viernes, 22 de abril de 2016

¿Por qué castiga Wall Street a Google pese a ganar un 19% más?

TECNOLOGÍA

Sus acciones se desplomaron un 5%
Participantes pasan delante del stand de Google en una feria en Shanghai. REUTERS
Cuando eres una de las mayores empresas del mundo hasta el más mínimo tropiezo acaba convertido en crisis. Algo parecido a cuando un equipo de fútbol grande empata un partido y se empieza a dudar de los jugadores, el entrenador y el utillero. Esto es lo que le ha sucedido a Alphabet, la matriz de Google, al presentar sus resultados de los tres primeros meses del año 2016.
Alphabet ganó en el primer trimestre natural del año 3.725 millones de euros, un 19% más respecto al mismo periodo del año anterior, y su cifra de negocio alcanzó los 17.937 millones de euros, un 17,3% más que en los tres primeros meses de 2015. Pero para Wall Street no es suficiente. Quería más. Siempre quiere más.



Pese a publicar estos resultados, con crecimiento en dobles dígitos partidas decisivas, las acciones de Google se desplomaron un 5% en cuestión de minutos en el mercado de negociación continua. Eso, para una empresa con una capitalización bursátil de casi 470.000 millones de euros, supone perder más de 23.000 millones de euros en apenas unos minutos. Aún así, Alphabet es la segunda mayor empresa por capitalización en Bolsa del mundo, sólo por detrás de Apple.
Realmente no hay muchas razones para que en el cuartel general de Google estén preocupados. De hecho Alpahabet no ha cumplido las expectativas de Wall Street en ocho de las últimas 12 presentaciones de resultados, y de momento no les ha ido del todo mal.
Este castigo del mercado no está justificado. Es verdad que los ingresos han sido un poco inferiores a las previsiones, algo que sumado a que los gastos han superado las expectativas ha provocado una mini crisis para la firma. También hay que contar con las operaciones propias de la actividad de la empresa: en el primer trimestre de 2016 contrató a 2.300 personas y gastó más de 2.100 millones de euros en inversiones.
Quizás eso sí haya influido en el mercado. Con esas incorporaciones de personal Alphabet tiene ya más de 64.000 empleados en todo el mundo, y eso supone que los gastos han aumentado. De hecho, los costes de Google han crecido un 16,4% hasta superar los 13.200 millones de euros. Aún así, la cifra no es ni mucho menor alarmante.

Crecen las búsquedas en dispositivos móviles

Los principales indicadores siguen manteniendo un crecimiento estable. La publicidad en las búsquedas, responsable de un porcentaje muy alto de la facturación de Google, sigue creciendo, así como los clicks pagados que han aumentado un 29% respecto al año anterior. Otro de los verticales de negocio fuertes es el de los dispositivos móviles, responsables ya del 20% de las búsquedas.
Google no suele facilitar cifras sobre su negocio en dispositivos móviles, pero los analistas de la firma de márketing Merkle aseguran que la facturación en este concepto puede haberse duplicado, según recoge The Wall Street Journal.
Otro de los puntos que el mercado ha sobrevalorado es lo que Alphabet llama "otras apuestas". Ahí se engloban inversiones a largo plazo que no se podrían encuadrar dentro del núcleo de negocio de la compañía. Este concepto presenta unas pérdidas de más de 700 millones de euros, cuando los inversores habían descontado unos números rojos de apenas 560 millones de euros.
Tampoco ha ayudado a Google el contencioso que mantiene con la Unión Europea, que acusa a la compañía norteamericana de obligar a los fabricantes de smartphones a instalar aplicaciones de Android. El caso, que lleva abierto desde el 15 de abril de 2015, puede suponer una multa potencial de más de 6.650 millones de euros para la compañía, el 10% de la facturación del año pasado.
Con todas las cifras en la mano la preocupación en Montain View, la californiana sede de Alphabet, es más que relativa. Con las partidas de facturación y beneficio neto creciendo a dobles dígitos da igual lo que diga Wall Street: la maquinaria de la compañía sigue funcionando a máxima potencia.
Publicar un comentario