lunes, 3 de agosto de 2015

La impopularidad de Peña: una evaluación sin consecuencias

Resulta muy interesante, también, las respuestas de la encuesta sobre las posibles consecuencias por la fuga de El Chapo. Sólo 13% de los mexicanos piensa que se actuará contra todos los funcionarios sin importar su nivel.

Sigue cayendo la popularidad del presidente Peña. Esta es la conclusión de la última encuesta nacional en viviendas realizada por Reforma y levantada entre el 23 y el 26 de julio a mil 200 mexicanos adultos. En abril de 2013, cinco meses después de haber tomado posesión, 50% de la población aprobaba la forma como Peña Nieto estaba haciendo su trabajo como Presidente. Ese porcentaje cayó a 34% en la última encuesta del mes pasado. Lo más dramático, sin embargo, es el crecimiento de aquellos que desaprobaban la gestión peñista. En abril de 2013 era de 30%. En julio de 2015, 64%. Hoy por hoy, entonces, por cada mexicano que aprueba a Peña Nieto hay dos que lo desaprueban.



Malos números, sin duda. Peor en el sondeo que el propio diario Reforma realiza a lo que ellos llaman como “líderes”. El periódico envía por correo electrónico a cuatro mil 665 personalidades destacadas de “la academia, la política, la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil” un cuestionario similar al que hacen en la encuesta nacional de viviendas. En esta ocasión la contestaron mil 33 (una tasa de respuesta del 22%). Resulta que 84% de estos líderes desaprobó la forma de gobernar de Peña. Sólo  15% la aprobó. Esta respuesta contrasta con el mismo sondeo que se llevó a cabo en abril de 2013 cuando sólo 20% manifestó que la desaprobaba y 78% que la aprobaba.
En la serie de encuestas de viviendas de Reforma es evidente un punto de quiebre en la caída de la popularidad presidencial a partir del segundo semestre del año pasado. No es gratuito. Desde entonces se han dado una serie de acontecimientos muy negativos para el gobierno (Tlatlaya, Iguala y las casas Higa-San Román-Sosa Velasco) aunado a una economía que sigue creciendo a tasas por debajo de las expectativas generadas por la Secretaría de Hacienda.
A eso hay que sumar, ahora, la reciente fuga de El Chapo Guzmán. “Sería imperdonable” que el narcotraficante se volviera a escapar, dijo el Presidente después de su captura. Pues la opinión pública no se lo está perdonando. No sólo ha caído la popularidad presidencial a consecuencia de la vergonzosa fuga de El Chapo sino que, de acuerdo con la misma encuesta de Reforma, 87% de los mexicanos piensa que el criminal contó con ayuda de funcionarios para fugarse.
Eso nadie lo puede negar. Las últimas revelaciones sobre este caso dan cuenta de que en el penal de “alta seguridad” del Altiplano se escuchaba con toda claridad el sonido de la maquinaria que estaba cavando el túnel por el que se escaparía El Chapo. Ha trascendido, incluso, que los presos del mismo bloque donde se encontraba Guzmán se habían quejado a las autoridades porque no podían dormir por el ruido que se escuchaba. Evidentemente que El Chapo contó con la ayuda de los funcionarios públicos para fugarse. La pregunta es hasta qué nivel del gobierno llegó la corrupción.
En este sentido resulta muy interesante, también, las respuestas de la encuesta sobre las posibles consecuencias por la fuga de El Chapo. Sólo 13% de los mexicanos piensa que se actuará contra todos los funcionarios sin importar su nivel. 37% dice que se actuará sólo contra los de niveles bajos (lo cual ya ocurrió) y  40% opina que no se actuará contra ninguno.
Efectivamente: la opinión pública ya aprendió que este Presidente no hace nada frente a los errores en su gobierno. Que él sí perdona. Ni los altos funcionarios renuncian ni el mandatario los despide. Es el estilo personal de gobernar de Peña. Está muy en su derecho. Pero esto le está generando impopularidad entre la población. Los ciudadanos, en las encuestas, lo están reprobando. En la última de Reforma obtuvo un promedio de 4.7, en una escala de cero a diez, a su trabajo como Presidente. Entre los líderes la calificación es aún peor: 3.3. Y a diferencia de lo que este gobierno le está pidiendo a los maestros de México, esta mala evaluación del desempeño presidencial no ha tenido consecuencia alguna hasta ahora.
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