domingo, 8 de mayo de 2016

Cómo morirá el Estado, Jeffrey Tucker

Artículo de Jeffrey Tucker

Google compró YouTube en 2006, cuando la histeria por la infracción de derechos de autor se encontraba en su apogeo. Los nuevos propietarios de YouTube inmediatamente se ocuparon en tratar de crear una plataforma consistente con las normas legales para evitar pérdidas de miles de millones de dólares en procesos legales pendientes. Los usuarios de YouTube estaban subiendo una gran cantidad de material protegido por derechos de autor, y Google podría ser judicialmente responsable por ello.


Por qué Facebook funciona y la democracia no

Artículo escrito por Jeffrey Tucker 
Este año Facebook alcanzará mil millones de usuarios -o una séptima parte de la población humana. Ha suscitado mayor participación que ningún gobierno en el mundo diferente de la India y China, y es probable que los superen en un año o dos. Y mientras que muchas personas están huyendo de sus gobiernos mientras pueden, más y más personas se están uniendo a Facebook de forma voluntaria.
¿Cuál es la lógica, la fuerza motriz, el agente de cambio?
Sí, el software funciona bien, y sí, los administradores y propietarios tienen mentes emprendedoras. Pero el verdadero secreto de Facebook son sus relaciones internas humanas -los usuarios individuales- que resultan de reflejar cómo la sociedad se forma y se desarrolla.


El Soborno y el Boicot por Murray Rothbard

 Murray Rothbard extraído de su libro La Ética de la Libertad titulado El soborno y el boicot.
Al igual que el chantaje, también el soborno tiene una unánime mala prensa y existe la opinión generalizada de que se le debe declarar ilegal. Pero, ¿es esto necesariamente así? Analicemos un caso típico de contrato con soborno. Supongamos que Prieto desea vender materiales a la compañía XYZ. Para hacerse con la adjudicación del contrato, paga un soborno a Rojo, jefe de compras de la Compañía. En una legislación libertaria no resulta nada fácil ver qué hay de ilegal en la actuación de Prieto. En realidad, todo lo que ha hecho es rebajar la factura cargada a XYZ y pagar la diferencia a Rojo. La verdad es que se habría sentido más feliz si hubiera podido cargar los precios a la Compañía, pero no siguió esta táctica, probablemente porque sabía que los ejecutivos de XYZ no parecían inclinados a comprar su material. Ahora bien, los asuntos internos de la Compañía no son de la incumbencia de Prieto. Por lo que a él respecta, se ha limitado a rebajar los precios que carga a la Compañía para hacerse con el contrato.


Los monopolios de tierras: pasado y presente, por Murray Rothbard

Monopolios de tierras
Capítulo XI del libro La Ética de la Libertad de Murray Rothbard.

Existen, pues, dos clases de títulos de propiedad de tierras éticamente nulos:1 el «feudalismo», en el que se da una agresión permanente de los detentadores de títulos contra los campesinos dedicados a la transformación del suelo; y la acumulación de tierra que recurre a reclamaciones arbitrarias sobre tierras vírgenes para mantener alejados de ellas a unos primeros colonizadores. Podemos aplicar a ambas formas la denominación de «monopolio de tierras», no en cuanto que una persona o grupo de personas posea todas las tierras de la sociedad, sino en el sentido de que en ambos casos se imponen reclamaciones arbitrarias sobre la propiedad del suelo, contraviniendo la norma libertaria de que esta propiedad sólo existe a favor de sus transformadores actuales, sus herederos o sus cesionarios.2
Los monopolios sobre las tierras están mucho más difundidos en el mundo moderno de lo que la mayoría de la gente —especialmente en Norteamérica— parece creer. En los países subdesarrollados, sobre todo en Asia, el Oriente Medio y América Latina, las posesiones de tipo feudal constituyen un problema social y económico de crucial importancia, con o sin el acompañamiento de condiciones de semiservidumbre sobre la población campesina. De hecho, los Estados Unidos son una de las pocas regiones del mundo enteramente libres de feudalismo, debido a un feliz accidente de la evolución histórica.3


Los derechos de propiedad y la teoría de los contratos, Murray Rothbard

Contratos
Capítulo XIX del libro La Ética de la Libertad de Murray Rothbard.
El derecho de propiedad implica el derecho a hacer contratos sobre la propiedad: a entregarla a cambio de los títulos de propiedad de otra persona. Por desgracia, muchos libertarios fieles al derecho de concertar contratos sostienen que el contrato es en sí mismo un valor absoluto y afirman, por consiguiente, que todo contrato voluntario, del tipo que sea, debe ser legalmente exigible y ejecutable en una sociedad libre. Su error consiste en que no aciertan a ver que el derecho a contratar es una consecuencia directa del derecho de propiedad privada y que, por tanto, los únicos contratos exigibles (es decir, respaldados por la sanción de las coacciones legales) deben ser aquellos en los que la negativa de una de las partes a cumplir lo acordado implica un robo de la propiedad de la otra parte. En suma, que el contrato sólo es exigible cuando su incumplimiento significa un robo implícito de la propiedad. Y esto únicamente puede ocurrir si mantenemos que sólo son válidamente exigibles los contratos en los que se registra una transferencia de títulos de propiedad, de suerte que la negativa a actuar según lo contratado significa que la parte incumplidora retiene para sí la propiedad de la otra parte contratante sin su consentimiento (robo encubierto). De ahí que esta doctrina —genuinamente libertaria— de los contratos exigibles haya recibido la denominación de teoría «de la transferencia de títulos» en los contratos.1


La guerra primero, la política después

La guerra primero, la política después

Por Pedro Corzo
En las propuestas y las operaciones políticas más tolerantes y plurales subyacen, en ocasiones explícitamente, ciertas expresiones de violencia que a veces se concretan y generan un ambiente de confrontación que puede derivar en cruentos conflictos, situación en la que es aplicable la expresión de Carl von Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.
Por suerte, para beneficio del ciudadano y la comunidad, la mayoría de quienes incursionan en la gestión pública son partidarios del debate de ideas y propuestas. Rechazan cualquier manifestación de violencia, más allá de las pasiones que genera la controversia, y bregan por la conciliación por medio del diálogo y las negociaciones.

¿Por qué Fidel no suelta a Venezuela?

¿Por qué Fidel no suelta a Venezuela?

Por Thays Peñalver
Pocos conocen la historia de que uno de los primeros expulsados de Venezuela por ordenes de Fidel Castro, fue Norberto Ceresole, quien aunque pasó a la historia como un neonazi de la ultraderecha, en realidad era un ultra comunista y operador latinoamericano de la KGB en tiempos de la extinta Unión Soviética. Ceresole, trató de convencer nada menos que a Chávez de que debía dejar de lado a la Isla y buscar como centro de poder a Rusia porque Cuba no le daría “Poder (a Chávez) sino que se lo chuparía, porque Cuba era un vampiro que te chupa el poder, lo poco que tú tienes. Te lo chupa para sobrevivir”. Porque “Fidel es Drácula”.

Los proyectos fantásticos de las grandes petroleras, víctimas del precio del crudo

Por Sarah Kent y Robb M. Stewart

Las mayores firmas energéticas del mundo están dejando de lado las grandes ideas que hace apenas un par de años promocionaban como el futuro de la industria.
Desde Australia a Estados Unidos, las víctimas de esta situación incluyen proyectos de perforación a grandes profundidades, embarcaciones enormes que sirven como fábricas flotantes de gas natural licuado (GNL) y tecnologías capaces de reducir las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles. Royal Dutch Shell PLC, Chevron Corp. y la australiana Woodside Petroleum PLC figuran entre las compañías importantes que cancelaron o aplazaron ambiciosas iniciativas.

La odisea de comer en Cuba

Por Nora Gámez Torres
Mercado agropecuario en el Cerro, regido por la ‘oferta y demanda’. Una libra de malanga cuesta ocho pesos cubanos, y una de cebollas, 20.
Mercado agropecuario en el Cerro, regido por la ‘oferta y demanda’. Una libra de malanga cuesta ocho pesos cubanos, y una de cebollas, 20. Nora Gámez Torres
Armada con un billete de 20 CUC y grandes dosis de paciencia me dediqué a la tarea de “resolver” comida en Cuba a finales de marzo. ¿Qué puede comprar un trabajador estatal, cuyo salario es aproxidamente esa cantidad?
Cuarenta minutos después de hacer una larga cola en una tienda en divisas sin aire acondicionado, esto fue lo que contenía mi compra: cuatro vasos pequeños de yogurt, un paquete de salchichas, un “tubo” de picadillo, una cuña de queso, una botella de aceite vegetal, un paquete con cuartos de pollo, un paquete de medio kilo de chícharos, hojuelas de maíz (de procedencia estadounidense), spaguetti y un jugo de mango.
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