martes, 11 de agosto de 2015

Cinco gráficas sobre el bienestar que genera el capitalismo

Esperanza de vida, PIB global, tasa de pobreza... Analizamos indicadores que confirman el salto adelante vivido desde la Revolución Industrial.

El avance del capitalismo ha mejorado de forma muy sustancial las condiciones de vida.
A menudo escuchamos que el avance del capitalismo en los dos últimos siglos ha ido de la mano de un deterioro generalizado de las condiciones de vida de buena parte de los ciudadanos del mundo. Sin embargo, las cifras son muy distintas a lo que pretende trasladar este discurso pesimista.
En primer lugar, si nos fijamos en la evolución de la esperanza de vida, vemos que ha pasado de moverse entre los 25 y los 45 años a comienzos del siglo XX a oscilar entre los 60 y los 80 años en la actualidad. Los avances han sido generalizados en todas las regiones del mundo, como muestra la siguiente gráfica, en la que la línea azul muestra el desempeño medio mundial.




El PIB global también muestra un claro salto adelante en los últimos dos siglos. Desde los tiempos de Jesucristo hasta el siglo XI, el tamaño de la economía mundial apenas experimentó crecimiento alguno, algo similar a lo que nos encontramos en los ochocientos años siguientes.
El salto adelante comenzó entonces, cuando se desencadenaron las fuerzas esenciales de la revolución liberal: democratización, avances científicos y revolución industrial. Desde entonces, la expansión del PIB global ha sido cada vez más rápida y pronunciada.

La tasa de pobreza se ha movido a la baja desde entonces. De hecho, incluso en términos absolutos hay un cambio a mejor. Así, en 1990 había en el mundo 1.926 millones de personas que vivían por debajo de la línea de pobreza extrema, mientras que esta cifra ha caído hasta los 836 millones que la ONU espera para 2015.

En este sentido, la caída del hambre a nivel mundial es otra noticia que merece la pena celebrar. Si a comienzos de los años 90 la desnutrición afectaba al 23,3% de la población mundial, esta tasa asciende ahora al 12,9%.
El número de mujeres que fallecen durante su embarazo o en el parto también ha experimentado un descenso significativo en los 25 años estudiados por la ONU. En 1990 había 380 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos; ahora hay 210.

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