jueves, 2 de julio de 2015

Rico McPato Donald y su muro Trump

Los latinos deben buscar exportar a Estados Unidos y que se trate bien a nuestra gente


Pato Donald tenía un pariente viejo, rico, avaro, de corazón duro, que se llamaba Tío Rico McPato. Este tío vivía obsesionado por incrementar su riqueza, se bañaba en piscinas de dinero y tenía su propia serie de televisión.
Hace dos semanas otro Donald (Trump, no el pato) anunció su candidatura a presidente de EEUU. Él es rico, amante del dinero, narcisista, racista, parecido al Tío Rico McPato y tiene su propia serie de televisión. En su aberrante discurso nos ofendió a todos los latinos al aseverar que México, Sud y Latino América enviamos a su país violadores, criminales y narcotraficantes.



El megalómano no se quedó ahí. Después de llevar la posición de la ultraderecha extrema al paroxismo xenofóbico, procedió a tomar la posición proteccionista de ultraizquierda, anunciando que impondría tarifas altísimas a manufacturas mexicanas e impediría que multinacionales industriales se establezcan allí, porque “nos roban empleos”. Remató ofreciendo construir un muro en la frontera sureña, que pagaría México, y anunciando que deportaría a millones de latinos al derogar el Decreto de Obama que otorga estadía temporal.
Trump  tiene tantas chances de ser presidente de EE UU como de ganar él mismo, su concurso Miss Universo
Los latinos no debemos preocuparnos, este personaje tiene tantas chances de ser presidente de EEUU como de ganar él mismo, su concurso Miss Universo, el que por sus desaforadas declaraciones perderá la transmisión de TV y el concurso de participantes latinas.
Hay que ser claros. Cuando nos preguntan a Latinos si en EEUU preferimos Republicanos o Demócratas debemos responder “una licuadora”, que permita mezclar posiciones de los dos partidos. ¿Por qué? Los Demócratas, en general, quieren tratar bien a nuestros hermanos, pero con su proteccionismo buscan prohibir la venta de nuestros productos. La mayoría de los Republicanos, a favor del libre comercio, quiere comprar nuestros productos pero no tratar bien a nuestros hermanos. Debemos luchar por apertura para exportar nuestros productos e impulsar una reforma migratoria decente. El esquizofrénico Trump no quiere nuestros productos, ni nuestra gente.
¿Qué debería preocupar a los Republicanos? Los productos y nuestros exportadores no votan en EEUU, los Latinos sí y cada vez somos más. En las primarias partidarias se movilizan los activistas, que son una pequeña porción del electorado que vota en comicios presidenciales. Por ejemplo, en 2012 Romney obtuvo en Iowa menos de 30,000 votos en primarias, de los casi millón y medio que después votaron en la elección presidencial entre él y Obama en ese estado. Una fracción minoritaria exigua, nacionalmente irrelevante, rabiosa y racista puede apoyar a Trump para que en la campaña Republicana interna de 2016, con casi 20 candidatos, se mantenga en las primeras cinco posiciones en varios estados, continúe su auto-promoción egotista, nos siga insultando, alienando al voto latino y garantizando que nuestros hermanos voten en masa por el lado demócrata.
Cuando nos preguntan a Latinos si en EEUU preferimos Republicanos o Demócratas debemos responder “una licuadora”
Se entiende qué busca este personaje, lo incomprensible es el silencio de tres Republicanos que hablan español, hecho inédito que les abre puertas al esquivo voto latino. Jeb Bush está casado con una mexicana, Marco Rubio es hijo de cubanos y casado con hija de migrantes colombianos, Ted Cruz es hijo de un cubano. ¿Sus familiares aceptan estoicamente tolerar estos aviesos insultos? Por equivocado cálculo político, los tres hasta ahora callan y no repudian esta posición execrable, que denigra lo que son ellos y sus familias.
Estos candidatos deberían recordar dos episodios recientes. Primero, Romney declaró el 2012 que el problema de inmigración se solucionaba con “auto-deportación”. La frase quedó marcada en la memoria colectiva latina, por eso Obama ganó el voto latino abrumadoramente y como resultado la presidencia. Segundo, Bill Clinton y su “momento Sister Souljah”: en 1992, en un foro de una congregación afroamericana, un joven candidato Clinton públicamente repudió las expresiones racistas (contra blancos) de la rapera afroamericana. Al hacerlo se posicionó como un centrista que rechazaba extremistas de su lado y ganó la Presidencia. Sólo un candidato Republicano que someta la xenofobia de este magnate prejuicioso a un “Sister Souljah”, podrá competir con Hillary Clinton este 2016.
Trump busca notoriedad y quizás construir un complejo turístico en el Río Grande con plata ajena, vendiendo su nombre como ególatramente hace siempre. No olvidemos que cuatro veces sus compañías han quebrado. Este adicto a la atención mediática, y su muro racista, ultraja a EEUU pero terminará siendo irrelevante. En los últimos 70 años la política de ese país ha tenido dos íconos paradigmáticos que enorgullecen: uno Demócrata, el otro Republicano. Ambos pronunciaron recordados discursos en el Muro de Berlín. El primero, John Kennedy en 1963 a 120,000 ciudadanos: “Ich bin ein Berliner – Soy Berlinés”. El segundo, Ronald Reagan en 1987 dirigiéndose a la Unión Soviética: “Tear down this Wall – Derribe este muro”.
Cuando un delirante discriminador repita insultos contra latinos, enviémosle un afiche con las fotos de Kennedy y Reagan pisando la piñata de Rico McPato Donald Trump, que simplemente señale: “Ich bin ein Americano, Centro Americano, Sudamericano, Norteamericano….Derribe este Muro”.
Jorge-Tuto Quiroga es expresidente de Bolivia. Twitter @tutoquiroga
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