
Su discurso fue subido a YouTube y bajado inmediatamente después, aunque los adversarios tenían la prueba en las manos y volvieron a subirlo.



Pasadas las elecciones presidenciales se anunció el triunfo de Enrique Peña Nieto en las urnas y el descenso del PAN hasta el tercer sitio, con Josefina Vázquez Mota a la cabeza. Guillermo Padrés tenía que cambiar su estrategia para dirigirse a partir de entonces al nuevo presidente de México, así que lo primero que hizo fue modificar su discurso. Peña dejaba de ser un lobo copetón para convertirse en el presidente electo. Padrés, consciente de la importancia de iniciar una buena relación, puso sobre la mesa su postura política y anunció que apoyaría todos los proyectos del presidente Peña y que sería el mejor aliado de la Federación.


Este discurso conciliador y de colaboración lo mantuvo los dos años siguientes, aunque públicamente la relación entre ambos no parecía buena.
Sonora veía un distanciamiento y el ala opositora a Padrés hacía mofa de que, desde Los Pinos, se difundieran fotografías de eventos en las que el gobernador sonorense era aparentemente rezagado del resto de los mandatarios o incluso ignorado.



Aunque la relación entre Guillermo Padrés y Enrique Peña Nieto fue institucional, el mandatario evitó visitar Sonora en los 17 meses posteriores a su toma de protesta. En ese tiempo hubo obras para inaugurar o iniciar su construcción y asistían en representación del Presidente los secretarios de Estado correspondientes. Guillermo Padrés insistía, en sus discursos, que era el mejor aliado de Peña.
El 21 de julio de 2013, la Unesco nombró patrimonio mundial a la zona volcánica de El Pinacate, una reserva localizada en el noroeste de Sonora. El evento protocolario, que se esperaba en el estado, ocurrió en la Ciudad de México. Ahí estuvo presente el gobernador sonorense.
Fue hasta el 23 de abril de 2014 cuando el presidente Peña visitó por primera vez Sonora. Ese día inauguró un tramo carretero. No ha regresado.



Los problemas por el agua en Sonora agudizaron más el distanciamiento entre Estado y Federación. Mientras Felipe Calderón apoyó a su amigo Guillermo Padrés en la construcción del Acueducto Independencia, el gobierno de Peña se encargó de quitárselo de las manos para obligarlo a conducirse dentro de la legalidad. El alzamiento de los indígenas yaquis y los productores agrícolas del sur de Sonora, principales afectados por el trasvase de agua del río Yaqui hasta Hermosillo, encendió la alerta en Los Pinos.
Semarnat, Profepa y Conagua investigaron el asunto y determinaron que la mayor obra hidráulica de Padrés se había realizado en medio de irregularidades, como la ausencia de un Manifiesto de Impacto Ambiental, requisito prioritario para garantizar que no habría daño ni a región ni a personas durante la construcción del acueducto.
Y el bloqueo de la carretera federal, que se extendió por casi un año, obligó al gobierno de Peña a tomar una decisión. Así, el 24 de enero de 2014, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, encabezó un encuentro con el gobernador y los opositores y se logró un acuerdo político para que la Conagua se hiciera cargo de la operación del acueducto. Al día siguiente, Padrés no tuvo opción que entregar las llaves de su obra sexenal.
Esa acción fue considerada un duro golpe para el gobierno del panista, de acuerdo con los comunicadores que retomaron la noticia en columnas y artículos de opinión.
Durante los meses siguientes, Conagua, Semarnat y Profepa continuaron investigando y clausuraron la construcción de una obra complementaria al acueducto, llamada ramal norte, que conduciría el agua hacia las colonias de Hermosillo. El argumento fue el mismo: no tenía autorizado el Manifiesto de Impacto Ambiental. Padrés se molestó y lo consideró una afrenta por parte del gobierno federal, al tiempo que acusó a los priístas de querer dejar sin agua a Hermosillo. La relación empeoró.
El jueves 4 de septiembre de 2014, un reportaje televisivo denunció que el mandatario mantenía en operación una presa con capacidad de cuatro millones de metros cúbicos de agua en un rancho de su propiedad, en una zona donde las pequeñas comunidades sufren por la escasez de agua.
En el reportaje, los pobladores denunciaron que no sólo se trataba de una presa, sino que además el rancho Pozo Nuevo había pasado de ser un lugar abandonado a uno con caballerizas y siembras de nogal en los cuatro años de la administración de Padrés, caracterizados también por la falta de comprobación del uso del dinero público.
En la entrevista que reforzaba el contenido del reportaje, los delegados de Conagua, Semarnat y Profepa en Sonora revelaron que el gobernador no pidió permiso para construir la presa ni operarla y advirtieron que podrían demolerla, alegando una falta de respeto a las legislación federal por parte del mandatario.
Guillermo Padrés estalló contra el gobierno federal y expulsó del Comité de Protección Civil a los delegados de esas dependencias. Argumentó que intentaban desviar la atención de su responsabilidad en el caso de la contaminación del río Sonora, producto de una negligencia de la mina Buenavista del Cobre, subsidiaria de Grupo México.
En respuesta, el vocero del gobierno de la República, Eduardo Sánchez, llamó al gobernador a que se conduzca en el marco de la ley y advirtió que la permanencia de los delegados del sector ambiental es facultad exclusiva del Presidente de la República. También, como respuesta, el titular de la Conagua, David Korenfeld, anunció que se iniciará una investigación sobre el uso de la presa en el rancho de Padrés.
De esta manera, a un año de que el mandatario sonorense deje el gobierno, este es el momento de mayor tensión con la Presidencia de la República.
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