domingo, 12 de julio de 2015

Tsipras tiene 72 horas: o aprueba un paquetazo de medidas o Grecia saldrá del euro

El listado de medidas incluiría un compromiso más profundo con el superávit fiscal, así como una reforma más ambiciosa en pensiones.

Alexis Tsipras, este domingo, entre Angela Merkel y François Hollande.| EFE
Libre Mercado 
A Alexis Tsipras se le acaba el tiempo. Esta tarde, el Eurogrupo le ha puesto encima de la mesa uno de los documentos más precisos de esta crisis y una fecha límite: el próximo miércoles. El Gobierno heleno tendrá que aprobar en las próximas 72 horas una batería de medidas y reformas destinadas a garantizar la sostenibilidad de la deuda y la liberalización de la economía. En el caso de que Atenas no de luz verde a este paquetazo, saldrá del euro. El corresponsal de The Times lo dejaba claro en un tuit contundente: "El Eurogrupo está ofreciendo a Grecia una elección entre la humillación de quedar como un estado vasallo o Grexit".



Lo cierto es que el documento del Eurogrupo tiene un lenguaje desacostumbrado en este tipo de informes, aunque hay que reconocer que el tono se ha ido endureciendo en las últimas semanas tras los desplantes de Tsipras. Todo gira alrededor de una palabra que aparece ya en la primera línea: "confianza". Los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona creen que es necesario "reconstruir" esa confianza y para conseguirlo han redactado un catálogo de obligaciones a las que el primer ministro heleno se tiene que comprometer antes del miércoles. Y este compromiso no se exige sólo de palabra, los socios europeos de Grecia exigen que el Parlamento heleno apruebe varias leyes en estos tres días. Si no lo hace, ni siquiera se sentarán a negociar el tercer rescate. Si lo hace, la puerta está abierta para hablar de unas necesidades financieras que sitúan en los 84.000 millones de euros.
Ahora es el turno de los jefes de Gobierno, que tendrán que confirmar la propuesta trazada por el Eurogrupo. De hecho, algunas de las medidas no son firmes, están apuntadas entre corchetes en el documento, para que sean los primeros ministros quienes deciden qué alternativas son las mejores.
En cualquier caso, sí hay algunas cuestiones que ya están claras. Para empezar, Bruselas exige a Atenas que apruebe ya subidas en el IVA, una reforma del sistema de pensiones, cambios en el sistema judicial para acelerar los procesos o un nuevo estatus que salvaguarde la independencia de la oficina estadística.
La lista no acaba aquí, además, el Gobierno griego debe comprometerse con un puñado más de reformas que deberían aprobarse en las próximas semanas: ir un poco más allá con las pensiones, liberalizaciones de los sectores intervenidos, privatización del operador eléctrico, reforma en profundidad del mercado laboral, reforma del sistema financiero, reforma de la administración civil del Estado,... Y esto es el mínimo que se les pide para sentarse a negociar. Como dijimos anteriormente, la adopción de todas estas medidas se entiende como necesaria, pero no suficiente para que llegue ese tercer rescate.
En otro de los puntos clave, la deuda griega, hay menos concreción. El Eurogrupo admite que la situación es preocupante y que podrían ser necesarias "medidas adicionales" para enfrentarse a este problema. ¿Qué medidas? Pues no la quita, que se rechaza, aunque sí ampliar los períodos de pago o de carencia.
Todo esto deja a Alexis Tsipras entre la espada y la pared. Si se niega, su país saldrá del euro con consecuencias imprevisibles. El Estado entraría en quiebra, los bancos se quedarían sin fondos y los ciudadanos de a pie perderían buena parte de sus ahorros. El problema es que decir que sí abriría una crisis política, con la oposición y dentro de su propio partido, muy complicada de manejar, más aún tras un referéndum que en teoría le pedía que hiciera justo lo contrario.
En este sentido, destaca la propuesta más llamativa del documento (aunque es cierto que es una de las ideas que se mantienen entre corchetes, como sujetas a discusión). Los miembros del Eurogrupo piden un programa a gran escala de "privatizaciones". En este sentido, proponen que se realice una transferencia de activos públicos griegos valorados en 50.000 millones a un fondo comunitario con sede en Luxemburgo que tutelaría el proceso.
Y como cierre, para que nadie se olvide, se mantiene la advertencia que este sábado lanzaba Wolfgang Schäuble: en el caso de que no haya un acuerdo, se debería dar a Grecia la posibilidad de una salida temporal de la Eurozona, unida a la reestructuración de la deuda, una vez que el país entre en quiebra
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