lunes, 24 de noviembre de 2014

José Mujica da marcha atrás a sus críticas a México por el caso Iguala

El presidente uruguayo retira sus acusaciones de "Estado fallido”, después de que el Gobierno mexicano convocase al embajador uruguayo

El presidente uruguayo, José Mujica / Bernardo Pérez

Las turbulencias desatadas por el caso Iguala han superado las fronteras de México. Día tras día, caen desde dentro y fuera del país duras críticas por la trágica desaparición de los 43 normalistas. En este entorno adverso, el presidente de Uruguay, José Mujica, conocido por su contundencia verbal, protagonizó ayer un sonoro capítulo que acabó con una rectificación en toda regla.
En una entrevista a la revista Foreign Affairs Latinoamérica, el mandatario uruguayo había calificado al Estado mexicano de “fallido y con poderes públicos totalmente fuera de control” y había vinculado los hechos de Iguala a la “gigantesca corrupción que hay en México”. A este varapalo, Mujica añadió este comentario: “En México, la corrupción se ha establecido, me da la impresión, visto a la distancia, como una tácita costumbre social. Seguramente, el corrupto no está mal visto, es un triunfador, es un señor espléndido”.



Estos dardos superaron los límites de tolerancia del Gobierno mexicano. La Secretaría de Relaciones Exteriores rechazó categóricamente las acusaciones y anunció que iba a convocar al embajador de Uruguay para pedirle explicaciones. El comunicado oficial mexicano, como viene siendo habitual en todas las intervenciones institucionales, reiteró su condena por la tragedia –“actos como los ocurridos en Iguala no deben tener cabida ni en México ni en el mundo”– e insistió en el “compromiso del Gobierno mexicano de continuar las investigaciones con claridad, transparencia y responsabilidad, tal y como lo ha venido haciendo hasta ahora”.
La reacción de Mújica a la andanada diplomática mexicana llegó pocas horas después. En una nota publicada en la página web de la Presidencia de la República de Uruguay, el dirigente declaraba. "Ninguno de nosotros puede sentirse completamente ajeno a los dramas que afectan hoy a los mexicanos y a otros países centroamericanos. Las crudas noticias que nos llegan sobre las consecuencias del narcotráfico en países como Guatemala, Honduras y ahora México, nos gritan una verdadera lección de dolor que bien puede mostrar nuestros propios peligros futuros. Tenemos confianza en sus fuerzas, no son, ni serán, estas naciones, estados inocuos o fallidos, porque tienen cimientos históricos de naciones precolombinas, tienen capital político en sus partidos y en sus decisiones democráticas, que están por encima de sus vicisitudes de hoy”.
Otro foco de fricción exterior por el caso Iguala procede de Chile, donde se ha abierto la polémica a cuenta de la detención en México de un ciudadano de esa nacionalidad tras los disturbios registrados al terminar la manifestación del pasado 20 de noviembre. Antes las críticas recibidas, el Gobierno mexicano ha defendido en una nota la legalidad de su actuación y abrió las puertas a que el arrestado reciba asistencia consular. “Desde el primer momento, las autoridades consulares chilenas fueron debidamente notificadas por el Ministerio Público Federal.Los once detenidos gozan de todas las garantías que la ley mexicana otorga a toda persona sujeta a un proceso jurídico”, indicó la diplomacia mexicana.
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