jueves, 5 de mayo de 2016

Papá Estado

Papáestado
El ciudadano promedio cree en un político mesiánico que vendrá  a solucionar  todos sus problemas, cree en el agrandamiento del Estado y no entiende que Papá Estado no es la solución a todos sus problemas, Papá Estado es el problema.
¿Desde cuándo un político prometió quitarle el dinero al trabajador para dárselo al holgazán? ¿Desde cuándo unos trabajan para mantener a otros? La base de una sociedad siempre ha sido el trabajo. Se trabaja para subsistir y para tener una vida digna, no para mantener a los demás. Se debe respetar el dinero de cada ciudadano, premiar al trabajador y al emprendedor.



Al dar un subsidio, los ciudadanos se vuelven ineficientes y perezosos, creen que todo es gratis y no se esfuerzan. Por esto no se debe regalar nada, y menos quitándole el dinero a alguien más. Se necesita igualdad de oportunidades, pero no igualdad de resultados. Esto se logra disminuyendo burocracia absurda, facilitando el emprendimiento; disminuyendo el tamaño de Papá Estado que vive de los contribuyentes, que no da pero sí quita.
El mal más grande del Papá Estado es la corrupción. Todos preguntan cómo la podrían acabar y piensan que cambiando de dirigentes, pero no, cada nuevo dirigente solo busca agrandar el Estado para agrandar su botín, la solución es reducirlo al mínimo. El ser humano siempre buscará su beneficio por encima del de los demás, es su naturaleza y hay que entenderla para poder desarrollar políticas efectivas.
Se debe acabar el populismo y la demagogia. Se debe avanzar a un nuevo discurso que valore el esfuerzo, el mérito, y no el simple hecho de existir. El discurso de lo público y de un Estado grande es obsoleto. Con tributos excesivos y sueldos míseros por tantas regulaciones estatales se disminuye la calidad de vida de los ciudadanos. Se deben disminuir las regulaciones estatales, y se debe liquidar el patrimonio público para insertarlo en el mercado, no para fomentar el capitalismo de amigotes sino para fomentar la calidad a través de la libre competencia.
Si el Estado es tan bueno y los políticos son tan buenos, ¿por qué no ganan el sueldo de un humilde trabajador y sí excesivos millones?, ¿por qué se desatan cantidades de escándalos de corrupción en cada país?, ¿por qué buscan ser partícipes de cada necesidad de los ciudadanos para sacar su tajada? Se ha vendido un Estado bueno, pero no es más que una propaganda. Desde las personas más sencillas hasta el excéntrico millonario buscan acabar las regulaciones estatales y la burocracia. No basta con aborrecer el Estado, debe ser disminuido para alcanzar un grado de madurez como ciudadanos, vivir del trabajo, del esfuerzo, del emprendimiento, y no de nadie más. Aunque en este momento todos defiendan el discurso de lo público siempre ven lo público como ineficiente, desde la prestación de distintos servicios públicos hasta los órganos estatales. Se debe salir de la zona de confort y confiar en la reducción del Estado.
¿Aún creen en Papá Estado, creen que solucionará todos sus problemas? Yo no, prefiero hacerme responsable pleno de mi vida.
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