jueves, 5 de noviembre de 2015

Las bondades de la libertad y la Ley

Roger Pilon es director del Centro de Estudios Constitucionales del Cato Institute.
Hace cuatro años, el Cato Institute publicó una edición de bolsillo de la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos, ligeramente más pequeña que un pasaporte. Incluido se encuentra un breve prefacio que relaciona ambos documentos a través de sus principios básicos.
No teníamos idea de cuál sería la demanda de dicha Constitución de bolsillo. Así que al principio la enviamos gratis a los magistrados, jueces, miembros del Congreso, del poder ejecutivo y diversas autoridades estatales. Luego publicamos el documento en la página en Internet de Cato, y con el tiempo se puso en venta en tiendas como Restoration, Hardware, Borders Books y Amazon.com.
A la fecha, hemos vendido y distribuido más de tres millones de copias. Actualmente las tiendas nos dicen que necesitan más ejemplares. Esta es una señal alentadora de libertad.



Los ataques del 11 de septiembre aumentaron dramáticamente la venta de banderas estadounidenses. Sin embargo, la bandera, con toda su importancia, es tan solo un símbolo. Simboliza los principios establecidos en la Declaración y que la Constitución asegura en la ley. Si la venta de banderas y la Constitución constituye alguna señal, pareciera que los estadounidenses están empezando a comprender qué tan frágil es su estilo de vida, y qué tan importante es entender y proteger los principios del gobierno que lo preserva.
Revisemos dichos principios: En la Declaración, Thomas Jefferson estableció ciertas "verdades que son evidentes en sí mismas", los fundamentos de la libertad: "que todos los Hombres fueron creados por igual, que su Creador los ha dotado de ciertos Derechos inalienables, que entre ellos se encuentran la Vida, la Libertad y la Búsqueda de la Felicidad." Lo que esto significa, de manera simple, es que todos nacemos libres para buscar la felicidad de la manera en que lo deseemos, por nuestros propios medios, dado que respetemos el derecho igual de los demás de hacer lo mismo. En resumen, el principio moral básico de Estados Unidos es "Vive y deja vivir."
Nuestro principio político básico, señaló Jefferson, es igualmente simple: "Que para asegurar estos Derechos se instituyen Gobiernos entre los Hombres, los cuales derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados." Por lo tanto el gobierno es doblemente limitado: por su fin, el de asegurar nuestros derechos; y por sus medios, a los cuales debemos consentir si el gobierno ha de ser legítimo.
Esos dos principios, libertad y gobierno limitado, han inspirado a millones de personas alrededor del mundo por más de dos siglos, gente clamando ser libres y vivir bajo gobiernos libres. Ellos han visto especialmente lo que el experimento estadounidense les ha enseñado, que los principios de libertad deben ser asegurados en la ley, en una constitución que los proteja bajo el Estado de Derecho.
Fue James Madison, bajo el liderazgo de George Washington, quien propusiera eso. Cuando los Padres Fundadores se reunieron en Filadelfia en 1787 para redactar la Constitución, entendieron que el gobierno era tanto necesario como peligroso: necesario para asegurar nuestros derechos, pero también peligroso porque un gobierno sin límites podría fácilmente pisotear dichos derechos en el nombre de asegurarlos. Por lo tanto, redactaron un documento que facultaba y limitaba al gobierno, incorporando el sutil sistema de pesos y contrapesos que Madison concibió en primer lugar.
La Constitución no era perfecta, claramente. Fue necesaria una guerra civil y las Enmiendas de la Guerra Civil para acabar con su reconocimiento indirecto de la esclavitud. Además, a través de los años hemos ignorado con frecuencia sus principios en la práctica. Por lo tanto, hoy tenemos mucho más gobierno que el autorizado por la Constitución. (Madison escribió que los nuevos poderes del gobierno serían "pocos y definidos.") Y todavía luchamos por aplicar dichos principios correctamente: Por ejemplo, en este momento las cortes están tratando de determinar si la guerra contra el terrorismo está invadiendo los derechos que hacen de la guerra algo por lo que valga la pena luchar.
Sin embargo, la Constitución nos ha servido en mucho, permitiéndonos florecer bajo las bondades de la libertad y la ley.
Publicar un comentario