miércoles, 5 de noviembre de 2014

La crecida republicana arrasa en la batalla de los gobernadores


El republicano Greg Abbott será el nuevo gobernador de Texas. / ERICH SCHLEGEL (AFP)

Los demócratas ceden al menos cuatro Estados en un retroceso sin paliativos

Nueva York
La crecida conservadora en Estados Unidos arrasó este martes a los demócratas en las elecciones a Gobernador, un territorio en el que tenían alguna esperanza de aliviar una noche fatídica. No fue así. Pasada la medianoche, el partido de Obama había cedido hasta cuatro Estados de los 14 que defendía (Arkansas, Illinois, Massachusetts y Maryland). En Colorado, otro de los Estados indecisos, con el escrutinio por concluir el candidato demócrata había recuperado una cierta ventaja, lo que le permitiría ser reelegido.



Los republicanos, que defendían 24 plazas, sólo cedieron Pensilvania, a la espera del resultado en Alaska, donde un independiente plantaba cara al Gobernador conservador. El destrozo padecido por los demócratas y el éxito de sus rivales ofrece muchas lecturas para la carrera que se abre ahora en Estados Unidos: la de la presidencia en 2016.
La temprana victoria de Tom Wolfe en Pensilvania sobre el republicano Tom Corbett, que aspiraba a la reelección, hizo albergar esperanzas, pero fue un efímero botín ante la pérdida de plazas tan relevantes como Illinois o Maryland, entre otras. Antes del 4-N, los republicanos poseían 29 gobernadores por 21 los demócratas. Tras la noche electoral, la brecha se ha ampliado, a la espera de los resultados definitivos.

En trece Estados en los que la batalla era incierta (Florida, Georgia, Connecticut, Illinois, Kansas, Massachusetts, Maine, Michigan, Rhode Island, Maryland, Colorado, Wisconsin y Alaska), los republicanos se hicieron con al menos nueve. Sólo Rhode Island y Connecticut (al cierre de esta edición el escrutinio no había concluido) resistieron con el color azul.
Un total de 19 gobernadores republicanos aspiraban a la reelección (los otros tres eran candidatos nuevos). Lo consiguieron 17. En el bando demócrata, nueve aspiraban a algo similar. Sólo lo lograron cinco, a la espera de Colorado. Como detalle relevante, las mujeres se hicieron fuertes en los puestos de Gobernadoras: las cuatro que buscaban la reelección lo lograron, entre ellas Susana Martínez, republicana de Nuevo México.
El lastre que ha supuesto un desgastado Obama también pesó en la carrera por las Gobiernos de los Estados, además de la economía y la sensación de que la recuperación no acaba de llegar al bolsillo de los estadounidenses, según un sondeo a pie de urna de Edison Research sobre las principales preocupaciones de los votantes. Las lecturas sobre lo que estos resultados suponen para la carrera presidencial no se harán esperar. Cada Estado ofrece análisis interesantes.
Entre los contendientes victoriosos destaca el republicano Scott Walker, gobernador de Wisconsin que aspiraba a un segundo mandato. Favorito presidenciable de los sectores más conservadores y del Tea Party por sus ideas sobre el aborto, sus enfrentamientos con los trabajadores públicos y sus restrictivas medidas para ejercer el voto, Walker afrontaba un duelo difícil contra la demócrata Mary Burke. Su popularidad había caído y las encuestas pronosticaban un empate técnico. Sin embargo, Walker se impuso al final por ocho puntos de diferencia
Walker no es el único Gobernador aupado al poder con la oleada conservadora de 2010 que tuvo que emplearse a fondo para ganar. Es el caso de Sam Brownback en Kansas. Los sondeos no apostaban por él, sino por el demócrata Paul Davis. Brownback había perdido mucho tirón electoral con un programa económico que había rebajado la calificación de la deuda de Kansas. Sin embargo, ayer recibió un importante aval con su apurada victoria.
Florida fue uno de los Estados donde la batalla fue más enconada. Finalmente se impuso por escaso margen, apenas un punto, el gobernador republicano Rick Scott, que tuvo que superar una creciente impopularidad por sus medidas contra el aborto y un recorte de presupuestos, entre otras. Enfrente tuvo a Charles Crist, exgobernador republicano del Estado reconvertido en demócrata que aspiraba a dar a su nuevo partido la primera victoria en 20 años. Ambos se habían empleado a fondo con ataques sin tregua y un gasto electoral de casi 100 millones de dólares entre los dos.
Demócratas y republicanos se jugaban mucho en Florida de cara a la lucha por la Casa Blanca de 2016. Tanto era así que Scott y Crist colocaron cientos de supervisores en las mesas electorales ante la previsión de un escrutinio ajustado. La tensión no cedió en ningún momento. Durante la jornada de votación, Crist pidió a un juez que alargara el horario de voto ante los problemas habidos en algunos condados. Su reclamación fue rechazada.
En Pensilvania, sin embargo, el gobernador Tom Corbett cayó por deméritos propios y por el buen trabajo del demócrata Thomas Wolfe, uno de los pocos que se dejó acompañar en la campaña por Obama. Buena parte de la impopularidad de Corbett viene del recorte que dio a los fondos educativos, lo que perjudicó a las familias más pobres. Pensilvania es el Estado número 45 de la Unión en cuanto a presupuesto para Educación. Wolfe, además, prometió subir el salario mínimo.
En Michigan, el republicano Rick Snyder se sobrepuso al tirón final del demócrata Mark Schauer, que fue limando la distancia con su oponente en los días previos a la elección. Snyder, que ha tenido la enemiga de los sindicatos tras recortar la financiación pública de estos, salió airoso y mantuvo el puesto. A su favor, que no opuso la resistencia de otros Estados a recibir financiación para la reforma sanitaria de Obama.
En Nueva York, Andrew Cuomo aplastó al conservador Rob Astorino. La campaña del Gobernador demócrata, basada en una ambiciosa agenda social (igualdad de salarios para las mujeres, más protección a la legislación para el aborto y los matrimonios homosexuales) y sus logros económicos fue insuperable para un candidato que no logró quitarse de encima la etiqueta de ultraconservador. El holgado triunfo de Cuomo, en contraste con el desastre de su partido, sin duda le otorga una imagen nueva de cara a empresas mayores.
Los resultados de ayer suponen un empujón importante también para Chris Christie, uno de los Gobernadores que no concurrió este martes a las elecciones, pero que, sin embargo, estuvo muy pendiente de ellas. Como presidente de los Gobernadores republicanos, Christie se ha volcado estas semanas en apoyar a sus compañeros, viajando de Estado en Estado. Tras el éxito en plazas como Florida, Michigan, Wisconsin, Illinois, Maryland o Arkansas, las credenciales del Gobernador de Nueva Jersey han subido como la espuma.
No menos interesante fue lo sucedido en los seis Estados de Nueva Inglaterra (Maine, Vermont, New Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island), tradicional bastión demócrata, donde se presentaban nuevos rostros. Los republicanos conservaron Maine con el ultraconservador Paul LePage. Los demócratas, por el contrario, perdieron Massachusetts ante el republicano Charlie Baker, que defiende el aborto y los matrimonios homosexuales. Sin duda, la caída de este Estado fue una de las peores noticias de la noche para el bando de Obama. En Rhode Island se impuso la demócrata Gina Raimondo sobre Allan Fung. En New Hampshire, Maggie Hassan hizo lo propio ante el conservador Walt Havenstein.
En Connecticut, el duelo entre el gobernador Dan Malloy y el republicano Tom Foley se anunciaba apretado, y lo fue. En 2010, Foley perdió por solo 6.500 votos. Hombre de negocios y antiguo embajador en Irlanda, el candidato conservador había centrado su campaña en la economía, mientras que su rival, el actual Gobernador, le había pintado como un hombre alejado de las clases medias y trabajadoras. Estaba por ver si habría desquite. Al cierre de esta edición quedaban papeletas por escrutar, pero Malloy llevaba ventaja suficiente.
En Vermont, otro Estado demócrata, será la Asamblea estatal la que resuelva el puesto de Gobernador al no alcanzar ninguno de los candidatos una mayoría suficiente.
Los republicanos, como no podía ser de otra manera, ganaron sin problemas en sus Estados tradicionales: Alabama, Ohio, Texas, Oklahoma, Dakota del Sur, Tennessee, Nuevo México, Nebraska, Wyomingh, Nevada y Iowa. Los demócratas llevaban pasada la medianoche una clara ventaja en California.
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