martes, 3 de mayo de 2016

EMILIO J. CÁRDENAS Aparecen rastros de la fortuna de las FARC

Según la revista "The Economist", las FARC tienen en su poder una inmensa fortuna que aún está oculta.


Todo a lo largo de las lentas negociaciones de paz que los dirigentes de las FARC mantienen en La Habana con el gobierno constitucional colombiano ellos sostuvieron que carecen de los fondos necesarios para poder hacer frente a las indemnizaciones y reparaciones que, en derecho, deben a sus centenares de miles de víctimas inocentes. Las que se acumularon en medio siglo de insana violencia y de aberrantes crímenes de lesa humanidad cometidos por sus integrantes a lo largo del conflicto armado interno colombiano.



No obstante, según la revista “The Economist”, las FARC tienen en su poder una inmensa fortuna que aún está oculta. Una del orden de los 10 billones de dólares. La noticia llegó desde Colombia que en esto, recordemos, intercambia intensamente información con el de los Estados Unidos. El origen de los fondos de las FARC tiene sustancialmente que ver con el narcotráfico; con el pago de los secuestros; y con el crimen organizado, en varios de sus distintos andariveles. Con el crimen, en consecuencia.
Pocos les creían a los representantes de las FARC. En cambio los datos de la influyente revista inglesa resultaban bastante verosímiles.
Ahora, de pronto, las cosas se han complicado para las FARC, curiosamente como consecuencia de los llamados “Panamá Papers” y de la información allí contenida, que ha comenzado a filtrarse lentamente a través de los medios de todo el mundo.
Aparentemente, las FARC movieron sus dineros malhabidos a través de Costa Rica hacia Suecia y Suiza, con el concurso de casas de cambio de Bogotá y Villavicencio. El sindicado como gran responsable del lavado de dinero es uno de los cabecillas de las FARC, especializado en esos menesteres: Omar Zabala, alias Lucas Gualdrón.
La operatoria incluye un flujo de importaciones de mercaderías que viajan a Colombia desde Panamá y Nicaragua, procedentes de China, para así generar operaciones que luzcan normales para poder “lavar” dinero. También cabe sospechar de la minería ilegal, a través de la cual las FARC se habrían hecho de importantes reservas de oro, en lingotes de producción local. A lo que cabe sumar operaciones importantes en el sector agropecuario, en zonas en las que operan las FARC, que incluyen hasta una flota de camiones de transporte de hacienda.
Mientras el gobierno colombiano avanza en la determinación de los posibles ámbitos en los que las FARC tendrían hoy “estacionados” sus bienes, las autoridades sugieren que, si esos fondos fueran descubiertos, serían naturalmente objeto de incautación. Habrá que esperar para ver cómo termina esta fea historia.
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