viernes, 6 de febrero de 2015

Fracking – Una burbuja nueva para un año nuevo

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 Otro año está en marcha y estamos en medio de otra burbuja más de crédito, inducida por el banco central. Esta vez, la culpa se atribuye al sector del petróleo y el gas. La fracturación hidráulica o “fracking” se ha visto que aumenta en uso en Estados Unidos en los últimos seis años. Representa una forme nueva e innovadora de extraer hidrocarburos de formaciones rocas en el subsuelo profundo. Muchos pueden tener la tentación de decir que la aparición del fracking, así como los trabajos que ha creado, es una evidencia más del mercado libre en funcionamiento. Sin embargo, como deja claro David Stockman en este excelente artículo, la burbuja del fracking nunca se habría materializado si no hubiera sido por los tipos de interés artificialmente bajos instituidos por la Reserva Federal al aparecer la crisis financiera de 2007-2009.



La explotación y extracción de petróleo y gas natural mediante fracturación hidráulica es una empresa muy intensiva en capital. Dado que la vida propia de un pozo de petróleo normal es solo de dos años, estas empresas tienen que crear nuevos, ya que mantener los pozos existentes resulta demasiado caro. Si no hubiera sido por la política de tipo de interés cero y varias rondas de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal, muchas de estas salvajes advenedizas no habrían podido sostener el coste de exploración y extracción. Tener unos costes de toma de préstamos históricamente bajos ha llevado a aumentos masivos en la producción y a un aflujo de nuevos empleos en el sector debido a las economías de escala. De hecho, un gran porcentaje de ganancias laborales que hemos visto desde 2008 se ha producido en el sector del fracking.
La situación muestra grandes similitudes al hinchado de la burbuja inmobiliaria de 2002-2007. El exceso de producción debido a expectativas de un aumento en la demanda debido a la falsa impresión de una economía fuerte, un fuerte repunte en el crecimiento del empleo en el sector que sin duda se invertirá al estallar la burbuja y empresas (gatos salvajes del petróleo y el gas, en lugar de constructores de viviendas) emitiendo grandes cantidades de deuda para financiar sus empresas aparentemente rentables. Sin embargo, igual que en el caso de la burbuja inmobiliaria, este auge no fue inducido por los fundamentales del mercado y una demanda creciente para alimentar este aumento en la oferta. Las empresas, capaces de ver la energía como un sector indispensables, igual que la vivienda, empezaron a dirigir sus recursos allí y tenían ninguna razón para creer que los precios del petróleo se vendrían abajo (¿suena familiar?).
Ahora empresas y medios huyen en desbandada al descubrir cuáles son los precios del petróleo para no sufrir pérdidas, porque al tiempo que continúa bajando el precio, lo mismo hace el colateral que sostiene las grandes sumas de deuda bancaria. También hay que mencionar que estas empresas de petróleo y gas comprenden aproximadamente el 17% del mercado general de deuda de alto rendimiento. Es un mercado de deuda para empresas con historiales más pequeños de pagos de deudas y menores clasificaciones crediticias y ofrece tipos de interés ligeramente superiores que los mercados de bonos corporativos de grado normal de inversión, para compensar a sus inversores por un mayor riesgo de impago. Una oleada de impagos de estas empresas de fracking llevaría a un efecto dominó en el mercado general de deuda de alto rendimiento, contribuyendo a una liquidación del mercado en la clase de activos que rebajaría bruscamente los precios de los bonos e inversamente aumentaría los costes de tomar prestado para otras empresas en el ámbito de los bonos basura.
Dada la estrategia tentativa de la Reserva Federal de aumentar el tipo de interés de referencia, un aumento repentino e inesperado en los costes de la toma de préstamos en el ámbito de la deuda de alto rendimiento es una causa de grave preocupación. El daño potencial podría ser importante, ya que muchos de esos empleados creados durante la burbuja estarían en peligro. Sea cual sea el resultado, la burbuja del fracking que va desapareciendo lentamente debería servir como duro recuerdo de la importancia de la teoría austriaca del ciclo económico. Años de flexibilización cuantitativa y política de tipo de interés cero ha recreado una burbuja de activos en nuestra economía con tremendas implicaciones  y, como la clase concreta de activos puede continuar cambiando, persistirá el mismo problema subyacente de las malas inversiones y la mala asignación de recurso si los bancos centrales no cambian el rumbo.

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