martes, 10 de mayo de 2016

El eje de la cocaína Bolivia-yihad

Mary Anastasia O'Grady considera que Evo Morales podría estar dirigiendo un narcoestado, habiendo cada vez más evidencia que sugiere que la cocaína traficaba con los terroristas islámicos es hoy una fuente importante de los ingresos por exportaciones de Bolivia.
Mary Anastasia O'Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.
Una masacre perpetrada el mes pasado por Boko Haram en un poblado del noreste de Nigeria captó la atención del mundo porque se informó que los terroristas quemaron niños vivos.
Lo que no ha tenido una cobertura tan amplia han sido las creíbles acusaciones de que una fuente clave de financiación de Boko Haram y otros extremistas islámicos es la cocaína producida y exportada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otros carteles de narcotraficantes que trabajan en concierto con el gobierno de Bolivia. Estas son las mismas FARC que supuestamente están negociando un acuerdo de paz con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, un pacto que arruinaría su gallina de los huevos de oro.


Lecciones de narcoeconomía

Juan Carlos Hidalgo explica que la guerra contra las drogas está condenada al fracaso debido a que la demanda de estas es altamente inelástica, condición que deriva en que el éxito de la interdicción de drogas derive en la atracción de más criminales.
Juan Carlos Hidalgo es Analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute.
La guerra contra las drogas, tal como se ha venido librando en los últimos 40 años, está condenada al fracaso. La razón radica en las inexorables leyes de oferta y demanda, señala Tom Wainwright, exjefe de la corresponsalía en México de la revista The Economist y autor de un nuevo libro titulado Narconomics.
A Wainwright le tocó cubrir México (junto con Centroamérica y partes de Sudamérica) cuando ese país estaba sufriendo los peores embates de la violencia relacionada al narcotráfico. Fue así como descubrió las maquinaciones de una formidable industria transnacional con 250 millones de clientes alrededor del mundo e ingresos anuales en el orden de los $300.000 millones. Y es precisamente realizando un análisis económico del negocio de las drogas que él saca a la luz lo absurdo de la actual estrategia prohibicionista.


Bastiat, Francisco y la absurda "guerra"

Ricardo Avelar considera que así como algunos piensan que no estaría listo El Salvador para las consecuencias de la despenalización de las drogas, habría que comparar ese escenario con las consecuencias negativas actuales de la prohibición de ellas.
Ricardo Avelar es politólogo salvadoreño, coeditor de la sección de Política de El Diario de Hoy y columnista del mismo diario.
En 1850, el abogado, economista y filósofo francés Frédéric Bastiat publicó una de sus obras más certeras, el ensayo “Lo que se ve y lo que no se ve”, en el que pretendía motivar al tomador y al analista de decisiones públicas no solo a ver el impacto inmediato de una política, sino a considerar sus efectos ulteriores, los cuales denominó “consecuencias no intencionadas”.
Recientemente, 22 científicos de la prestigiosa universidad de Johns Hopkins entendieron este mensaje y se sumaron a la ola de renombrados líderes globales que han pedido la despenalización del uso no violento de algunas drogas. ¿Por qué? Porque al estilo de Bastiat, entendieron que la prohibición no solo falla al inhibir el consumo de algunas sustancias, sino también genera resultados más peligrosos que aquello que pretendía solucionar.


Colapsa el consenso antinarcótico

Ian Vásquez señala cómo los gobiernos de países tan diversos como México, Colombia, Suiza, Portugal y EE.UU. abogan por regímenes alternativos a la prohibición.
Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.
La última vez que se reunieron los países miembros de la ONU para revisar la política antinarcótica internacional fue en 1998 cuando declararon la meta de un mundo libre de drogas dentro de diez años. Era predecible el fracaso completo de tan utópica meta. Pero reflejaba el consenso oficial a favor de una guerra punitiva contra las drogas ilícitas.
La semana entrante se reunirá la ONU para evaluar otra vez el régimen internacional de control de drogas. Esta vez no hay tal consenso. Gobiernos diversos como los de México, Colombia, Suiza y los Países Bajos abogan por la reducción del daño que están causando tanto las políticas actuales como el mismo abuso de drogas. En EE.UU. —el mayor propulsor del régimen global—, la opinión pública ha cambiado a tal punto de que varios estados han legalizado la marihuana, y la mayor autoridad estadounidense en el tema, William Brownfield, ha proclamado que los países debieran tener la libertad de descriminalizar las drogas si así lo desean.


A pesar de los "Papeles de Panamá"

Lorenzo Bernaldo de Quirós considera que las autoridades alrededor del mundo desean crear un "cártel estatal" para suprimir la sana competencia entre los sistemas tributarios.
Lorenzo Bernaldo de Quirós es presidente de Freemarket International Consulting en Madrid, España y académico asociado del Cato Institute.
Una potente campaña propagandística a escala global pretende acabar con los denominados “paraísos fiscales”. Su objetivo real es eliminar la desagradable competencia tributaria entre los estados; la coartada para conseguirlo es que esas jurisdicciones son lugares cuyo cometido fundamental es lavar el dinero procedente de operaciones criminales y servir de plataforma para financiar el terrorismo internacional. A esta tarea se dedican con evidente éxito las izquierdas anti-capitalistas, secundadas por gobiernos de los países industrializados, sobre todo europeos, que gravan a sus sufridos “súbditos” con una fiscalidad excesiva y pretenden evitar su huida hacia entornos tributarios menos onerosos. Este es el fondo del debate, distorsionado por una rampante demagogia, por una lamentable hipocresía y por una manipulación de la realidad bastante burda pero popular.


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