miércoles, 25 de mayo de 2016

Irak: el infierno intervencionista

45457293.cached
Cuando el vicepresidente Joseph Biden viajó a Irak hace unos días, lo hizo, como siempre, bajo un manto de secreto. Se les pidió a los medios de comunicación mainstream que mantuviesen el viaje en secreto, y estos cumplieron diligentemente. Biden se negó a pasar la noche en Irak, permaneciendo sólo 10 horas antes de viajar rápidamente a Italia, donde presumiblemente durmió sano y salvo.
¿Por qué tanto secreto? ¿Por qué no se quedó Biden en Bagdad unos días, caminó por las calles, hizo algunas compras, visitó a la gente, y recorrió el país? Después de todo, ¿acaso no es este el país que invadió el gobierno de Estados Unidos y cuyo régimen cambió bajo la rúbrica militar “Operación Libertad Iraquí”?¿ No es este el país que el Ejército de Estados Unidos y la CIA ocuparon durante más de 10 años, matando a la gente con impunidad y destruyendo hogares, edificios e infraestructura en el proceso, todo ello con el objetivo de producir un escaparate para el intervencionismo que presentar al mundo?


Inflación en Venezuela: causas y consecuencias

 

“Por algo los grandes teóricos monetarios del periodo clásico, desde Ricardo en adelante, siempre insistieron en que una circulación  de dinero no metálico debería siempre estar muy controlada, de forma que el volumen total de dinero en circulación variase de la misma forma que ocurriría si solo el oro estuviera en circulación.”
Friedrich Hayek.
Inflación en Venezuela: causas y consecuencias.
Es preciso ocuparnos de la Inflación no sólo como un problema típico de cualquier sociedad, sino como la continua política económica a que acuden los gobiernos para financiar sus deficits, convirtiéndose en  un modo de vida  para algunas. Espero atacar el problema delineando los fundamentos de su origen y sus posteriores consecuencias.
La inflación se ha convertido en un modo de vida, o al menos eso es lo que han hecho ver políticos y economistas, quienes asumen a la inflación como un proceso inevitable, un mal necesario.
Quienes asumen la inflación como modo de hacer política siempre pensaran que existe una inflación buena y una mala; siendo buena en la medida que contribuya a diluir imperceptiblemente los ingresos de los ciudadanos a favor del financiamiento de las políticas del Estado y,  mala cuando se haga visible e incontrolable la erosión de los ingresos de los ciudadanos como producto del financiamiento público con impresión de dinero sin respaldo.

El perfecto idiota europeo


Es  alarmante la situación política por la que atraviesa el continente Europeo porque según los más recientes datos [1] [2] todo parece indicar que se dirige hacia una espiral de estatismo y  populismo marxista estilo latinoamericano, la ineptitud del populismo socialdemócrata ha dejado una vez más el terreno bien preparado para el florecimiento del marxismo más radical dentro de la sociedad, en este caso la europea.
Esta realidad política redundante, obstinada y cancerígena ha sido y está siendo experimentada por un país caribeño llamado Venezuela, como libertario oriundo de dicho país y sumamente preocupado por la situación institucional tan desastrosa que vivimos no puedo quedarme callado ante los acontecimientos que se viven actualmente en la región europea, donde la izquierda más recalcitrante parece avanzar a pasos agigantados.


La inflación como política


[Publicado originalmente en Newsweek el 6 de abril de 1959. Disponible en  Business Tides: The Newsweek Era of Henry Hazlitt]
En su historia clásica de la inflación del dinero fiduciario en la revolución Francesa, Andrew D. White señala que cuanto más evidentes son las malas consecuencias de la inflación, más furiosas se hacen las demandas de más inflación para curarlas. Hoy, al aumentar la inflación, sus defensores aparecen para sugerir que, después de todo, la inflación puede serlo muy bueno o, si es mala, al menos es un mal necesario. El principal portavoz de este grupo es el profesor Sumner H. Slichter, de Harvard.


En qué se equivocaba Hayek con respecto a Keynes

 
[Extraído de Keynes, el hombre]
¿Fue Keynes, como mantuvo Hayek, un “estudioso brillante”? Difícilmente “estudioso”, ya que Keynes leyó poquísima literatura económica: era más un bucanero que tomaba un poco de conocimiento y lo usaba para imponer al mundo su personalidad y falsas ideas, con una actuación continuamente alimentada por una arrogancia al borde de la egolatría. Pero Keynes tuvo la fortuna de nacer dentro de la élite británica, ser educado dentro de los más altos círculos económicos (Eton/Cambridge/Apóstoles) y ser elegido especialmente por el poderoso Alfred Marshall.
Tampoco “brillante” es una palabra muy apropiada. Está claro que Keynes fue bastante brillante, pero sus cualidades más importantes fueron su arrogancia, su ilimitada autoconfianza y su ávida voluntad de poder, de dominación, de abrirse camino en las artes, las ciencias sociales y el mundo de la política.


Rothbard, sobre Weld

 
William Weld, exgobernador de Massachusetts, ha anunciado recientemente su intención de presentarse como vicepresidente en el ticket del Partido Libertario, junto a Gary Johnson. Weld ha estado desde la década de 1990 muy a favor del Instituto Cato, pero Murray Rothbard lo veía con desdén. Se refería a menudo a Weld en las páginas del Rothbard Rockwell Report y sus comentarios tenían un destino constante. Para Rothbard, Weld ejemplificaba una tendencia perturbadora entre libertarios profesos.


Publicar un comentario