miércoles, 20 de abril de 2016

Cincuenta días hasta la segunda vuelta en la elección presidencial peruana

Cincuenta días hasta la segunda vuelta en la elección presidencial peruana

Por Emilio Cárdenas
Tal como se esperaba, la joven líder de "Fuerza Popular", Keiko Fujimori, se impuso con amplitud en la primera vuelta de las elecciones presidenciales peruanas.
Logró prácticamente el 40% de los votos totales, duplicando los obtenidos por Pedro Pablo Kuczynski, el veterano político conservador que, habiendo obtenido el segundo lugar, confrontará con Keiko Fujimori en la segunda vuelta electoral, el próximo 5 de junio.
La opción de izquierda -con perfiles bolivarianos- fue personificada por Verónika Mendoza, quien sólo pudo alcanzar la tercera ubicación. Por ello, desde Caracas, el líder opositor Henrique Capriles, se apresuró a comentar: "Nicolás Maduro está cada vez más solo". Y es efectivamente así. Ocurre que el "modelo" bolivariano ha fracasado y Venezuela está destruida por una administración tan ineficaz como totalitaria. Creció mucho en las encuestas en las últimas semanas de la campaña, pero se quedó al final cuando apareció nítidamente como la opción de la izquierda. Fue víctima de la "campaña del miedo".


Al conocerse el resultado de la primera vuelta electoral peruana, la Bolsa de Lima trepó un impresionante -y eufórico- 8,61 por ciento.
La segunda vuelta electoral peruana no será un cotejo de opciones binarias dramáticas. Será, en cambio, un debate entre dos opciones de centro en lo económico. Sin "antis". Previsiblemente, una discusión ordenada de planes de gobierno. En otras palabras, una confrontación de ideas y propuestas. Para Perú, el mantenimiento de un rumbo económico exitoso parecería estar garantizado. Con mayor o menor acento en las cuestiones sociales, pero siempre desde un enfoque de tonos serenos. Concretos, no demagógicos.
Keiko Fujimori, a los 40 años, ha consolidado una fuerza política de alcance nacional, con una máquina electoral eficiente. Ha conformado equipos capacitados y tiene una nueva oportunidad de coronarse como la primera mujer en la historia del Perú que se alza con la presidencia del país.
Tendrá, por lo demás, mayoría absoluta en el Congreso, gane o pierda. Lo que supone un peso relativo de significación en el próximo quinquenio político peruano.
Su hermano, Kenji, resultó el legislador más votado. Cecilia Chacón y Yeni Vicatoma, de su misma agrupación, lo acompañarán en el manejo del Congreso. A Kenji lo siguió, de cerca, Mercedes Araoz, una ex ministra de economía que milita en la agrupación que lidera Pedro Pablo Kuczynski y encabezará su bancada legislativa. Muchas mujeres importantes y de alta calidad actuando en lo alto de la política peruana, queda visto.
Por su parte, el veterano Alan García parece haber cerrado, con una elección realmente frustrante, su largo ciclo político y se ha apartado de la conducción del APRA que alguna vez liderara Víctor Raúl Haya de la Torre. Dejando pasar a otros, como corresponde. Recordando seguramente aquello de que "el APRA nunca muere". A lo que habría que agregar "pero desaparece de a ratos".
Pese a su victoria contundente, Keiko Fujimori puede llegar a ser derrotada por Pedro Pablo Kuczynski. Así lo sugieren concretamente las encuestas de opinión que, por lo demás, confirman la altísima imagen negativa de la candidata, que es del 47 por ciento.
Una primera encuesta de IPSOS anticipa que Pedro Pablo Kuczynski obtendría el 44% de los votos en la segunda vuelta y Keiko Fujimori sólo un 40%. Esto supone una carrera apretada y que la izquierda no se volcaría al voto en blanco. Para Kuczynski, un salto espectacular, pero no inesperado, del 20% al 44% de las intenciones de voto. Ello evidencia cuán fuerte es el repudio al "Fujimorismo". E instala tempranamente la imagen de un posible ganador.
Pero, cuidado, Keiko Fujimori no está fuera de carrera. Tiene probabilidades algo más altas que en el 2011. Está más madura y mejor organizada. Y es paciente, aunque fría e impenetrable. Lo cierto es que no se ha podido despegar de la imagen (o, más bien, de la sombra) de líder autoritario y corrupto que aún proyecta su padre, el ex presiente Alberto Fujimori. Confirmando lo antedicho, Mario Vargas Llosa ha exteriorizado ya su apoyo a Pedro Pablo Kuczynski. Porque es ciertamente el único que asegura que no habrá corrupción y -más aún- que Perú no caerá nuevamente en la tentación totalitaria, como lo hiciera durante la gestión final de Alberto Fujimori.
No obstante, lo cierto es que hay también quienes recuerdan a Alberto Fujimori de otro modo. Como el líder que, con sus más y con sus menos, finalmente derrotara a la guerrilla marxista peruana y construyera el corazón del modelo económico -abierto y de mercado- con el que Perú pudo derrotar la desbordada inflación heredada de la primera gestión presidencial de Alan García. Y definir el rumbo que ha permitido a Perú modernizarse y crecer sostenidamente, reduciendo pobreza en las últimas dos décadas.
Pedro Pablo Kuczynski, a los 77 años, atrae fácilmente los votos urbanos, pero debe conquistar el voto rural, precisamente aquel que Keiko ha cortejado en los últimos cinco años. Y, además, lograr que algunos votos de la izquierda se sumen a su caudal.
Se lo acusa de ser "demasiado cercano" a los norteamericanos. Tan es así, que algunos lo han bautizado "el gringo". Casado con una norteamericana, renunció a su ciudadanía estadounidense, a la que había accedido como consecuencia de sus largos años de residencia en el país del norte.
Es talentoso, culto y muy experimentado. Y, a su manera, es simpático y capaz de mantener una sonrisa en su rostro. No es poco. Aglutina en su derredor un importante grupo de jóvenes. Tiene, además, una ponderable pasión por tratar de mejorar la educación, lo que, en mi entender, es uno de "sus fuertes" a la hora de los debates políticos.
Kuczynski es popular entre los empresarios y goza del apoyo de buena parte de la clase media peruana. Además, su imagen negativa es baja. Lo que es absolutamente fundamental, porque, comparando su nivel de simpatía con la inusualmente alta imagen negativa de su rival, la balanza se inclina en su favor.
Ninguno de los dos contendientes de la segunda vuelta de la elección presidencial peruana tiene asegurado el ingreso al Palacio Pizarro. Todo está abierto. Pero Pedro Pablo Kuczynski garantiza credibilidad sin que existan Cajas de Pandora. Aunque sea cierto aquello de que es un error asumir necesariamente que la historia siempre se repite.
En alguna medida, ganar o perder puede depender naturalmente del resultado de los debates que se avecinan y de la calidad de las propuestas que en más se pongan sobre la mesa. Aunque lo cierto sea que el camino para quienes priorizan alejarse de las tentaciones totalitarias pasa por quien llegara segundo en la primera vuelta electoral. Por esto -cabe asumir- las encuestas sugieren que podría vencer a Keiko Fujimori.
La elección que se avecina promete 50 días de debates cautivantes. Enfrenta a un pragmático hombre maduro, contra una esforzada joven mujer. Dos líderes activos y trabajadores, con credenciales y antecedentes inusuales, de alta calidad. Para una región mal acostumbrada a la presencia de políticos profesionales que no siempre son del mejor nivel, lo de Perú es un cambio. Y despierta una sana curiosidad.
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