miércoles, 1 de julio de 2015

Detroit, Nueva Jersey, Puerto Rico... ¿Se convertirá EE.UU. en la nueva Grecia?

Los planes de pensiones en EE.UU. carecen de financiamiento, lo que genera varios desafíos económicos. De este modo, algunos expertos consideran que la crisis que sufre actualmente Grecia, algún día podría afectar de manera similar al país norteamericano.
Actualmente en EE.UU. alrededor de 150 planes de pensiones estatales y locales carecen de financiamiento, de modo que por cada dólar que los fondos deben a los pensionistas, los mismos pueden ofrecer tan solo unos 74 céntimos. Según el portal MarketWatch, seis planes de pensiones de Chicago se financian un 40%, los de Nueva Jersey un 51,5%, mientras que Puerto Rico, que se enfrenta a una grave crisis fiscal, tan solo un 3%.
Muchas ciudades que están al borde de la bancarrota, optaron por los bonos de obligaciones de pensiones (POBs, por sus siglas en inglés) que permiten a una ciudad o estado pedir préstamos para pagar las pensiones y emitir los POBs, que serán reembolsados con los futuros ingresos. Sin embargo, son riesgosos, ya que no hay ningún activo real o un ingreso que garantice su reembolso.
De este modo, cuando Detroit y tres ciudades del estado de California (Vallejo, Stockton y San Bernardino) declararon una bancarrota debido a los abrumadores pagos de pensiones, las autoridades tuvieron que responder a dos 'frentes': por un lado los inversores tratando de salvar el dinero que invirtieron en los bonos y por otro, los ciudadanos tratando de asegurarse las cada vez más escasas pensiones que les prometieron.
Uno de los mayores problemas para Washington actualmente es el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, con una deuda de más de 72.000 millones de dólares que el gobierno reconoció no poder pagar. En el caso de que las autoridades puertorriqueñas dejen de pagar sus facturas, se verán afectadas las empresas de la isla que no sean capaces de pagar a las compañías en el estado de Florida, el mayor proveedor de bienes y servicios a Puerto Rico.
A pesar de que Washington declaró que no prevé rescatar a la isla, la opción sería cambiar la legislación para que Puerto Rico pueda declararse en bancarrota como otros estados norteamericanos y reestructurar su deuda. Sin embargo, esto no resolvería los problemas esenciales de la economía estadounidense que empiezan a ser sentidos cada vez más por los estados y las ciudades.

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