lunes, 18 de abril de 2016

La lección de «Panama Papers»

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«Una guerra contra los refugios fiscales no es más que un intento de alzar gravámenes, para  sostener la ruina de los estados benefactores; para continuar alimentando al leviatán.»
—Charles Gave
«Tan falso es que se pueda servir [la ley] para oprimir a las personas o expoliar a la propiedad, aun con fines filantrópicos, cuanto que su misión proteger a la persona y la propiedad. Y que no se diga que por lo menos puede ser filantrópica con tal que se abstenga de toda opresión y de toda expoliación; eso es contradictorio. La ley no puede dejar de actuar sobre las personas o los bienes; si no los garantiza, los viola por el solo hecho de actuar, por el solo hecho de existir. La ley es la justicia.»
— Frédéric Bastiat. La Ley.

Mucha ha sido la controversia y la incertidumbre desatada tras la filtración de los aclamados «Panama Papers». Sin embargo, la opinión pública ha recaído en la indignación y generalizando de forma amarillista, y la gente se deja llevar por los titulares como “la más grande filtración periodística de la historia” o “2.6TB de información con 11.5 millones de documentes”. Y análogamente, se ven a los que tenían  lazos clientelares con Mossack Fonseca, como si todos fuesen corruptos que han cometido actos delictivos. Pero este asunto es realmente sobre la corrupción gubernamental y no sobre la evasión fiscal. Aclaremos el asunto.


Preámbulo

Antes que nada, la traducción de «Tax Haven» ha sido usada con una acepción equívoca, la traducción correcta es refugio fiscal, no paraíso fiscal. ¿Qué tiene de malo o qué lo hace atractivo? Se ha dicho que las bajas cargas tributarias, pero realmente es por el respeto a la propiedad privada, la libertad monetaria, libertad empresarial y apertura comercial que dispone Panamá. Lo cual ofrece certidumbre a la inversión y confidencialidad. Por otra parte son los regímenes fiscales que asfixian al ciudadano.

Entre la confusión y la indignación, hay que esclarecer

La indignación fue por muchos, por los que apelan a la redistribución de riqueza para el financiamiento de los servicios que ofrece del estado benefactor. Sin embargo, eso es predisponer con el uso de la riqueza ajena, reclamándola como patrimonio de la sociedad, desde luego, sin el consentimiento de quien ha generado su propia riqueza. A esto se le llama tributación sin representación, hacer pagar a otros y despojarles de su propiedad arbitrariamente la fuerza, para subvencionar los servicios que otros —inmerecidamente— quieren usar más no pagar en su totalidad; y quien tributó ni lo deseaba, ni lo quiere usar, ni quiere pagar para otros contra su voluntad.
¿Pero qué tiene de malo, de inmoral y digno de reproche? ¿Cómo habrían de acusar a los que ganaron legítimamente su riqueza por sus propios medios? La opinión pública les ha acusado de robo, diciendo que con tal cantidad se pudo haber financiado algún proyecto social y ahora no podrán disponer de ello.
Por principio de causalidad el robo, al igual que la deuda, se contrae con otro, uno no se puede robar ni endeudarse consigo mismo, es su dinero, no es del gobierno ni de otros. Se indignan porque claman pertenencia por lo ajeno, por lo que fue producido por el esfuerzo de otro, el enojo de aquella opinión pública es que no pudieron usurpar la riqueza de otros por la fuerza, lo que quieren es forzar a otros a que renuncien a su dinero.
Creen que es una responsabilidad contraída con su sociedad, como si fuese una obligación preexistente, sin embargo aquel que haya ganado legítimamente no les debe nada a su sociedad, ellos no pueden dictaminar sobre la posesión de otros sobre su persona, sobre su libertad o que haga de sí mismo para sí mismo.
¿Por qué un individuo no habría de ser libre de escoger qué hacer con su dinero? ¿Por qué otros que no lo trabajaron, habrían de restringirle de la satisfacción irrestricta sus proyectos, de lograr sus fines? ¿Por qué habría de ser obligado a tributar en servicios que no usa, que no le dan certidumbre, que se desvían entre la mediación burocrática

Detalles que se pasan por alto

En el caso de políticos no es para evadir impuestos, sino esconder aquello que hacen mal. Es hipocresía de políticos defender un sistema, proyectos de política pública, promesas de campaña o hacer llamado a una mayor recaudación, cuando esconden lo que desvían entre sus vanas intenciones (a decir verdad, decepciona pero no sorprende). Pero se está metiendo en el mismo saco al emprendedor con el corrupto, la diferencia entre el productivo y el no productivo, respectivamente, se resume a que alguien honesto no consume más de lo que ha producido.
No se puede generalizar. No se puede juntar a Mauricio Macri, Jackie Chan, Mario Vargas Llosa, a Lionel Messi, o el resto de empresarios, deportistas, entre otros famosos  con Putin,al ex primer ministro de Islandia, Petro Poroshenko (presidente de Ucrania), junto con los cerca de 140 políticos, narcotraficantes, personas afines al crimen y al fraude (como corporativistas o «crony capitalists»),  ¿Cómo los políticos, que a diferencia de los hombres de negocios y emprendedores, que no crean nada ni generan riqueza para la sociedad, puedan estar entre los más ricos de sus países igualitaristas?
Por otra parte, se tiene la idea de que por los refugios fiscales se logra evadir tanto que afecta los presupuestos de los gobiernos. Es necesario citar a Juan Ramón Rallo en un artículo reciente menciona cuánto se deja de ingresar y se destina a los refugios fiscales: «El propio Gabriel Zucman nos lo traduce a una magnitud mucho más comprensible: 200.000 millones de euros es el 1% de los ingresos tributarios de todos los Estados del planeta. Sí, el 1%. No el 10, no el 20, no el 30, sino el 1% [del PIB mundial].»
Sí, son utilizados tanto por inocentes como por delicuentes, tanto por quienes son amenazados por las condiciones de su país o por quienes quieran hacer uso de su propio dinero para depositarlo en donde prefiera. No es una gran investigación, pues no solo muestra víctimas artificiales bajo el amarillismo, sino que no discrimina entre los que sí han cometido delitos entre los que no. Por otra parte, es más alarmante lo que la gente tributa y deja de disponer al ser forzados y privados de su dinero.
Regímenes impositivos. Promedios regionales de tributaciones totales (impuestos al trabajo, a los ingresos entre otros).
Regímenes impositivos. Promedios regionales de tributaciones totales (impuestos al trabajo, a los ingresos entre otros). Click en la imagen.


¿Por qué existen los refugios fiscales?

La existencia de los refugios fiscales no es accidental ni azarosa. Generalmente cuando los gobiernos restringen —e incluso prohibir— ya sea algún bien o servicio, quizá su oferta en el mercado se vea menoscabada, mas no desaparece, solamente se adapta en contraposición de las condiciones adversas: tal es el caso de los mercados grises y negros, y desde luego, los refugios fiscales son el producto consecuente de los ataques confiscatorios por parte de los regímenes impositivos: la fuga de capitales procede tras la alza de impuestos.
Son caras de la misma moneda. Las altas regulaciones, las políticas intervencionistas, el surgimiento e incremento de más impuestos, son una cara de la moneda, mientras en la otra cara está la gente que busca evitar que el control de capitales drene la riqueza que ha producido.

Beneficios de los refugios fiscales

En sí, el servicio offshore ya es empleado por bancos en forma de activos, es decir, es un proceso tanto legal como legítimo, parafraseando a  Daniel Lacalle «los cincuenta mayores bancos gestionaban 12,1 trillones dólares en activos offshore”. En el caso de empresas multinacionales —principalmente, pues es un servicio caro, pero — es evitar la doble imposición, es decir, no tributar en dos países. Asimismo, la gente invierte conforme la expectativa de las ganancias que pueda obtener, la estabilidad financiera que ofrezca el país donde comercia es determinante, y el servicio offshore es un instrumento financiero que da mayor certeza ante alguna acción política inesperada y perjudicial.
En sí, los refugios fiscales evitan que los controles de capitales arruinen las empresas, evitan que se les confisquen inversiones directas que les van dirigidas por otros, las cuales fomentan el crecimiento económico no solo de las grandes empresas, sino también de las pequeñas y medianas empresas.
Los refugios fiscales son un contrabalance que evita que los gobiernos suban impuestos, pues entre más se suban, menos respetables se harán, menos certidumbre tendrán las personas en sus gobiernos, entonces buscarán la forma de evadirlos. En ausencia de los refugios fiscales, daría rienda suelta a que los gobiernos incrementen la carga tributaria.
Asimismo, en vez de perderse en despilfarro de la mala gestión política, el instrumento financiero que ofrece el Offshore, permite a sus clientes a reinvertir, incrementar sus rendimientos, aumentar sus utilidades, brindar más empleos, invertir en desarrollo e investigación, en justamente lo que quieran destinarlo, a diferencia del contribuyente que sus tributaciones son vulnerables de ser desviadas y malversadas.
No se trata esta cuestión sobre que unos puedan salvar su dinero, sino que deberíamos de indignarnos porque nuestros países carecen de libertad económica y no tenemos autonomía sobre el fruto de nuestro propio trabajo. No es sobre que unos pueda evadir el fisco, sino que los regímenes impositivos tienen que reducirse drásticamente. No es sugerir más impuestos a los ricos y mayores controles de capital (que afectarían), sino darnos cuenta de la realidad de los impuestos, desalientan el crecimiento económico y asientan la pobreza. No hay abundancia en la restricción, ni prosperidad en la ausencia de libertad, ni emprendimiento cegándose por la envidia.
Tras el siguiente video te preguntaría, ¿acaso un hombre no tiene derecho al sudor de su frente?
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