jueves, 6 de agosto de 2015

¡Lo dejaron pasar!

En Los Pinos sí dejaron pasar a Beltrones a la presidencia nacional del PRI, a pesar de que no forma parte del grupo de Peña.
No aplicó la lógica del poder de la que hablaba el senador Manuel Bartlett. En Los Pinos sí dejaron pasar a Manlio Fabio Beltrones a la presidencia nacional del PRI, a pesar de que no forma parte del grupo del presidente Peña.
El sonorense será candidato único al cargo. Lo acompañará la diputada electa Carolina Monroy en la Secretaría General.
Lo confirmamos con fuentes autorizadas del tricolor.



La decisión se tomó en Los Pinos. Sorprendió a más de uno. Apenas, el lunes, una fuente de alto nivel nos decía que había un total hermetismo alrededor del tema, pero que tenían la impresión de que no iban a dejar pasar al sonorense.
El propio Manlio dudaba que el grupo que rodea al primer mandatario le permitiera sentarse en la oficina principal del edificio de Insurgentes Norte.
Lo confesó hace ya muchos meses, cuando nos dijo que quería ser presidente del PRI.
Sabe que por su edad, su trayectoria, el respeto que le tiene la oposición y su conocimiento del sistema, es el idóneo para conducir los destinos del otrora partidazo, en los momentos difíciles que se avecinan.
Ciro Gómez Leyva y Joaquín López-Dóriga dieron la primicia en sus espacios de Radio Fórmula.
No faltó quien recordara el destape de Eruviel Ávila como candidato a gobernador del Edomex. No es del equipo de Peña. Todo mundo esperaba al delfín Alfredo del Mazo. “Se repitió el esquema”, nos dijo.
  • El PRI no atraviesa por su mejor momento. En las elecciones del pasado 7 de junio no alcanzó ni 30% de la votación. Su peor resultado, a excepción de los comicios de 2006, cuando llevó a Roberto Madrazo como candidato presidencial.
La tarea de levantar al tricolor se ve difícil. El presidente Peña dejó de ser un remolque. Su popularidad anda baja. De acuerdo con el diario Reforma su nivel de aprobación en este mes de julio es de sólo 34 por ciento.
La Casa Blanca, la fuga de El Chapo, Ayotzinapa, la falta de crecimiento, el dólar caro y gobernadores como Javier Duarte alimentan el rechazo de la población.
“Va a ser un PRI de muchos cambios”, nos dijeron en el entorno del político sonorense.
  • Fue un emotivo minuto de aplausos de los reporteros gráficos de la fuente del Senado, justo cuando se guardaba un minuto de silencio por las víctimas de la Narvarte.
Era el homenaje póstumo al fotoperiodista Rubén Espinosa, asesinado junto con cuatro mujeres, en un acto de barbarie que conmovió al país.
El gesto fue espontáneo, sincero, solidario con el compañero caído y las mujeres sacrificadas la noche del viernes pasado.
Contrastaba con la rentabilidad de los discursos políticos que se escuchaban en tribuna.
Los oradores de la oposición jugaban para la tribuna montados en la prepotencia, el autoritarismo y la diarrea verbal de Javier Duarte, gobernador de Veracruz.
Fernando Belaunzarán, PRD; Roberto Gil, PAN; Lilia Aguilar, PT; Zoé Robledo, PRD; Esther Quintana, PAN; Armando Ríos Piter, PRD, querían llamarlo a una “reunión de trabajo” con la Permanente.
Pero no como indiciado por el quíntuple asesinato, sino para que explique las medidas que ha tomado para acabar con el clima de hostilidad en contra de los informadores que existe en Veracruz.
Cifras iban y venían. Van 15 periodistas muertos o desaparecidos en lo que va del sexenio de Duarte, decía Belaunzarán y citaba a la organización Artículo 19 para señalar que las agresiones contra comunicadores se han incrementado 80% en relación con la administración de Calderón.
Al diputado priista, Alejandro Montano, originario de Veracruz, no le gustó el tono del debate. “Ya están juzgando un hecho sin pruebas, ni sustento legal, no se vale”, se quejó.
El PRI se opuso a que se “invitara” a Duarte quien, nos aseguran, anda en España.
Alega que la Comisión Permanente no tiene facultades para llamarlo a comparecer.
“Queremos la verdad de los hechos sobre los homicidios de la colonia Narvarte, pero no juicios a priori”, explicó el senador del tricolor, David Penchyna.
Y más: “Tratar de fincar responsabilidades y de inculpar directamente, sin pasar por un proceso de derecho, puede ser igual de grave que atentar contra la libertad de expresión”.
A Penchyna lo acusaron de encabezar la defensa de Duarte. En tono rasposo el hidalguense replicó que “el gobernador no necesita que nadie lo venga a defender”.
La oposición pedía la atracción del caso por la PGR. El PRI y sus aliados del PVEM querían un voto de confianza para el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
Todo acabó con la aprobación de un punto de acuerdo que condena los trágicos homicidios; se solidariza con las familias, pide se aclare si la actividad del fotoperiodista está vinculada con los hechos.
Pero también exhorta al Estado mexicano a castigar a culpables de agresiones a periodistas, y al GDF a llevar a cabo las indagatorias “agotando todas las líneas de investigación”.
O sea, pura palabrería.
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