martes, 3 de mayo de 2016

Del capitalismo depredador a los desastres comunistas

DEL CAPITALISMO DEPREDADOR
Es común encontrar opiniones en las que se afirma que el capitalismo, o el sistema de libre mercado, provocan la depredación del medio ambiente. Y aunque es verdad que todo sistema que tenga como objetivo la preservación de la especie humana ha de explotar los recursos que la naturaleza ofrece, no es el capitalismo o el libre mercado el sistema que más ha afectado al medio ambiente, al menos no proporcionalmente.
La especie humana ha de dejar inevitablemente una huella en el ecosistema, somos parte de ese sistema y estamos dotados de la capacidad necesaria para aprovechar los recursos y conseguir así una vida más plena, pero también tenemos la capacidad de aprovecharlos de una manera inteligente y que nos permita preservarlo en mayor medida, ya sea por salud, por gusto o por respeto.



El sistema de libre mercado, con estricto respeto a la propiedad privada, ha demostrado ser el que mayor conservación de los ecosistemas ofrece, a pesar de ofrecer también la mayor productividad y beneficio para el ser humano. Y es que, generalmente se cumple la consigna de que “uno cuida mejor lo que es de uno mismo”, y no por simple egoísmo, sino porque le ha costado trabajo conseguirlo o porque le es más útil que aquello que no le pertenece.
En el último periodo vacacional circularon en redes sociales una serie de imágenes en las que se mostraba la basura y suciedad que habían dejado los turistas en las playas públicas de México, contrastando con las playas privadas, que se mantenían limpias. Así también se informó que las Islas Marietas se cerrarían en respuesta a la degradación que estaban sufriendo ante el crecimiento exponencial de visitantes. Esas sólo son pequeñas muestras de que lo público no sólo no está exento de sufrir el impacto del ser humano, sino que está más expuesto a ser dañada, no sólo por la cantidad de visitantes sino por el comportamiento de los visitantes y el desinterés en mantener limpio aquello que no les pertenece.
La extracción de recursos también tiene el mismo comportamiento y el dilema de La Tragedia de los Comunes lo explica con precisión; cada individuo individuos que se beneficia de la extracción o explotación de un bien público, hará lo posible para aprovechar la mayor cantidad de éste, sin embargo, el cúmulo de individuos haciendo las mismas acciones terminará por destruir aquello que les sirve a ellos mismos.
Habría quienes, ante este escenario, propondrían un Estado que establezca las reglas de juego, o bien, que se encargue él mismo de la explotación de los recursos naturales dentro de su territorio, pero ¿dejar en manos del Estado la explotación de los recursos garantiza que se lleve a cabo responsable e inteligentemente? Al menos hay tres ejemplos que señalan lo contrario.
Quizás, el ejemplo más famoso es el de la Catastrofe de Chernobyl, una planta nuclear que, a decir de su mismo constructor y director, fue hecho entre mentiras y corrupción. Mandado a hacer directamente por el gobierno central de la Unión Soviética, se nombró Central Nuclear V. I. Lenin, en honor al primer y máximo dirigente de la URSS. El suceso, derivado de avaricia soviética y los pésimos controles en su construcción y en su manejo, costó la vida de 31 personas de forma directa, así como una cantidad incalculable de animales y especies vegetales en lugares tan distantes como Inglaterra. ¿Los culpables? El director fue condenado a 10 años de trabajos forzados, de los cuales cumplió sólo 5.
chernobyl
La hoz y el martillo presentes en Chernobyl
Otro ejemplo claro de la depredación medioambiental por parte de Estados totalitarios es el del Mar Aral, un lago que antes de 1960 era el cuarto más grande del mundo con sus 68 mil kilómetros cuadrados, mientras tanto, después de la depredación y manipulación de sus aguas por parte de la Unión Soviética, han quedado sólo 6 mil kilómetros cuadrados y ha perdido el 80% de su volumen, acabando así con una gran cantidad de flora y fauna, así como con la economía de toda la región. ¿Culpables declarados? Ninguno.
Mar Aral en el transcurso de los años, imagen satelital.
Mar Aral en el transcurso de los años, imagen satelital.
En la China, es recordado hasta hoy el exterminio de gorriones por órdenes directas de Mao Zedong, quien declaró que los gorriones eran “enemigos de la revolución” y por eso debían ser aniquilados. El exterminio de gorriones se llevó a cabo por toda China, con la finalidad de que éstos no destruyeran las cosechas, pero ni siquiera las advertencias internacionales los detuvieron, y es que el resultado fue pésimo: las langostas se esparcieron por toda China ante la falta de su depredador natural, los gorriones, y aparecían como enjambres en las ciudades y campos, encrudeciendo aún más la gran hambruna que azotaba a China en esos años y que costó la vida de entre 15 y 20 millones de ciudadanos. ¿Culpables declarados? Cero.
Mao Zedong dijo: el hombre debe derrotar a la naturaleza, y al parecer esa sigue siendo la política de los Estados totalitarios, como podemos ver en Venezuela, uno de los países que más ha incrementado sus emisiones de gases contaminantes en el mundo. Es verdad que el capitalismo, el libre mercado no está exento, pero hay responsables en cada uno de los casos si es que la justicia es plena, y estos deben resarcir el daño.
No, el hombre no debe derrotar a la naturaleza; el hombre debe aprender a aprovechar la naturaleza de forma en que el hombre se beneficie ahora como en 200 años, es decir, preservándola.
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