martes, 3 de mayo de 2016

La insolidaridad del socialismo

Por: Jon Aldekoa.
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Primero, vamos a suponer ciertos los principios del Socialismo extraídos del libro “El Capital” de Karl Marx. Posteriormente veremos qué consecuencias tiene el implantar este sistema. Después, pondremos en contraposición los principios del Capitalismo (el Capitalismo real, no el Capitalismo Corporativista que es fundamentalmente socialista) para ver las diferencias entre ambos sistemas. Por último, sacaremos las conclusiones pertinentes y demostraremos como el Capitalismo es mucho más justo y solidario que el Socialismo.



 
SOCIALISMO
Para Marx, el valor de cambio las mercancías (ya que el valor de uso lo considera irrelevante para la determinación del valor monetario de ésta) proviene del trabajo humano, es decir, de la cantidad de trabajo socialmente necesario en su producción. Esto es el trabajo en fuerza bruta, en movimiento físico ya que para Marx, las actividades mercantiles que no impliquen este trabajo en fuerza bruta, tales como la gestión de capitales o como la dirección de miles de personas en una sociedad mercantil, son, simple y llanamente, un robo de su plusvalía a los que si realizan este trabajo físico, los obreros o proletarios.
Vamos a dar por ciertas estas hipótesis y las aplicamos a un caso que podría ser real: una persona tetrapléjica o una persona con una enfermedad neuromuscular degenerativa.
Esta persona por su condición, innata o adquirida, es o será incapaz de añadir cantidad de trabajo socialmente necesario en la producción de mercancías y aumentar el valor de cambio de éstas. No podrá ser autosuficiente ni producir su plusvalía para su manutención. Por ello sólo hay dos alternativas: seguir impidiéndole su manutención y a largo plazo morirá u obligar al resto de trabajadores a mantenerla, imponerles un expolio de parte de la plusvalía que estos producen y por tanto haciendo que estos trabajadores trabajen gratis para ella una parte proporcional de su tiempo.
Como vemos, las consecuencias del socialismo son moralmente nefastas y reprobables
CAPITALISMO
El liberalismo propugna la libertad de las personas en sus actos siempre y cuando no ejerzan la violencia física o amenacen con ejercerla. El liberalismo económico mantiene estos principios, los cuales se traducen en la voluntariedad contractual, es decir, en elegir libremente realizar pactos o contratos y la aceptación voluntaria de las condiciones de estos sin que nadie ajeno pueda impedírselo. El capitalismo es el sistema económico creado por la aplicación de los principios del liberalismo. Para el capitalismo no importa cómo se crea el valor monetario de las mercancías ya que estas son adquiridas voluntariamente por los consumidores y por tanto su valor será el que los consumidores estimen oportuno a través de la libre decisión de compra. Por tanto, aquellas actividades económicas que no hagan un uso intensivo del trabajo humano y de la fuerza humana también tienen valor monetario que deciden los consumidores según lo antes explicado.
Esta persona incapaz de usar su fuerza física, en el capitalismo, podrá mantenerse por si misma ya que su manutención no depende del trabajo físico que sea capaz de realizar. Gestionar su capital de forma eficiente, vivir de las rentas que su capital le aporte dando trabajo y sustento a otras personas o realizando cualquier aportación que la sociedad valore y esté dispuesta a pagar por ello le hará autosuficiente y no tendrá que rapiñar al resto de la sociedad aquello que producen. Un ejemplo claro de esto podría ser Stephen Hawking, que sin poder casi moverse es capaz de producir un valor inconmensurable para la sociedad y vive gracias a ello. Este hombre y muchos otros, sin el capitalismo serían un parásito de la sociedad en el mejor de los casos.
Resumiendo, el socialismo impide a las personas con defectos físicos importantes, alcanzar su propio sustento y en el mejor de los casos impone a los trabajadores un expolio a su plusvalía. El capitalismo, sin embargo, permite que las personas puedan sobrevivir aprovechando las capacidades que posean, haciendo de éste un sistema justo y solidario con aquellos que tienen dificultades para desarrollar sus actividades.
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