lunes, 9 de mayo de 2016

Populismo o socialismo del siglo XXI

El socialismo se basa en un fracasado sistema económico, político y social. Mire a la Unión Soviética y más recientemente a Venezuela.

En su dialéctica, el socialismo promete “justicia social” para las clases humildes, pero históricamente ha demostrado que somete a los pueblos por medio del terror, creando una sociedad sumisa a los beneficios que le quiera dar el Estado.
Su principal argumento es la marxista lucha de clases, que plantea desposeer al rico, con la falsa promesa de redistribuir su riqueza. Aunque su emotivo discurso no lo revela, en nombre del “pueblo”, el Estado socialista se apodera de la industria, comercio, todo tipo de empresa y capital privado, anulando por completo la iniciativa y decisión humana y descarta todo tipo de libertad. Esto crea pobreza generalizada y lleva a la miseria física y moral.



Eso sucedió en Cuba. Un pueblo que fue engañado mediante un discurso cargado de mentiras, promesas incumplidas y una dialéctica que enarbola la bandera del odio y el veneno de la envidia sumado a una palabrería libertina que dividió a la familia. Los revolucionarios sólo podían llegar a mandar en la nación mediante el engaño. Su verdadera ambición era poder y fortuna. Vaya si lo lograron. Y se lo robaron todo. Hoy, los Castro están entre los más ricos del mundo mientras su pueblo languidece.
Esta experiencia nos debería enseñar a ser escépticos al escuchar el discurso populista. Las promesas maravillosas, la lucha de clases y el libertinaje moral han traído muchos males a la sociedad y miseria a los países donde el desastroso sistema se ha impuesto.
Actualmente estamos siendo testigos de la misma charlatanería mentirosa y cuentista. El cuento de que “los ricos paguen más” suele acabar igual: El ciudadano común y corriente acaba pagando la cuenta y las consecuencias.
Publicar un comentario