jueves, 2 de julio de 2015

Por fin se está rompiendo
el monopolio de Slim

El gran beneficiario será el consumidor mexicano, que tendrá más opciones.

A todos nos gusta la historia de David ganándole a Goliat: el chico que, contra todo pronóstico y gracias a su habilidad, triunfa sobre el grande. Pero en la vida real muchas veces sólo un Goliat puede ganarle a otro Goliat. Es el caso del mercado de las telecomunicaciones, donde, gracias a la última reforma, por fin una de las empresas gigantes del mundo se atrevió a venir a competirle en serio a nuestra cuasimonopólica empresa nacional.



¿Por qué ningún Goliat se había atrevido a venir antes a México? Porque sabían que la cancha estaba muy dispareja a favor del Goliat nacional: América Móvil (AMX), propietaria de las empresas preponderantes en telefonía celular (Telcel) y fija (Telmex). No es que tuvieran miedo de venir a competir contra Carlos Slim. Lo que les daba miedo es que el empresario mexicano —uno de los más ricos del mundo— sabía cómo operar en nuestro país para mantener su cuasimonopolio de telecomunicaciones a través de una intrincada red de amparos judiciales. Con Slim no había manera de ganar, ya que tenía la ley a su favor: su ejército de abogados lograba las suspensiones de los actos de la autoridad encaminadas a combatir sus prácticas monopólicas.
Pues bien, gracias a la Reforma a la Ley del Amparo y a la Reforma en Telecomunicaciones, el gobierno de Peña cambió las reglas y, finalmente, equilibró la cancha para que otras empresas pudieran competir en contra de AMX en condiciones más parejas. Dos cambios fueron claves en este sentido. Primero, que las decisiones de las autoridades regulatorias pueden ser revisadas por el Poder Judicial, pero, mientras tanto, no se suspende el acto de autoridad. Segundo, que las empresas con una alta participación de mercado sean declaradas como preponderantes y sujetas, entonces, a castigos.
No es gratuito que AMX haya declarado, el mismo día que los diputados aprobaron la Reforma en Telecomunicaciones, que vendería activos para hacerse más chica. No porque el señor Slim de repente se hubiera transformado en un empresario buena onda con ganas de competir. Para nada. Lo que entendió bien es que ya no le convenía ser cuasimonopólico porque le aplicarían castigos (regulación asimétrica) que reducirían sus utilidades.
En un principio se rumoró que el gigante de las telecomunicaciones de Estados Unidos, AT&T, le compraría dichos activos a AMX. Sólo alguien de ese tamaño podría hacerlo, ya que se trata de una operación que rondaría los 17 mil 500 millones de dólares. AT&T decidió no comprarle a Slim, pero sí entrar a México ahora que las condiciones legales habían cambiado. Para tal efecto, compraron una empresa que perdía dinero a raudales (Iusacell) y otra que ya estaba quebrada (Nextel). Por la primera pagaron dos mil 500 millones de dólares, por la segunda mil 875 millones.
En días pasados, el Consejo de AT&T vino a sesionar a México y anunció una inversión de tres mil millones de dólares para mejorar su red en nuestro país. Se trata de una estupenda noticia. El Goliat estadunidense va con todo a competirle al Goliat mexicano. La idea es proveer un servicio de alta velocidad para celulares donde el consumidor nacional pueda utilizar su teléfono no sólo en México sino en Estados Unidos sin cargo extra alguno. Es una atractiva propuesta comercial que le apuesta, correctamente, a la mayor integración económica de las dos naciones norteamericanas.
Naturalmente, Telcel tendrá que reaccionar frente al nuevo desafío de AT&T. Lo mismo Movistar, propiedad de una disminuida Telefónica de España. El gran beneficiario será el consumidor mexicano, que por fin tendrá más opciones. De hecho ya nos estamos beneficiando. De acuerdo a un estudio del Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre febrero de 2013 y enero de 2015 los precios de la telefonía móvil en México cayeron en 16.7%. Esto viene a comprobar que estaba en lo correcto el estudio de la OCDE, que tanto enfureció a AMX, de que nuestro país era de los que tenía precios más altos en telefonía del grupo de los 34 países más ricos del mundo.
La entrada de AT&T a México y el compromiso de una inversión multimillonaria en una red de última generación de alta velocidad son dos magníficas noticias. Demuestra que la Reforma en Telecomunicaciones está funcionando y que, después de varios lustros de intentarlo sin éxito, por fin se está rompiendo un monopolio que le transfirió miles de millones de dólares de los bolsillos de los mexicanos a un hombre que se convirtió en uno de los más ricos del mundo.
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