martes, 10 de mayo de 2016

La estrategia de Arabia Saudí en el precio del petróleo, letal para los mercados


  • Arabia Saudí depende de la extracción de petróleo y su aumento de producción ha hundido los precios de forma espectacular.  
  • La guerra de precios se ha convertido en guerra financiera, y el intento de golpear a la competencia se ha convertido en un 'boomerang'.
petroleo
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En el último año y medio hemos visto un cambio de tendencia increíble en el precio del petróleo. Hemos pasado de tener el barril de Brent por encima de los 100 dólares a tenerlo cotizando a menos de 30. Una reducción de más de un 70% en un producto revolucionaría un sector entero, pero si este sector es la base de otros muchos sectores las consecuencias son inimaginables.
Arabia Saudí es un país que depende de la extracción de petróleo. Y en los últimos tiempos el precio se ha hundido de una forma espectacular, entre otras cosas por la propia política de este país para frenar la competencia. Sin embargo, por mucho que estas caídas estén provocadas en buena parte por Arabia Saudí, el país va a verse sometido a unos cambios económicos de importancia en los próximos años.


Primero, hasta la fecha en Arabia Saudí no existen los impuestos. No hay impuesto sobre la renta, ni impuesto sobre las ventas (o IVA) ni impuesto sobre la propiedad. Sin embargo hay un sistema de salud público gratuito muy avanzado, así como un sistema educativo público también gratuito que va desde preescolar hasta la universidad. La electricidad y la gasolina tienen precios simbólicos.
Algunas fuentes señalan que el 80 por ciento de los saudíes trabajan de una u otra forma para el sector público. Básicamente todas estas condiciones de vida se financian por la empresa de petróleo Aramco, que supuestamente es la más valorada del mundo (si cotizara en bolsa).
No es la víctima del colapso
En segundo término, si bien Arabia quiere aparecer como la víctima del colapso petrolero, lo cierto es que ha sido el principal impulsor de la caída de los precios al continuar aumentando la producción de crudo.
La estrategia de los saudíes ha sido sacar del mercado a los productores de Rusia y Estados Unidos y para ello ha aplicado su cuña como máximo líder del cártel de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP). Pese a la fuerte caída de los precios, Arabia Saudita no ha dejado de aumentar la producción en más de 850.000 barriles diarios desde finales del año pasado, produciendo una media de 10,33 millones de barriles diarios en noviembre.
Lejos de recortar la producción, Arabia Saudita produce más y más desatando una verdadera guerra de precios que es también una cruenta guerra financiera.
Por eso, contrariamente a lo que se esperaba, en la reunión anual de los países productores de petróleo (OPEP), el pasado 4 de diciembre, Arabia Saudita señaló que el cártel aumentaría en un 5 por ciento la producción de petróleo: desde los 30 millones a los 31,5 millones de barriles diarios.
Esta decisión fue una auténtica declaración de guerra hacia los productores de Rusia y Estados Unidos que dejó en estado de shock al resto de los productores y sumergió en coma al cártel petrolero.
Presión bajista
Los saudíes han sido los principales artilleros en la guerra financiera que se libra por el petróleo y su objetivo ha sido infligir un daño permanente a la competencia. Si no fue suficiente con el barril de petróleo a 50 dólares, más tarde presionó para arrastrar el precio a los 35 dólares el barril.
Como esto no ha sido suficiente para sacar a la competencia de los mercados presentes y futuros, Arabia va por más y los especuladores apuestan ahora por un petróleo a 20 dólares el barril. Esto significará el cierre y la quiebra de muchas empresas petroleras que no podrán competir.
Falsos lamentos
Si Arabia Saudíta se lamenta ahora de incurrir en un déficit de 16 por ciento del PiB, ¿qué queda para países como Venezuela, Brasil, México o Nigeria cuya producción es mucho mas acotada pero determinante en su equilibrio presupuestario? Es falso el lamento de los saudíes. La caída del precio del petróleo, lejos de ser una bendición, será el nuevo y cruento drama de la economía mundial. El barrido de empresas y corporaciones petroleras que está provocando la guerra de precios se está convirtiendo en una guerra financiera sin cuartel que se volcará como un bumerán una vez que la competencia termine diezmada.
Entre 2010 y 2014 el precio del petróleo osciló entre los 80 y los 120 dólares el barril lo que incentivó cuantiosas inversiones que apostaban a un precio entre 60 y 70 dólares el barril.
Con el precio en el entorno de los 40 dólares el barril y una firme tendencia a la baja, nadie invierte en el petróleo porque el precio está por los suelos y en 15 ó 20 meses cuando se hayan agotado los excedentes y muchos países como México estén devastados por las deudas, Arabia Saudita se encargará de provocar el giro en los precios que desatará el tsunami.
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