jueves, 25 de junio de 2015

Memorándum a Krugman: El progresismo sin control crea caos económico

Desigualdad economica
Paul Krugman, del New York Times, trató de señalarnos a Arthur Laffer y a mí este pasado fin de semana llamándonos “charlatanes y excéntricos” por aconsejar a los gobernadores de todo el país que rebajen los impuestos para impulsar el crecimiento económico y el empleo.
Krugman dice que eso salió mal en Kansas, donde el gobernador republicano Sam Brownback redujo el tipo máximo impositivo del 6% al 4.5% y al 0% en el caso de los ingresos de las pequeñas empresas. Según Krugman, “Kansas no está creciendo, de hecho su economía se está quedando a la zaga”. Kansas demuestra que “los recortes de impuestos no tienen poderes mágicos”, concluye.



Bien, es cierto, los recortes de impuestos no tienen poderes mágicos y, a menudo, suponen una caricatura repetida por parte de la izquierda, que tanto Laffer como yo y otros expertos creen que es acertada. Hay decenas de razones por las que unos lugares crecen y otros se quedan atrás, siendo los impuestos sólo una de ellas.
Pero lo que es irrefutable a partir de las pruebas que representan los estados, no sólo Kansas, es que una reducción estratégica de los tipos impositivos puede dar pie al crecimiento y al empleo. Recordatorio para Krugman: léase nuestro nuevo libro “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of States” (Una investigación de la naturaleza y las causas de la riqueza de los estados”.
Y esto es lo que nos dicen los datos a nivel nacional: a lo largo de las últimas dos décadas, los nueve estados sin un impuesto sobre los ingresos han experimentado el doble de crecimiento poblacional y más del doble de crecimiento de los ingresos que los estados con unos impuestos sobre los ingresos muy elevados. Estos resultados son estadísticamente significativos, lo que significa que es muy improbable que hayan sucedido por casualidad.
Eso no significa que todos los estados que rebajan los impuestos presenten crecimiento o que todos los estados con impuestos elevados no crezcan. Significa que existe una intensa relación entre impuestos bajos, estados que recortan impuestos y crecimiento. Punto.
Eso supone un problema para la izquierda, ya que lugares como Nueva York, Massachusetts, Illinois y California, que han seguido a rajatabla la estrategia económica de Paul Krugman (y del presidente), se están viendo superados por aquellos estados que recortaron sus impuestos.
Texas, sin impuesto sobre los ingresos, ganó 1 millón de puestos de trabajo durante los cinco últimos años; California, con su tipo impositivo del 13%, tuvo que arreglárselas con la pérdida de empleos. Vaya. Florida creó cientos de miles de empleos mientras que Nueva York los perdió. Vaya. Illinois subió los impuestos más que cualquier otro estado a lo largo de los últimos cinco años y su calificación crediticia es la segunda más baja entre todos los estados, ¡por debajo de la de Kansas!
Para aquellos que no se creen esto del todo, he aquí las cifras sobre creación de empleo de los cuatro mayores estados a lo largo de los últimos 20 años: Texas un 49%, Florida un 35%, California un 19% y Nueva York un 4%.
Si quiere Ud. alquilar una furgoneta de mudanzas desde San Diego hasta Austin, tendrá que pagar tres veces más que si viaja en el sentido contrario. ¿Por qué? Porque la Texas sin impuestos sobre los ingresos es la nueva California: el lugar al que todo el mundo quiere ir.
Puede que los bajos impuestos no sean “mágicos”, pero sí parece que hacen que ciertos lugares sean poderosamente atractivos para millones de americanos que han decidido que esos lugares se conviertan en su nuevo hogar.
En cuanto a Kansas, la rebaja de impuestos ha estado en vigor apenas 18 meses, es decir, tiempo insuficiente para evaluar su impacto. Lo que sí sabemos es que Kansas tuvo un crecimiento económico ligeramente superior (2.4%) a la nación en su conjunto (2.2%).
Krugman indica que el crecimiento del empleo en Kansas va por detrás del resto de la nación, pero en una entrevista, el gobernador Brownback explica por qué: “Hemos recortado empleos en el sector público al hacer que el gobierno sea más eficiente y al acabar con las duplicidades. Y eso es algo positivo”. En lo que respecta al crecimiento del empleo en el sector privado, “el año pasado fuimos los segundos en la región sólo por detrás de Oklahoma, que está viviendo un auge del sector energético”.
No obstante, el caso de Kansas sigue estando incompleto y durante los próximos años veremos si el crecimiento se reactiva en un estado del que la gente se ha estado yendo durante la última década. Los ingresos fiscales son bajos, como lo son en la mayoría de los estados debido a la reducción de las declaraciones por ganancias del capital desde 2013.
Aun así, este estado tiene actualmente un superávit de liquidez de $395 millones. En Kansas City, el crecimiento ha sido mucho más rápido en el lado de la frontera perteneciente a Kansas que en el lado de Misuri. Así que por ahora, no hay ningún problema con Kansas.
Krugman recurre a una línea argumental que es absolutamente típica de los progresistas. Escoger unos cuantos casos, como el estado con unos impuestos elevados al que ocasionalmente le está yendo mejor que al promedio o un estado con bajos impuestos que se está quedando atrás, para distorsionar el inconfundible patrón de que los bajos impuestos (junto con una ligera regulación, la producción de energía y leyes de Derecho al Trabajo) se han convertido en imanes para las personas, las empresas y el empleo.
La lógica de Krugman es similar a la de una compañía tabaquera que señala a un fumador de 75 años que ha fumado durante toda su vida y que no presenta ni rastro de tumores, por lo que concluye: vean, fumar no provoca cáncer.
El modelo Krugman está diseñado para que los responsables políticos se olviden de los impuestos, se olviden de las regulaciones, eleven el salario mínimo y los beneficios de la asistencia social y dejen que los sindicatos tengan poderes ilimitados sobre los trabajadores. Ése es el modelo que se ha intentado durante 40 años. Y el resultado final ha sido Detroit. La otrora gran ciudad que quedó aplastada por años de malos consejos y políticas progresistas en su máxima expresión.
Los gobernadores y los legisladores estatales están empezando a comprenderlo. El progresismo sin control crea el caos económico, un elevado desempleo, pobreza y zonas muertas como Detroit, Newark y Rochester. Los estados y ciudades con gobierno republicano tienen dos opciones: rebajar los impuestos y las regulaciones para hacer crecer la economía o seguir escuchando a Paul Krugman y continuar desangrándose hasta morir.
¿Quién es aquí el verdadero estafador y charlatán?
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