lunes, 9 de mayo de 2016

DE EDUCACIÓN, REFORMAS Y CHIVOS EXPIATORIOS (La corrupta reforma educativa, 1)

DE EDUCACIÓN, REFORMAS Y CHIVOS EXPIATORIOS (La corrupta reforma educativa, 1)

Tríptico Fundación

Iniciemos con dos lugares comunes: desde un principio estaba claro que la llamada reforma educativa no tenía qué ver nada con asuntos pedagógicos.

Ahora sabemos con certeza que se trataba de una reforma laboral y administrativa, cuyos derroteros son el control del gremio magisterial y la privatización de los servicios educativos, en franca contraposición a lo consagrado constitucionalmente.
     El segundo lugar común es que, a partir de lo difundido mediáticamente, la educación es la gran responsable de la mala situación del país, no sólo en lo económico, sino aun en aspectos de seguridad.



     Desde luego, los grandes indiciados por ser los gestores de esa supuesta educación fallida, son los maestros. Y, para clarificar las cosas, negociantes reunidos en una especie de sociedad siniestra llamada Mexicanos Primero, y la empresa cuyo afán de hacer televisión para “jodidos” la ha llevado a presentar contenidos que subestiman a sus televidentes, produjeron un documental que nombraron De Panzaso, basado en una gringada dizque educativa, empírica e idealista, En espera de Súper Man.
     En el caso del film mexicano, se cargaba además contra el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pese a tratarse de una organización pro autoridades, manipulada por una lidereza corrupta, que había participado en el fraude electoral que llevó al poder a Felipe Calderón, y que venía haciéndose multimillonaria gracias a las cuotas sindicales y las canonjías recibidas de gobiernos espurios como los de Salinas de Gortari y el citado Calderón. De lo que se trataba era de expresar argumentos que justificaran una intervención profunda en el ámbito educativo, pero no en el sentido de mejorar la formación docente y democratizar el sindicato.
     La campaña, por desgracia, tuvo éxito en un público mayoritario, carente de elementos suficientes para interpretar los dichos, y de comparativos suficientes para cotejar los hechos. Sí, la educación era la culpable, y, sobre todo, quienes la imparten. A partir del 2011, el anecdotario magisterial se vio enriquecido con historias de niños que advertían a sus maestros que no les harían caso, porque sus padres se los habían ordenado, “al fin y al cabo los maestros no saben nada, son unos flojos y cobran sin trabajar”.
     Cuando en diciembre del 2013 Peña Nieto y su cártel llamado Pacto por México se salieron con la suya de una reforma en educación, para el público en general, convertido en una muchedumbre iracunda, no había duda: había que meter en cintura a los profesores, y mientras más gasolina se les echara encima, mejor. A ver si ahora sí, una vez controlado el magisterio, el país comenzaba a tener una educación de “calidad” y, por lo tanto, se comenzaría a salir del bache que nos estancaba a todos.
     La publicidad destructiva e insolente, y la difusión del desprestigio contra los profesores, recordaba los reportajes y documentales en contra de los talibanes y del propio Afganistán, que difundieron canales de televisión en EU y aun en México, meses antes de la agresión a las Torres Gemelas. No debemos olvidar que Bush hijo llegó a la presidencia mediante un fraude electoral, e infinidad de especialistas e investigadores han sostenido que el derrumbe de la torres fue un hecho concertado por los poderes internos, que proveería justificación al inicio de una guerra nueva, con la cual Bush buscaría legitimarse y, por ái de pasadita, satisfacer la sed de ganancia de los fabricantes de armas y comenzar la intervención en una zona clave geoestratégicamente hablando.
     Pero, de regreso a nuestro tema base, ¿de veras es la educación y sus gestores responsable del caos económico y social en que vive México? Analizaremos la respuesta en una próxima entrega
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