jueves, 4 de diciembre de 2014

El ballet de Hugo Chávez que busca cimentar el gobierno de Maduro


John Lobo, interpretando el papel de Hugo Chávez en “De arañero a libertador”. Reuters
CARACAS—Cuando el icónico difunto líder venezolano Hugo Chávez entró al escenario, rodeó con gracia a sus compatriotas —que habían terminado inconscientes después de décadas de un régimen dictador— y con un golpe en el hombro los revitalizó con luz y esperanza.
Al menos esa es la historia que cuenta un ballet patrocinado por el Estado para honrar la vida de Chávez que ofreció su única presentación pública en la capital el sábado por la noche. 


El musical es ejemplo ostentoso más reciente de la deificación de Chávez, 18 meses después de su muerte a causa de un tipo de cáncer que el gobierno nunca identificó. A través del culto al héroe, su heredero e hijo político, el presidente Nicolás Maduro, planea dar continuidad al legado del que llama “El Gigante”.
Pero mantener las políticas en línea con la Revolución Bolivariana socialista del siglo XXI se está volviendo cada vez más difícil a medida que la economía de Venezuela amenaza con el colapso. Ante los desequilibrios económicos que enfrenta el país, Maduro anunció el martes que recortará los gastos y evaluará cambios a su agobiante mecanismo de intercambio de divisas, el cual ha sido un obstáculo para las inversiones.
La imagen de Chávez, el bullicioso ex comandante de tanque, sigue siendo omnipresente en este país. Sus ojos están pintados en los edificios y letreros, vigilando la ciudad. Su firma adorna las paredes de las casas de interés social e incluso se ha convertido en un tatuaje popular entre los fieles. Las canciones sobre Chávez, que dicen que “no se ha ido. Chávez seguirá contigo” son entonadas constantemente en la televisión estatal, y sirven de mini cortes para los largos discursos del gobierno.
Para muchos seguidores del partido Socialista en el poder, el ballet fue parte de un esfuerzo por recordar los buenos tiempos con Chávez. La producción de una hora transporta al público desde la juventud de Chávez obsesionada con el béisbol en la zona rural del país al fallido golpe de estado de 1992 y después a su época de líder mesiánico: y toda la narrativa es interpretada mediante danza contemporánea. Los soldados juguetean vestidos en uniforme militar apretado y visten una boina roja: como la que solía portar Chávez.
Sin embargo, la producción no mencionó su muerte, y ninguno de sus contemporáneos jugó un papel, incluyendo Maduro, quienes los analistas dicen heredó las consecuencias de las desastrosas políticas económicas de su predecesor.
Associated Press
Además del carisma y el estilo campechano con que consiguió un seguimiento devoto entre los habitantes de los barrios pobres de Venezuela, la popularidad duradera de Chávez se le puede atribuir en gran parte a un alza de 15 veces en los precios del petróleo durante su gobierno. Esto le permitió realizar grandes inversiones en programas sociales políticamente provechosos.
Sin embargo, en años recientes el país ha sufrido escasez de efectivo, lo cual ha causado una caída en el bolívar en el mercado negro. El gobierno se encuentra atrasado en miles de millones de dólares en pagos a empresas extranjeras, desde socios petroleros hasta aerolíneas, y los inversionistas en deuda ahora están ansiosos por la posibilidad de una cesación de pagos.
Por tanto no le beneficia a Maduro —quién es menos carismático que Chávez— que los precios del crudo hayan descendido a su menor nivel en cuatro años justo cuando el país batalla con escasez de alimentos y productos de consumo. Las encuestas muestran que su popularidad es 30%, menor al nivel más bajo que Chávez llegó a ver.
“Soy Chavista, pero no soy Madurista,” expresó recientemente Neidalis Escalona, habitante de 24 años de Caracas, reflejando así una perspectiva común aquí.
Quizás las tribulaciones económicas explican la cantidad de asientos desocupados durante el ballet en el teatro Teresa Carreño, el auditorio más famoso de Caracas. Los boletos se vendieron en 250 bolívares, menos de US$2 en el mercado negro, un precio caro para buena parte del país.
Aquellos que asistieron celebraron el legado de Chávez. Aplaudieron con entusiasmo cuando los actores vestidos en ropa militar representaron el intento del líder de derrocar el gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Perez en 1992.
Cuando Chávez es encarcelado, tuvo una reunión metafórica con célebres líderes venezolanos del siglo XIX como el libertador Simón Bolívar, el soldado Ezequiel Zamora y el filósofo Simón Rodríguez. Juntos se comprometieron a proteger la dignidad de la “Patria”. El teatro aplaudió con incluso más fuerza.
“El socialismo se construye día por día cada uno desde sus trincheras”, dijo la directora y productora de ballet María Claudia Rossell al público al final del espectáculo.
Mientras algunos se limpiaban las lágrimas, otros ondeaban sus puños coreando: “¡Chávez vive! ¡La lucha sigue!”
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