miércoles, 4 de mayo de 2016

El Papa y el secretario de Estado del Vaticano reciben al padre de Leopoldo López


El padre del prisionero político afirma que «Francisco nos ha dado mucha esperanza»
El padre del opositor venezolano Leopoldo López entrega al Papa Francisco el libro «Preso, pero libre» - EFE
JUAN VICENTE BOOEl Vaticano
Después de saludar al Papa Francisco y de mantener un encuentro con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, el padre de Leopoldo López asegura hoy miércoles que «Francisco nos ha dado mucha esperanza. Ha recibido con mucho entusiasmo un ejemplar del libro de mi hijo y se ha comprometido a rezar por la liberación de los prisioneros políticos». El libro, escrito clandestinamente en la cárcel, lleva por título «Preso, pero libre».
Leopoldo López Gil, padre del líder de «Voluntad Popular», encarcelado desde hace más de dos años, ha saludado al Papa junto con Vanessa, una de las hijas del alcalde de Caracas,Antonio Ledezma, sometido a arresto domiciliario por el régimen de Nicolás Maduro.



Según Leopoldo López Gil, «el rostro del Papa era el de una persona curiosa, y nos ha dirigido palabras de esperanza no sólo para los prisioneros políticos sino para todo el pueblo venezolano en una situación muy difícil. Nos ha regalado su sonrisa y nos ha prometido sus oraciones».
A finales del pasado mes de abril, el Papa Francisco escribió una carta a Nicolás Maduro para urgir una solución negociada y pacífica a la crisis. Aunque el contenido se mantiene reservado, el cardenal Pietro Parolin informó de las líneas generales a Leopoldo López Gil en un encuentro privado a última hora de la mañana del miércoles.
Según el padre del político detenido, el secretario de Estado «me ha pedido que le ponga al día sobre la situación política del país y me ha reiterado el interés del Vaticano en que haya paz en Venezuela. El Vaticano pide tolerancia y las condiciones que permitan un diálogo».
Leopoldo López Gil pidió al cardenal Parolin que la Iglesia intente observar «in situ» la situación de los prisioneros políticos, «especialmente de los que están en los sótanos sin ver la luz del sol, en lugares que llamamos tumbas, a veces sin proceso desde hace más de un año».
Según el empresario venezolano, imposibilitado de regresar a su país, «la Iglesia se ofrece a colaborar en busca de una solución. El problema es que Maduro tiene las orejas tapadas con cera».
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