lunes, 23 de mayo de 2016

La extradición

Nudo gordiano

Yuriria Sierra 
 
“Eduardo, Benjamín y Francisco Javier, los tres hermanos Arellano Félix, lograron (por separado) muy buenas negociaciones que les permitieron, primero, burlar la pena de muerte y, después, reducir considerablemente sus condenas. Benjamín pagó 100 millones de dólares y vio su cadena perpetua reducida a 20 años. Francisco Javier, 50 millones y libró una vida tras las rejas, su sentencia se redujo a 23 años. Y Eduardo, 50 millones y logró una sentencia de sólo 15 años. Y a la joya de las extradiciones, Osiel Cárdenas Guillén, exjefe del otrora poderosísimo Cártel del Golfo, le salió en la misma ganga (50 millones de dólares) comprarse una reducción de ‘toda la vida’ a tan sólo 25 años...”, esto lo escribí hace un par de meses, cuando a través de sus abogados nos enteramos de los supuestos deseos de Joaquín Guzmán Loera de ser extraditado, cuando no lo dejaban dormir más de 4 horas seguidas en El Altiplano. El Chapo habría instruido en ese entonces a su defensa, para que aceleraran su envío a Estados Unidos.



Hace dos semanas, un juez dio el visto bueno para que este procedimiento se lleve a cabo, la SRE tuvo 20 días para resolver si se hacía o no. Pasó sólo la mitad del plazo, ayer se anunció que sí, que Joaquín Guzmán Loera será enviado a una prisión en Texas. Sólo una condición: que la pena de muerte (una de las posibilidades en el sistema penal texano) no fuera posibilidad en su proceso (así lo establece el Tratado de Extradición firmado entre México y Estados Unidos). No hubo una conferencia ni un carrusel de entrevistas con las autoridades, pues eso rompería el debido proceso y hoy, más que nunca, es algo que debe cuidarse cautelosamente.
El Chapo estuvo ya varios meses en México después de su recaptura, espero que las autoridades mexicanas hayan sido capaces de extraer la importante información de inteligencia que tiene El Chapo, y ahora dar este paso de la extradición. Yo creo que es importante que, ante un criminal de estas dimensiones y con tantos recursos, debemos admitir que siguen siendo nuestros centros penitenciarios muy vulnerables...”, me dijo ayer Eduardo Guerrero en Reporte 98.5, experto en temas se seguridad. Y es que para muchos, la lectura más inmediata que se da a una extradición es la incapacidad de las instituciones encargadas de ello para mantenerlo bajo su cuidado. “Cuando se fugó El Chapo, se reactivaron las extradiciones y yo creo que siguen con esta línea, lo cual es positivo porque con esa soberbia de que nosotros podemos hacernos cargo, ya hicimos un gran ridículo. Está bien que se lo lleven; finalmente, EU nos termina compartiendo parte de la inteligencia que genera con estas extradiciones, así que también tenemos una ganancia por esa parte...”, agregó Guerrero.
Desde luego que parte de esa “inteligencia” es la que estará poniendo a muchos a temblar; y eso, sin duda, ya de suyo es interesante, porque justo de esta forma, como explico al inicio, es que muchos de los capos extraditados han logrado acuerdos para mantener al menos una parte de sus activos y reducir sus condenas (pasar el final de sus vidas con sus familias): convirtiéndose en testigos protegidos.
¿Cuánto puede aportar El Chapo? Eso sólo él lo sabe, aunque de lo que estamos seguros es que en EU tendrán mejores herramientas para dar, al menos, con esos aproximadamente mil millones de dólares que, según la revista Forbes, forman la fortuna de Guzmán Loera.
El gran triunfo al interior del gabinete es para la procuradora Arely Gómez, quien desde el minuto uno de la re-recaptura de Guzmán dio a conocer su postura favorable a la extradición (en contra de la opinión de otros secretarios del Gabinete de Seguridad) y afirmó que la dependencia a su cargo haría lo necesario para integrar el expediente que permitiera mandar al capo a EU. El expendiente fue lo suficientemente sólido para que dos jueces y la propia Cancillería dieran luz verde en menos de 15 días. Un triunfo para ella. Y posiblemente hasta le esté ahorrando a Peña Nieto el oso de una tercera, ahora sí, imperdonable fuga.
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