martes, 3 de mayo de 2016

Liberalismo en Star Wars

Por: Carlos Navarro
Sep_Council
En este artículo vamos a profundizar en el amplio universo que es Star Wars con un objetivo claro: encontrar el liberalismo en la famosa saga de George Lucas. Trataremos especialmente los Episodios I, II y III, al ser estos los que más contenido político presentan y, por ende, de los que más planteamientos podemos extraer.
Comenzaremos planteando lo siguiente: el universo que estudiamos aquí no tiene un ápice de liberal. Vamos a encontrar pequeños bastiones del pensamiento liberal en facciones y personajes concretos, pero ya os adelanto, queridos lectores, que la galaxia en la que transcurre toda la historia de Star Wars supura estatismo, coacción e irracionalidad. En contra de lo que se intenta hacer ver en las películas, no existe un bando bueno y un bando malo, sino bandos en mayor o menor grado liberticidas.
Dicho esto, damos paso al análisis político de cada una de las facciones de Star Wars, de menos a más liberales:

Los Sith

Cuando hablamos de Los Sith o de la Orden Sith, hablamos de una secta de usuarios del llamado lado oscuro de la Fuerza, antagonistas de la Orden Jedi. Su filosofía se caracteriza por el deseo de la obtención del poder para sí mismos y la metodología por medio de la cual trataban de alcanzar sus objetivos, llegando a ser maquiavélica. Esta Orden existió en numerosas formas a lo largo de la historia galáctica, experimentando auges y caídas de forma constante. Originalmente, eran una especie humanoide que se mezcló con un grupo de Jedis oscuros exiliados pero, con el tiempo, los Sith dejarían de ser identificados por su especie para pasar a serlo por su dedicación a la antigua filosofía sobre el lado oscuro de la Fuerza.


Este lado oscuro, también conocido como Bogan, tiene su origen en una reinterpretación de la Fuerza por parte de unos usuarios de la misma durante las llamadas Guerras de la Fuerza en el año 25.100 ABY (Antes de la Batalla de Yavin), que se plantearon la existencia de vías alternativas al uso de la Fuerza paralelas al lado luminoso o Ashla. Estos Jedis oscuros, dado que aún no podían ser considerados Sith, fueron derrotados por los partidarios de Ashla, siendo entonces cuando se constituyó la Orden Jedi como tal, formada por usuarios del lado luminoso de la Fuerza. A partir de este momento, se sucedieron varios levantamientos y derrotas de los partidarios de Bogan, que acabaron creando la Orden Sith como secta antagónica de la Orden Jedi.
Dado que se servía de las emociones de los sujetos, el Lado Oscuro era un camino mucho más rápido para adentrarse en los poderes de la Fuerza. Ofrecía, además, una fuerte idea de poder y de dominio, lo que lo hacía extremadamente tentador de cara a todos los sensibles a la Fuerza. Cuando un sujeto se dejaba llevar por su odio, su ira, su agresividad o su miedo, se consideraba inmerso en el Lado Oscuro, una senda difícil de abandonar por lo atractivo de su uso. El uso del Lado Oscuro podía cambiar, incluso, la fisionomía de los sujetos que lo utilizaran: desfiguraciones; cambios en el color de los ojos a rojo, negro, amarillo o naranja; mantener unidos tejidos muertos y destrozados, como en los casos de los Lores Sith Darth Sion y Darth Andeddu; o, incluso, mantener en el mundo de los vivos los espíritus de aquellos usuarios que ya habían fallecido, como los Lores Sith Exar Kun o Marka Ragnos, entre muchos otros.
El Lado Oscuro dominaba completamente la personalidad de aquel que lo utilizaba, y lo cambiaba de forma radical. El carácter de sus usuarios tendía a ser violento, agresivo e impulsivo, es decir, tremendamente irracional.
Expuesta la filosofía y metodología de los Sith, debemos introducirlos en el mundo político de la saga de Star Wars.
Los Sith se mantuvieron durante muchísimos años a la espera de una oportunidad para poder vengarse de los Jedi tras innumerables derrotas por parte de estos últimos. No fue hasta los años finales de la República cuando los Sith pasaron a ejecutar su plan para destruir la Orden Jedi y la influencia de Ashla en la galaxia. El Lord Sith Darth Sidious, tras asesinar a su maestro, Darth Plagueis, era el Sith más poderoso y, por tanto, el líder de la Orden Sith en la era de la República. Hizo uso de su alter ego, el Senador Sheev Palpatine del planeta Naboo, para introducirse en las instituciones democráticas de la República y destruirla desde dentro. Sidious aprovechó la fuerte tensión existente entre la facción separatista y la República para favorecer una guerra que desembocase en una situación límite para la estructura democrática, facilitando la deposición del Canciller Supremo Valorum en beneficio de Palpatine, quien, más adelante, obtendría un poder excepcional otorgado por el Senado Galáctico para habilitar un ejército al servicio de la República (los famosos clones de los Episodios I, II y III de la saga).
Con el pretexto de utilizar el ejército clon para hacer frente a los separatistas, Palpatine acabó ordenando a las tropas que asesinasen a los Jedi cuando Anakin Skywalker finalmente descubrió que era un Lord Sith y lo comunicó al Consejo Jedi, con el pretexto de que estaban protagonizando una rebelión contra las instituciones. Se inició así un camino de transición para desmantelar la República y convertirla en el Primer Imperio Galáctico, “a fin de garantizar la seguridad y mantener la estabilidad”.
Se trata de una muestra clara de la metodología maquiavélica de los Sith que comentábamos previamente, de una utilización de los mecanismos democráticos de una República corrupta y en decadencia para alcanzar el poder supremo y modificar el modelo de organización política a su gusto, convirtiéndolo en un Imperio autoritario y opresor, fundamentado en una liberticida mezcla entre una teocracia favorable al Bogan, representada por el Emperador Palpatine, y un militarismo implacable y totalitario a manos del Grand Moff Wilhuff Tarkin.

El Imperio

«¡Somos un Imperio regido por la mayoría! ¡Un Imperio regido por una nueva constitución! ¡Un Imperio de leyes, no de políticos! Un Imperio dedicado a la preservación de una sociedad justa. ¡De una sociedad segura! ¡Somos un Imperio que se mantendrá durante diez mil años!»
Emperador Palpatine
El Imperio Galáctico, también conocido como el Nuevo Orden, fue el gobierno galáctico establecido por el Canciller Supremo Palpatine para sustituir a la República.
Con la ascensión del Imperio, todas las instituciones de la Antigua República fueron desmanteladas. Hubo un afán descontrolado por renombrarlo todo a “imperial” para glorificar al nuevo Emperador: el Sector Coruscant fue renombrado Sector Imperial, el mismo Coruscant fue renombrado Centro Imperial y Ciudad Galáctica fue renombrada Ciudad Imperial. El Senado Galáctico se convirtió en el Senado Imperial. El Gran Ejército de la República se convirtió en el Ejército Imperial y la Armada de la República se convirtió en la Armada Imperial. Las cuatro decrépitas agencias de inteligencia de la república se fusionaron en la Inteligencia Imperial con el antiguo director de la SBI Armand Isard a la cabeza. El Palacio de la República fue reconstruido y ampliado convirtiéndose en el Palacio Imperial, eclipsando al resto de edificios del Centro Imperial. Renombraron la anterior Comisión para la Protección de la República (COMPOR) a la Comisión Para la Preservación del Nuevo Orden (COMPNOR). En pocos días, pocos hombres recordaban que existió una República. Este proceso de conversión de los poderes e instituciones del Estado, que pasaron a manos del Emperador y sus burócratas y oficiales, fue llamado Imperialización.
Durante los primeros años del Imperio, la galaxia vio la concentración militar más grande en la historia. Fue establecido un consejo de Moffs para gobernar mejor los sectores y regiones del Imperio. El apoyo popular a las políticas administrativas de Palpatine era alto.
Aunque este régimen totalitario seguía siendo débil, fue haciéndose cada vez más fuerte hasta la fracturación del imperio mediante la Batalla de Endor en el año 4 DBY (Después de la Batalla de Yavin).
Mientras se desarrollaba este proceso, Palpatine consolidaba su poder lanzando purgas contra sus oponentes, más notablemente a los oficiales de la Antigua República, a los cuales no había sido capaz de tentar hacia su bando.
Tengamos en cuenta que Palpatine, o el Lord Sith Darth Sidious, representaba la figura de un Emperador que actuaba a modo de dictador, concentrando todos los poderes del Imperio en su persona y actuando de forma autoritaria y despótica, eliminando a sus opositores haciendo uso de la fuerza bruta y modificando la organización y el funcionamiento del gobierno imperial según su propio criterio.
En su discurso de fundación del Nuevo Orden, Palpatine se refirió a la figura del Emperador como un líder “de por vida”, dejando más que claro que la Jefatura del Estado en el Imperio no sería precisamente accesible por ningún tipo de vía, incluso significando la destrucción del Emperador el desmantelamiento del Imperio.
Además, la acción política y militar del Imperio se basaba en la llamada Doctrina Tarkin, ideada por el Grand Moff Wilhuff Tarkin. Se trata de un mensaje que Tarkin envió al Emperador Palpatine detallando una serie de métodos para mantener el orden e incrementar la seguridad en el Imperio. Esta Doctrina Tarkin sugería la utilización del miedo a la fuerza para regir y mantener bajo control a los diferentes sistemas bajo el yugo imperial, más que mediante la fuerza en sí misma. Se vio plasmada en la superarma de destrucción masiva imperial, la Estrella de la Muerte, aunque acabó resultando un completo fracaso, ya que el autoritarismo y la utilización de la inmensa estación espacial acabaron convirtiendo a las víctimas en mártires, haciendo que sus conciudadanos acabasen apoyando la causa rebelde
En definitiva, podemos definir al Imperio como una forma de gobierno completamente liberticida, de corte autoritario, organizada de acuerdo a la teocracia y el extremo militarismo, administrada por personajes totalitarios que defendían el uso de la fuerza y el terror como forma de mantener a los pueblos unidos y obedientes, lo cual no se distancia mucho de los regímenes fascistas y autoritarios contemporáneos. El Nuevo Orden supuso la materialización de la metodología Sith, del deseo de poder ilimitado en manos de una sola persona (en este caso Darth Sidious) en detrimento de todos aquellos que se opusieran a su forma de administrar el Imperio.

La República

La República Galáctica era el gobierno galáctico previo al establecimiento del Imperio en el año 19 ABY. Era dirigida por el Canciller Supremo y tenía un alto sentido democrático que le permitió funcionar por sí misma durante veinticinco mil años. No obstante, en sus últimos años pasó a convertirse en un gobierno atado por numerosos y corruptos trámites burocráticos.
Mientras la República iba ganando más y más poder, muchos de los burócratas y Senadores que servían en el gobierno se volvieron cada vez más corruptos y autocomplacientes. La burocracia que había crecido y gangrenado por milenios asfixió cualquier intento proactivo de gobierno. Además, las políticas rectoras y los intereses particulares también dificultaban la eficacia del gobierno.
Inicialmente, la República se creó con el fin de restablecer la paz en una galaxia dividida y en guerra. Nace con la firma de la Constitución Galáctica en el 25.053 ABY, durante las Guerras de Unificación, una serie de conflictos entre los estados interestelares pre-República que resultaron un factor decisivo para que los Mundos del Núcleo desarrollasen esta Constitución y los Acuerdos de Coruscant, mediante los cuales se determinaban los requisitos para que un planeta formase parte de la República.
Desde ese momento hasta el fin de la guerra, la República comenzó su expansión hacia las Colonias y, así, el inicio de la asimilación galáctica.
La República resultó ser un gobierno galáctico estable y próspero, basado en una economía capitalista con un mercado libre en el que operaban corporaciones tales como la Federación de Comercio. No obstante, la corrupción posterior por parte de los políticos y burócratas y las enormes trabas que comenzaron a crear en los distintos ámbitos de la vida en la República propiciaron una serie de conflictos internos que desembocaron en la crisis final del sistema y el desmantelamiento del gobierno republicano. Entre estos, las Guerras Clon supusieron el mayor ascenso del poder militar en manos del Canciller Supremo, quien adquirió, de “forma extraordinaria”, capacidades especiales que le permitían acaparar el monopolio de la violencia en nombre de la República.
Este gobierno galáctico podría considerarse como “el menos malo”, o el menos liberticida de la galaxia. Así podría haber sido de no ser por la degradación y la corrupción que acabó imperando en la cámara del Senado, que representaba a todos y cada uno de los sistemas estelares que componían la República. El ánimo de lucro de las instituciones y de los burócratas que acaparaban el poder y la centralización del poder en torno al sistema Coruscant como sede del gobierno terminó con el principio de libertad y pureza del que durante tantos años hizo gala la República, dando paso a movimientos que se oponían a esta situación y buscaban mejores alternativas.

Los Jedi

Los Jedi eran usuarios de La Fuerza favorables al lado luminoso de la misma que conformaron la Orden Jedi, encargada de luchar por la paz y la justicia en la República. Aunque fue destruida en dos ocasiones, durante el Imperio Sith de Darth Revan y durante la Gran Purga Jedi de Darth Sidious, la Orden sobrevivió gracias a los esfuerzos de nuevos caballeros Jedi dispuestos a recuperar los valores de la Orden original.
Formado originalmente como un grupo de estudio filosófico situado en el planeta Tython, los Jedi inspiraron a todos los ciudadanos en la galaxia. La calma, considerada una actitud de los Jedis, los hizo agentes ideales de paz en tiempos de conflicto o disputa. Sin embargo, a pesar de su poder y diversidad, los Jedi eran muy pocos. A menudo, corrientes ocultas del mal desafiaba el orden y el establecimiento al que ellos sirven, siendo los enemigos más notables los Sith. Estos oscuros guerreros eran la antítesis de los Jedi, y la batalla entre ellos llevó la guerra a la galaxia más de una vez. En tiempos de crisis, los Sith podían incluso utilizar el lado oscuro de la Fuerza para disminuir los poderes de los Jedi. El camino de los Jedi se había convertido en el camino de la sabiduría y la paciencia, respaldada por la acción rápida y decisiva cuando era necesario. Sin embargo, el Consejo Jedi en ocasiones mostró lo que parecía ser una falta de decisión. Su inacción durante las Guerras Mandalorianas impulsó a Revan a luchar y, finalmente, desembocó en la Guerra Civil Jedi. Para el resto de la galaxia, la línea entre los Jedi y los Sith se volvió borrosa durante el conflicto, y ambos bandos fueron acusados ​​de la destrucción causada en mundos como Katarr, Telos IV, y Taris.
Siguiendo el Código, el comportamiento de los Jedi estaba estructurado rígidamente para mantener la autodisciplina, la responsabilidad y el servicio público. Los Jedi conquistaron las emociones y el materialismo, y honraban la vida, la ley, la misma Orden y la relación maestro-alumno. Por encima de todo, los Jedi prestaron su deber a la República y abrazaron la Fuerza.
Hay quien podría pensar que los Jedi son el bien como tal, los aliados más acérrimos de la libertad y los que siempre luchan por ella. Esto no es así, necesariamente. Tengamos en cuenta que los Jedi se consideraban a sí mismos como protectores de la paz y de la justicia en la galaxia, pero siempre al servicio de la República, de sus valores originales. El problema en esto, que puede parecer una relación perfecta entre la democracia y la justicia provista por los Jedi, es que la justicia y la libertad no casan siempre con las decisiones tomadas por la República. Tanto es así, que los Jedi han declarado la guerra, en alguna ocasión, a precisamente aquello que juraron defender en un momento dado: la justicia y la paz.
Además, los valores que defienden los Jedi tienen un inconveniente, y es que son tremendamente subjetivos y sujetos al criterio individual de cada cual. Lo que para la filosofía y el misticismo Jedi puede ser justo o deseable, puede resultar perjudicial y dañino para otro individuo o conjunto de individuos, como veremos más adelante. La obcecación en el lado luminoso y los principios inherentes a este pueden provocar y, de hecho, provocaron, disfuncionalidades en esta supuesta lucha contra la injusticia y la inestabilidad, que no es necesariamente negativa en todos los casos en los que se presenta.
Por tanto, podemos decir que, si bien los Jedi son defensores de la “libertad”, cometen el pequeño pero importante error de defender únicamente la libertad que ellos consideran bajo el criterio de Ashla, lo cual no se diferencia mucho de los cálculos moralistas sobre la las libertades “correctas” o “incorrectas” que muchos que se autodenominan “liberales” llevan a cabo hoy. Además, al tratarse de seguidores de un culto cuasi-religioso como Ashla, ocurre que, al entrar en conctacto directo con los seguidores del Bogan prima más la destrucción del contrario que los valores “benevolentes” de los que hacen gala, lo cual no siempre se solventa de manera que se causen los menores daños posibles, como hemos comentado anteriormente.

La Rebelión

La Rebelión o, formalmente, la Alianza para Restaurar la República, fue un movimiento de resistencia formado por diversos planetas, sistemas y sectores que mostraban una oposición militar clara al Imperio Galáctico. Fue creada originalmente por un grupo de Leales, liderados por Galen Marek, un antiguo aprendiz de Vader que descubrió las intenciones conspiranoides y dictatoriales de su maestro, que trataban de recuperar los ideales de la República Galáctica. Fueron el Tratado Corelliano y la Declaración de Rebelión los documentos que dieron lugar formalmente a esta alianza.
Es difícil establecer el momento exacto en el que comenzó la rebelión contra Palpatine, pero su momento más conocido fue poco antes del fin de las Guerras Clon. Para esta época, el Canciller Supremo Palpatine había acumulado una masiva cantidad de poder, y había establecido el Decreto de Gobernación Sectorial, instalando sus propios oficiales y tropas en mundos pertenecientes a la República. Senadores como Bail Organa y Mon Mothma vieron esto como un principio de dictadura, y no como una forma de reforzar la democracia. Reuniéndose con otros senadores de confianza, Organa y Mothma formaron la Delegación de los 2000, la primera organización que puede conectarse con la futura Rebelión. Los miembros de la Delegación derivaron la Petición de los 2000, que trataba de convencer al Canciller de devolver sus poderes de emergencia de vuelta al Senado y buscar una solución más pacífica a la guerra. Palpatine se negó a cumplir con eso y, poco después, transformó la República en el Imperio Galáctico, instalándose en el poder como Emperador con el apoyo de casi todo el Senado Galáctico. Muchos de los que firmaron la Petición de los 2000 fueron encarcelados, asesinados o forzados al exilio. Cuando el Imperio Galáctico inició su política de xenofobia y represión, muchos grupos de resistencia aislados surgieron en los mundos de la Galaxia para oponerse a la tiranía del Emperador.
Estos grupos pequeños y desorganizados realizaban incursiones en instalaciones de seguridad Imperial, incluyendo saboteos que afectaban directamente la construcción Imperial de la Estrella de la Muerte I. Estos grupos estaban formados por individuos que se oponían al Imperio, entre los cuales se hallaban desertores de su ejército, personas armadas leales a los ideales de la República, o bien antiguos Separatistas. Muchas escaramuzas fueron lideradas por Jedi supervivientes, determinados a realizar una cruzada idealista.
La Rebelión protagonizó numerosos ataques al Imperio y sufrió otros tantos por parte de los mismos. El momento de inflexión entre las escaramuzas y la guerra directa contra el Imperio se dio con la destrucción del planeta rebelde Alderaan por parte de la Estrella de la Muerte I, donde murieron millones de compatriotas de la líder rebelde, la princesa Leia, incluyendo a su padre adoptivo, Bail Organa. La Rebelión aprovechó este atroz movimiento por parte del Imperio para lanzar campañas de propaganda sobre lo ocurrido con la intención de reclutar a más personas que incluir en sus filas contra el Imperio. Esto resultó, dado que la Rebelión experimentó un crecimiento nunca antes visto y pudo enfrentarse directamente al Imperio, logrando grandes resultados con la ayuda adicional del Jedi Luke Skywalker y del contrabandista Han Solo, ambos convertidos en generales al servicio de la alianza rebelde.
El ataque a la Estrella de la Muerte I, con su consiguiente destrucción y la muerte del Grand Moff Tarkin, afianzó la buena organización y capacidad de la Rebelión. El Imperio no se quedó de brazos cruzados y realizó numerosos contraataques que debilitaron la causa rebelde, como la pérdida del planeta base Hoth o la destrucción de los astilleros rebeldes en Asteroides Vergesso por la flota de Vader. Esto provocó una dispersión de la Rebelión y el Alto Mando de la misma se transfirió al buque insignia de su flota, el Hogar Uno, capitaneado por el almirante Ackbar.
No obstante, los rumores de la construcción de la Estrella de la Muerte II y la amenaza que se cernía sobre los sistemas rebeldes por su poder destructivo reanimaron el sentimiento rebelde. La decisiva batalla de Endor supuso el fin del Imperio como tal, destruyéndose la Estrella de la Muerte II y muriendo el Emperador y Darth Vader.
Cerca de seis meses después de la muerte del emperador en Endor, Mon Mothma declaró que la Rebelión había llegado a su fin, y declararon la Nueva República como el estado sucesor. La Alianza para Restaurar la República había tenido éxito, puesto que una nueva República había sido creada, aunque el movimiento solo ganó legitimidad real con la captura de Coruscant por el Escuadrón Pícaro y las fuerzas de la Nueva República en el 6 DBY.
Como podemos extraer de la historia y las acciones de la Rebelión, se trata de un movimiento con tintes libertadores y de sublevación contra el poder supremo y coactivo de un Imperio controlado por un tirano que hacía uso de la violencia y del autoritarismo para eliminar a sus opositores cual dictador. El uso de la acción militar y de la lucha firme contra el régimen totalitario imperial supone un principio liberal básico de oposición al poder absoluto del Estado (en este caso, el Imperio), y podemos considerar a la Alianza Rebelde como una de las facciones más liberales de la saga de Star Wars por los principios de democracia y libertad que persigue durante toda su vida útil, fieles a la República y (se presupone) sus valores originales. Si bien es cierto que constituyeron un nuevo estado, la Nueva República, no conocemos si esta trascendió en un verdadero gobierno de corte liberal o en una repetición de la época corrupta y liberticida de la antigua República y, por tanto, no podemos basarnos en esto para determinar un grado de liberalismo más concreto con respecto a la Rebelión.

Los Separatistas

La Confederación de Sistemas Independientes (CSI), más conocida como los Separatistas, fue un movimiento gubernamental separatista liderado por el Conde Dooku y, secretamente, por Darth Sidious, formado por varios gobiernos planetarios y sectoriales y por megacorporaciones que manifestaron su deseo de abandonar la República Galáctica y su oposición al cumplimiento con las tasas ejecutivas establecidas por un Senado corrupto.
En las décadas anteriores a las Guerras Clon, la República era vista por muchos como un gobierno fallido, plagado de corrupción y burocracia ineficiente que ahogaba las voces de muchos de los constituyentes en el Senado Galáctico. El sentimiento secesionista aumentó en el periodo posterior a la crisis de Naboo, y los gremios de comercio y corporaciones mercantiles privadas se desilusionaron con la República cuando se probó la ley de impuestos a las rutas comerciales del Borde Exterior.
En secreto, la Federación de Comercio, una de las corporaciones que componían la Confederación, liderada por el Virrey Nute Gunray, había convertido cargueros de transporte en letales naves de batalla. Las modificaciones se dieron para defenderse contra la elevada actividad pirata en el Borde Exterior. Pero la República, temiendo que la Federación pudiese convertirse en un estado independiente por su gran solvencia y la existencia de un Senado propio en su sistema, aprobó la ley que cobraba impuestos a las rutas comerciales de los sistemas estelares periféricos con dos objetivos: debilitar a la creciente Federación y recuperar fondos para la debilitada República. La Federación de Comercio sintió la necesidad inmediata de contraatacar al ver una de sus mayores fuentes de ingresos eliminada por las trabas burocráticas de una República corrupta y liberticida.
Un ejército privado de droides de batalla fue construido, además del gran número de naves bélicas camufladas de la Federación. Formaban parte de un complot minuciosamente elaborado por Darth Sidious, el Señor Oscuro de los Sith, como parte de su plan para establecerse como Canciller Supremo, a través de su alter ego público, el Senador Palpatine. Sidious había contactado con el Virrey Gunray, y le ordenó usar su barato y peligroso ejército contra el próspero, distante y nativo planeta de Naboo, que caería a la voluntad de la Federación sin la inmediata ayuda de la República. Cinco meses más tarde, y después de conseguir recursos de varios planetas, la Federación de Comercio bloqueó el planeta con el fin de presionar para que la República retirase las imposiciones económicas sobre el Borde Exterior.
A esta situación crítica se sumó el Conde Dooku, un antiguo Maestro Jedi decepcionado con la República y la Orden Jedi a las órdenes de esta. Dooku promovió ideas anti-República en muchos mundos, forjando un camino de rebelión armada contra el corrupto gobierno. Una afiliación insegura de separatistas fue formada, con Dooku como su líder, buscando que un nuevo gobierno se estableciese en lugar de la estancada República. Eventualmente, este movimiento separatista se estableció formalmente como la Confederación de Sistemas Independientes, una oposición a la República Galáctica.
Aunque la República reconoció que muchos de sus mundos miembros estaban integrados en la rebelión secesionista, se rehusó a reconocer formalmente la existencia de la CSI como su movimiento líder, considerando que, al hacerlo, se legitimaría la secesión.
La Confederación luchó contra la República Galáctica a lo largo de las Guerras Clon con el objetivo de vencer a los Jedi y sus nuevos ejércitos de clones, pero logró escasas victorias y abundantes derrotas, ya que la mayor parte de sus campañas, a pesar de empezar con buen pie, solían acabar frustradas por la superioridad del ejército de la República. Un claro ejemplo de esto es la batalla de Geonosis, un planeta base de la Confederación, donde la República probó de forma efectiva la primera dotación de soldados clon y maquinaria de guerra recientemente adquirida del planeta Kamino, destruyendo uno de los centros neurálgicos más importantes de los separatistas.
Cuando Anakin Skywalker ejecutó al Conde Dooku en la batalla de Coruscant, la Confederación quedó severamente herida políticamente hablando. Al mando quedó el General Grievous que, siguiendo las órdenes de Darth Sidious, moviliza el Consejo Separatista al planeta Mustafar. Posteriormente, Grievous es destruido en Utapau por el General Obi-Wan Kenobi, con lo que la Confederación queda acéfala. Después de la ejecución de la purga contra los Jedi, Darth Vader fue enviado a asesinar a los líderes separatistas en Mustafar y ordenó la desactivación de los ejércitos de droides de batalla, anulando definitivamente a la Confederación y su brazo armado.
Las empresas que componían la Confederación fueron imperializadas y asimiladas en la máquina de guerra imperial, y la mayoría de los mundos separatistas fueron absorbidos por el Imperio, con muchas razas importantes de la Confederación esclavizadas. La mayoría de los ejércitos de droides fueron desactivados, haciendo que los soldados de asalto imperiales no tuvieran oposición militar directa. El proyecto de la Estrella de la Muerte, originalmente diseñado por la CSI, fue expoliado por el Imperio Galáctico.
Después de la muerte de los miembros del Consejo Separatista, algunos mundos leales a la Confederación siguieron negándose a ser absorbidos por el nuevo Imperio Galáctico. Estos reductos, algunos organizados y otros no, siguieron luchando durante la era Imperial. El Imperio utilizó estos reductos como justificación para la expansión de la Armada Imperial. Muchos de ellos terminaron uniéndose a la Alianza Rebelde en su formación.
La Confederación ha sido ilustrada como la facción más maligna y criminal de toda la saga de Star Wars, aparte del Imperio. La realidad, según mi punto de vista, es otra muy distinta, y no hace falta más que informarse más allá de lo que muestran las películas para darse cuenta de lo siguiente:
Los separatistas no eran aliados directos de los Sith, principalmente porque desconocían sus intenciones reales. Una desconfianza evidente hacia los Sith podemos encontrarla en una breve conversación entre el Virrey Gunray y su Oficial, Rune Haako, después de que Sidious les presentase a Darth Maul como su aprendiz. Los separatistas comienzan su cruzada contra la República después de que esta fiscalizase unas zonas galácticas comerciales libres de impuestos, donde la Federación de Comercio y otras corporaciones comerciaban libremente. Es entonces cuando Darth Sidious, aprovechando la situación, convence a los separatistas de que él y los Sith traerán la paz y la libertad a la Galaxia, con el fin de provocar una guerra directa entre la Confederación y la República que pusiese al sistema en una situación crítica y favorable a su ascenso en la toma de poder. Es decir, los separatistas son, sencillamente, los mayores afectados en esta historia: por un lado, son oprimidos por el afán recaudatorio de una República corrupta y estatista y, por otro, son engañados, utilizados y liquidados por los Sith.
De hecho, cuando Vader va a Mustafar a acabar con ellos, las últimas palabras del Virrey Gunray son: “Lord Sidious nos prometió la paz”. Y este era el único fin de la Confederación y de sus integrantes, deseosos por dejar de lado a un gobierno republicano sumido en la corrupción para convertirse en nuevos estados independientes basados en la libertad comercial, el régimen de propiedad privada, incluso en asuntos tales como la seguridad y la defensa, y en la descentralización del poder.
Al final, cuando tratas la esencia de la crisis separatista, todo resulta en que este movimiento se compone de propietarios y políticos descontentos con un sistema centralista, tremendamente recaudatorio, coactivo y corrompido por el interés político. Podríamos hablar de amantes de la libertad económica (no podemos concretar si también de la social dada la limitación de esta visión en las películas) haciendo uso de su derecho a la autodefensa ante los constantes golpes de efecto del aparato burocrático republicano en aras de eliminar a la competencia política directa que representan la Federación de Comercio y otras corporaciones como la Tecno Unión, el Clan Bancario InterGaláctico o el Gremio de Comerciantes. Además, la forma de gobierno que los líderes separatistas proponen es la más deseable en términos de reducción de poder y tamaño del Estado, como es la Confederación: una unión libre de sistemas independientes que colaboran en aspectos tales como la defensa y la diplomacia, con órganos representativos unilaterales que representan de mejor manera los intereses de los habitantes de los sistemas y planetas donde se encuentran, al contrario que el centralizado Senado Galáctico de Coruscant.
Incluso podríamos comparar la crisis separatista y las motivaciones de la confederación con la revolución americana y la secesión de las Trece Colonias en su momento, motivadas por el yugo del Imperio Británico y las altas cargas impositivas y restricciones comerciales.

En resumen, estas cuantas parrafadas son mi opinión más concreta sobre la presencia del pensamiento liberal en la saga cinematográfica de Star Wars, sujetas a interpretaciones variopintas e, incluso, variaciones mientras se sigan produciendo filmes relacionados que continúen ampliando la historia de esta interesante y política Galaxia.
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