miércoles, 20 de abril de 2016

La degeneración de EE.UU. en una dictadura

Paul Craig Roberts


El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (sic) acusa y condena rutinariamente a inocentes con crímenes falsos e inventados que, incluso, no están en el libro de los estatutos. El distinguido abogado defensor y libertario civil Harvey A. Silverglate, publicó un libro el año pasado, Three Felonies A Day: How the Feds Target the Innocent (Tres crímenes al día: Cómo los federales tienen en la mira a los inocentes), que prueba concluyentemente que en la “libertad y la democracia” de los EE.UU. de hoy en día tenemos castigo sin crimen.


 
Este mismo Departamento de Justicia (sic), que rutinariamente encausa y condena a inocentes, sostuvo en una Corte Federal, el pasado 8 de noviembre, que el gobierno de los EE.UU., si fuera aprobado por el presidente, podría asesinar cualquier persona que desee, ciudadanos o no ciudadanos, a su voluntad. Todo lo que se requiere es que el gobierno declare, sin pruebas, sin cargos, sin juicio, sin la convicción de un jurado o el correspondiente proceso requerido por la Constitución de los EE.UU., que el gobierno sospeche que la persona o a las personas asesinadas sean una “amenaza”.
El argumento del Departamento de Justicia de los EE.UU. (sic) incluso le dijo al Juez John Bates, de la Corte de Distrito Federal de los EE.UU., que la judicatura de los EE.UU., antes una rama coigual del gobierno, no tiene absolutamente ninguna autoridad legal cualesquiera para entrometerse en la decisión del Presidente “del cambio” Obama, para asesinar a estadounidenses. La decisión del presidente para asesinar a gente, que no conlleva ninguna responsabilidad, es, según lo declarado por el Departamento de Justicia de los EE.UU. (sic), uno “de los poderes básicos del presidente como comandante en jefe”.
El argumento del Departamento de Justicia (sic) de que el Poder Ejecutivo tiene la autoridad no supervisada de matar a los estadounidenses, a quienes el Poder Ejecutivo unilateralmente, sin la presentación de evidencias, determina plantearlo como una amenaza, fue desafiado por la Unión Americana de las Libertades Civiles y el Centro para los Derechos Constitucionales.
El resultado del caso determinará si la marioneta neoconservadora e israelí, el presidente George W. Bush, estuvo correcto cuando él dijo que la Constitución de los EE.UU. no era nada sino un “pedazo del papel”.
Es mi opinión que el pueblo estadounidense y la Constitución de los EE.UU. no tienen muchas chances de ganar este caso. La Sociedad Federalista Republicana ha tenido éxito en designar a muchos jueces en las cortes de distrito federal, de apelaciones y del Tribunal Supremo, que creen que los poderes del Poder Ejecutivo son superiores a los poderes de la legislatura y de la judicatura.
Los Padres Fundadores de nuestro país declararon inequívocamente que las ramas ejecutiva, legislativa, y judicial eran coiguales, sin embargo, los "camisas marrones" (una alusión a los nazis de Hitler, Nota del traductor) republicanos que componen la Sociedad Federalista han implantado la ideología demoníaca de su sociedad en la rama federal y el Departamento de Justicia (sic).
Hoy en día esta creencia errónea es tan extensa que el Poder Ejecutivo es supremo y las otras ramas del gobierno son menos que igual.
Si los norteamericanos tienen un gran enemigo en los neoconservadores, ese enemigo es la Sociedad Federalista, una colección de nazis incipientes.
Nixon y Reagan
Ustedes pueden discrepar conmigo, pero ahora miremos este caso desde otra perspectiva. Soy bastante viejo para recordar los años de Nixon, y yo fui un nominado presidencial, confirmado por el Senado de los EE.UU., en la administración Reagan. Para quienes son demasiado jóvenes para saberlo y los que son demasiado viejos para recordar, el presidente Nixon dimitió para evitar una acusación porque simplemente mintió sobre cuando él conoció sobre el robo de la oficina del partido Demócrata en el edificio Watergate.
Nixon mintió sobre cuando él supo del robo, porque él sabía que el Washington Post haría del robo un tema, si él ponía en marcha una investigación, para derrotar su reelección. El complejo de la industria militar/seguridad y los grupos de operaciones especiales en el gobierno de los EE.UU., estaban enojados con Nixon por suavizar las relaciones con China. El Washington Post, largamente considerado como un activo de la CIA, se ocultó detrás de su imagen “liberal” para derribar a Nixon. Woodward y Bernstein escribieron reportes tipos novela de suspenso sobre sus reuniones de medianoche con “Garganta Profunda” en estacionamientos peligrosos, para conseguir las fechas que Nixon sabía sobre un robo sin sentido.
Asumamos que estoy equivocado. Los hechos siguen siendo los mismos, de que Nixon fue removido de su cargo por el robo de Watergate. Nadie fue dañado. Nixon no mató a nadie ni demandó el derecho de matar, sin prueba o responsabilidad, a ciudadanos norteamericanos. Si Nixon hubiera sido un presidente cobarde y tuviera un Departamento de Justicia (sic) como el actual, él habría declarado simplemente a Woodward, Bernstein, y el Washington Post como una amenaza y simplemente los habría asesinado, ejercitando el poder que la administración de Obama está demandando.
Para la mayoría de los americanos Nixon fue demasiado lejos en el pasado, así que miremos a Ronald Reagan.
Los neoconservadores del escándalo Irán/Contra casi derribaron al presidente Reagan. Es incierto saber si el presidente Reagan sabía sobre la operación de los neoconservadores y, si lo sabía, hasta que punto fue mantenido al margen. Pero dejando todo esto a un lado, ¿cual piensan ustedes que habría sido el destino del presidente Reagan si él, o su Departamento de Justicia (sic), hubieran declarado que tenían el poder, como un comandante en jefe, de asesinar a cualquier persona que él había considerado ser una amenaza?
Inmediatamente, los medios habrían creado un alboroto, los colegios de abogados y las facultades de las universidades habrían estado en conmoción, los Demócratas habrían estado exigiendo una acusación contra Reagan, y la acusación habría ocurrido a la velocidad de la luz.
¿En vías de una dictadura?
Hoy en Amerika, aproximadamente 25 años después, la ACLU tuvo que ir a una corte federal para intentar afirmar que “si la Constitución significa cualquier cosa, seguramente significa que el presidente no tiene la autoridad sin responsabilidades para ejecutar sumariamente a un estadounidense que él concluya que es un enemigo del estado”.
En réplica, el Departamento de Justicia (sic) dijo a la corte que asesinar a ciudadanos norteamericanos es una “pregunta política” que no está sujeta a la revisión judicial. El gobierno de la “libertad y de la democracia” después invocó el “privilegio de los secretos de estado” y declaró que el caso en contra del poder del gobierno para cometer un asesinato debe ser descartado para evitar “la divulgación de información sensitiva”.
Si el régimen de Obama gana este caso, los EE.UU. se habrán convertido en una dictadura.
Finalmente, por lo que puedo decir, los “medios liberales” y la mayoría de los norteamericanos no tienen cuidado. De hecho, los republicanos conservadores lo están celebrando.
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