martes, 7 de julio de 2015

Verificando los hechos de la afirmación de Paul Krugman de "tener razón en todo"

¿Pero puede el debate ser tan unilateral como los presento? Bueno, mirad los resultados: una y otra vez, la gente en el lado opuesto demuestra haber usado mala lógica, malos datos, analogías históricas equivocadas o todo lo anterior. ¡Soy Krugtron, el Invencible!
Así escribía el gran Paul Krugman. Un hombre tan modesto como para proclamar que “Creo que puedo decir sin falta modestia, un gran triunfo: yo (y todos los que piensan como yo) hemos tenido razón en todo”.



Menuda afirmación. En realidad las predicciones son extraordinariamente difíciles. Incluso para un experto en el tema que ha dedicado su vida a un campo de estudio, predecir el futuro resulta elusivo. Daniel Kahneman referenciaba un estudio de 284 “expertos” políticos y económicos y sus predicciones y descubría que “los resultados fueron devastadores. Los expertos rindieron peor de lo que lo habrían hecho si simplemente se hubieran asignado probabilidades igual a cada uno de tres resultados potenciales”.
Todo un libro de esas predicciones tremendamente incorrectas fue compilado en el muy gracioso The Experts Speak, con predicciones tan acertadas como la del Dr. Alfred Velpeau, “La eliminación del dolor en la cirugía es una quimera. Es absurdo continuar buscándola” y la creencia de Arthur Reynolds en que “Este crash [de 1929] no va a tener mucho efecto en los negocios”. De hecho, un bloque fundacional de la economía austriaca (que algunos austriacos por desgracia olvidaron leer con respecto a predicciones prematuras de hiperinflación) es que el número total de variables en el mundo en general hace extraordinariamente difícil la predicción precisa.
Así que de verdad debe ser un hombre extraordinario el que puede tener razón en todo. Y este hombre, Paul Krugman, no lo es.

Prediciendo una burbuja que él recomendó

A Paul Krugman le gusta referirse al hecho de que predijo la burbuja inmobiliaria. Por supuesto, también la recomendó en cierto modo. De un artículo suyo de 2002:
Para luchar contra esta recesión, la Fed necesita más que una rápida recuperación: necesita un gasto familiar desorbitado para compensar la moribunda inversión empresarial. Y para hacer eso, como dijo Paul McCulley de Pimco, Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar a la burbuja del Nasdaq.
En 2009, cuando se hizo público esto, negó sus implicaciones evidentes y escribió: “No era un artículo de propuesta de políticas, era solo un análisis económico. Lo que dije fue que la única forma en que la Fed podía ganar tracción sería si pudiese cebar una burbuja inmobiliaria. Y eso es justamente lo que ocurrió”. ¿No cuenta entonces eso como una recomendación? Sin duda parecía que estaba de acurdo con Paul McCulley en cebar una burbuja inmobiliaria. Y él verificó que eso era exactamente lo que quería decir en una entrevista de 2006 en la que dijo:
Como remarcó Paul McCulley de PIMCO cuando se estrelló el auge tecnológico, Greenspan necesita crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja tecnológica. Así que, dentro de sus limitaciones, puede que haya hecho lo correcto. Pero a finales de 2004 debería haber visto las señales de peligro y advertido en contra de lo que estaba pasando. Esa advertencia habría tomado el lugar de aumentar los tipos de interés. No lo hizo y dejo un terrible lío para Ben Bernanke.
Lo más que posiblemente pueda decir Krugman es que pensó que Greenspan fue demasiado lejos con la burbuja inmobiliaria que él recomendó.

La deflación está a la vuelta de la esquina

Mientras da vueltas de honor porque Estados Unidos no ha visto una inflación masiva de precios, Krugman parece haber olvidado cuál fue realmente su predicción. En 2010, escribió: “Y lo que estas mediciones muestran es un proceso en marcha de desinflación que, podría, en no demasiado tiempo, convertirse en una abierta deflación (…) Japón, allá vamos”.
Robert Murphy le recriminó por esto y señalaba de la respuesta de Krugman:
El propio Krugman (…) decía en su análisis de 2010: “(En ese post, me preocupaba la deflación, que no se ha producido; he escrito mucho desde entonces acerca de por qué)”.
Advirtamos el paréntesis aparte y el tiempo: Krugman en abril de 2013 está mencionando entre paréntesis a su lector que oh sí, en febrero le “preocupaba la deflación, que no se ha producido”. En otras palabras, Krugman entró en esta crisis con un modelo que predecía cómo se moverían los precios en respuesta a la situación económica y elige de acuerdo con ellas sus políticas de estímulo público. Se equivocaba y aun así mantiene las mismas recomendaciones políticas.
Pero, por supuesto, para Krugman nadie que predijera inflación de precios puede explicar por qué no ha pasado eso. Esa gente son solo quienes “toman una postura y rechazar alterar esa postura sin que importe lo fuertemente que las evidencias las rebatan”. Krugman es distinto.

A Europa le irá mejor que a Estados Unidos

En 2008, Krugman escribía:
Las historias de una Europa moribunda se han exagerado mucho. (…) El hecho es que la economía de Europa se ve ahora mucho mejor, tanto en términos absolutos como comparada con nuestra economía.
Posteriormente señalaba que “Los estadounidenses afrontarán incentivos cada vez más intensos para empezar a vivir como europeos” y que “ha visto el futuro y funciona”. (Probablemente yo deba señalar que es una cita que tomó de Lincoln Steffens acerca de la Unión Soviética).
Luego Grecia fue a la quiebra y el consenso internacional es incuestionablemente que la crisis golpeó más fuerte a Europa.

El euro se vendrá abajo

Niall Ferguson contó once veces distintas entre abril de 2010 y julio de 2012 en las que Krugman escribió acerca de la inminente quiebra del euro. Por ejemplo, el 17 de mayo de 2012, Krugman escribía:
El apocalipsis llegará pronto. (…) De repente, se ha hecho fácil ver cómo el euro (ese gran experimento defectuoso de una unión monetaria sin unión política) podría desintegrarse. No hablamos tampoco de una perspectiva distante. Las cosas pueden desplomarse con portentosa rapidez, en cosa de meses, no de años. Y los costes, tanto económicos como, aún más importante, políticos, podrían ser enormes.
La mayoría de estas predicciones están adornadas con palabras elusivas como “poría”, “probablemente” y “podría” (más sobre esto enseguida). Aun así, aunque no soy un fan del euro y este todavía podría venirse abajo, ahora mismo, tres años después, no lo ha hecho. Si la palabra “inminente” significa” algo en absoluto, Krugman se equivocaba.

La confiscación nos condenará a todos

Paul Krugman al menos admitía que la confiscación era “relativamente pecata minuta”. Para para “relativamente pecata minuta” le da un montón de importancia, refiriéndose a ella como “una de las peores ideas políticas en la historia de nuestra nación”. Y “probablemente costará ‘solo’ en torno a 700.000 empleos”. (Advirtamos de nuevo la palabra “probablemente”).
Después decidió que esto era en realidad algo importante, diciendo:
Y, de alguna manera, ambos bandos decidieron que la forma de comprar tiempo fue crear una maquinaria de día del juicio fiscal que infligiría un daño gratuito a la nación mediante recortes de gasto hasta que se llegara a un gran acuerdo. Como era de esperar, no hay acuerdo y la maquinaria de día del juicio se apagará al final de la próxima semana.
A la economía en realidad le ha ido bastante bien desde entonces. De hecho cómo 85.400 millones de dólares en “recortes” (desde el presupuesto del año próximo, no del gasto del año anterior) podía afectar algo a una economía de 17 billones de dólares es algo que se me escapa. Y por supuesto no lo hizo.

Los tipos de interés no pueden bajar de cero

En marzo de este año, Krugman escribía con respecto a algunos bonos europeos con rendimientos nominales negativos:
Ahora sabemos que los tipos de interés pueden, de hecho, volverse negativos; lo que rechazábamos la posibilidad diciendo que la gente simplemente podía guardar moneda, está claro que éramos demasiado despreocupados sobre ello.
Pero, como señala Robert Murphy: “El fundamento del alegato keynesiano a favor del estímulo fiscal se basa en una suposición de que los tipos de interés no pueden volverse negativos”. Murphy también señala que Krugman debería admitir que se equivocó, porque en 2009 escribía:
Y la razón por la que estamos todos recurriendo a la política fiscal es que la norma habitual, que es que la política monetaria sumada a los estabilizadores automáticos debería hacer la labor de suavizar el ciclo económico, no puede aplicarse cuando nos tropezamos con el límite inferior cero. [es decir, tipo de interés cero]

“La inflación volverá”

En 1998, Paul Krugman predijo: “La inflación volverá”.
No.

“El ritmo del cambio tecnológico en informática disminuye”

Mismo artículo que el anterior: “el número de trabajos para especialistas de TI se desacelerará y luego acabará disminuyendo”.
Aparte de un pequeño repunte después de la recesión de 2001, la respuesta sería no de nuevo.

Palabras elusivas y “predicciones precisas”

Echemos un vistazo a la “predicción precisa” de Pul Krugman de la crisis financiera. El 2 de marzo de 2007, predijo que se daría la siguiente explicación dentro de un año para la crisis financiera que él no pudo predecir:
El gran colapso del mercado de 2007 empezó exactamente hace un año, con una caída del 9% en el mercado de Shanghái, seguida por una bajada de 416 puntos en el Dow. Pero como en la previa crisis financiera global, que empezó con la devaluación de la divisa de Tailandia en el verano de 1997, llevó muchos meses antes de que la gente se diera cuenta de lo lejos que podía extenderse el daño.
¿Así que la crisis empezaría en China?
Concluía ese artículo diciendo: “No digo que las cosas se desarrollen realmente así. Pero si vamos a tener una crisis, he aquí cómo”.
Es una buena cobertura, igual que la del euro. Puede decir que vio correctamente la crisis financiera (aunque se produjera de una forma distinta de la que él esperaba), pero luego decir que no se equivocó con el euro porque añadió “probablemente” antes de cualquier predicción sobre él.
Normalmente, no habría nada malo en estas palabras elusivas. Dada la naturaleza de las predicciones, cualquier predicción que se haga debería tener una cautela por delante. Es simplemente un reconocimiento de que no eres omnisciente. Pero no puedes comerte la tarta y tenerla. O Krugman tenía razón (o algo así) acerca de la crisis y se equivocó acerca del euro (y muchas otras cosas) o no debería contabilizarse ninguna en absoluto.
Por supuesto, esto no rebate las teorías de Krugman. Pero repito, Krugman puede querer ir más lento en sus vueltas de honor.
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