miércoles, 18 de mayo de 2016

Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Reseña libertaria

Artículo escrito por José María Aranguren.
Uno de los “enigmas” más apasionantes de la economía es el estudio del crecimiento y desarrollo económico, cuáles son las claves de este y como podemos fomentarlo y extenderlo, estas interesantes preguntas son las que tratan de ser respondidas en nuestro libro. No es un tema baladí para abordar, y no todos están capacitados para escribir sobre la materia con la erudición necesaria y al mismo tiempo de forma tan amena. Y es que estamos ante un libro que puede agradar no sólo a aficionados a la economía, ya que no es para nada tedioso ni técnico, en el que cualquiera con un mínimo de ganas e intenciones puede adentrarse. No es de extrañar por lo tanto, que se trate de una obra que ha cosechado un gran éxito durante el año, llevándose desde premios, como el financial times and goldman Sachs Business Book of the Year Award además de numerosas y positivas críticas de los más diversos y prestigiosos economistas, como Kenneth J. Arrow, premio Nobel de Economía en 1972, Gary S. Becker, premio Nobel de Economía en 1992 o Peter Diamond, premio Nobel de Economía en 2010, por citar sólo unos pocos.


El Derecho a Ignorar al Estado

Herbert Spencer y Libertad

1. El derecho a la ilegalidad voluntaria[1]

Como corolario a la proposición según la cual todas las instituciones deben subordinarse a la ley de igual libertad, no podemos sino admitir el derecho del ciudadano a adoptar una condición de ilegalidad voluntaria. Si todo hombre es libre de hacer cuanto desee, siempre que no vulnere la igual libertad de cualquier otro hombre, entonces es libre de desvincularse del Estado: de renunciar a su protección y de negarse a pagar para sostenerlo. Es evidente que al conducirse así no infringe la libertad de otros, puesto que su postura es pasiva y, en tanto pasiva, no puede hacer de él un agresor. Es igualmente evidente que no se le puede obligar a permanecer vinculado a una asociación política sin violar la ley moral, dado que la ciudadanía implica el pago de impuestos, y tomar la propiedad de un hombre contra su voluntad es una vulneración de sus derechos (ver pág. 134[2]). Dado que el gobierno no es más que un agente empleado en común por una cierta cantidad de individuos para que les proporcione determinadas prestaciones, la misma naturaleza del vínculo implica que cada cual debe decidir si hará uso de tal agente o no. Si cualquiera de ellos decide ignorar esta confederación de seguridad mutua, nada puede decirse salvo que pierde todo derecho a exigir sus servicios y se expone al riesgo de sufrir daño; algo que es muy libre de hacer si lo desea. No se le puede obligar a tomar parte en una agrupación política sin violar la ley de igual libertad; él puede retirarse de ella sin cometer una violación semejante y, por tanto, tiene derecho a tal retirada.


Por qué abolir el Estado no resultará en Caos. por Brad Edmonds

Por qué abolir el Estado no resultará en caos Why Abolishing Government Would Not Bring Chaos)
He escrito recientemente acerca de que el Estado debe ser abolido. De entre las respuestas al artículo la mayoría fueron objeciones a la posibilidad de vivir sin el Estado. La mayoría de ellas similares entre sí: La violencia regirá la sociedad; las grandes empresas se volverán contra la pobre población, los Estados extranjeros invadirán los territorios libres; los vecinos opulentos saquearán a los indefensos y débiles; etc. Los libros a los que me referí en el artículo anterior responden a estas objeciones, pero ya que la mayor parte de nosotros (yo mismo incluido) no podrían comprar un libro en línea – y luego estar seguro leerlo – cada vez que navegamos por la red, plasmaré dichas objeciones aquí sucintamente, y daré links a los artículos de Internet en la medida de lo posible.
La tónica de estas objeciones hace aun más valiosa la refutación, como también lo hace el hecho de que de que parezca contraintuitiva la afirmación de que desmantelar el Estado traería más paz, seguridad y abundancia- tal como lo parece también que la forma de reducir la violencia por armas es permitir la libre tenencia de ellas.


Abolir el Estado mejora las carreteras, de Brad Edmonds

Carreteras
Abolir el Estado mejora las carreteras (Abolishing Government Improves the Roads)
Mire en el reverso de su tarjeta bancaria o de débito. Mire también en la de crédito. Quienquiera que sea su banco, en el reverso de la tarjeta verá los logotipos de otras entidades – Cirrus, Plus, quizás otras. Cirrus es un sistema de gestión bancaria de Mastercard; Plus es de Visa; así hay muchas. Existe cooperación entre compañías, y los gerentes de redes son independientes. Por ejemplo, las tarjetas de débito de Visa tienen un logotipo de Cirrus en su reverso.
Esto significa que usted puede usar su tarjeta de débito obtenida en pequeño banco local con tres sucursales para obtener dinero en efectivo de un cajero a lo largo de todo el país. Sí, cada banco le carga uno o dos dólares de comisión. Deben hacerlo. Un solo cajero cuesta 100.000 dólares, cuesta dinero mantenerlo y administrarlo (empleados tienen que poner dinero en él, y retirarlo a diario), y les cuesta a los bancos propietarios alquilar Cirrus para que circule el dinero.


La justificación última de la Contra-Economía

La única táctica válida -y coherente con los principios libertarios- para llegar a una sociedad anarquista de propiedad privada es la Contra-Economía. Plantear cualquier otra estrategia que no sea la Contra-Economía es contradictorio con nuestros planteamientos libertarios. Y vamos a demostrar por qué.
La Contra-Economía es una estrategia libertaria basada en la creación de empresas que compitan contra cualquier monopolio estatal, basándose en los mercados negros y grises. Es el estudio o la práctica pacífica de todas las acciones humanas que estén prohibidas por el Estado, como describió acertadamente Samuel Konkin. Se trata de crear empresas debajo del aparato estatal en un libre mercado real hasta que, al final, le ganen cuota de mercado al propio Estado.


¿Odias al Estado?, Murray Rothbard

¿Odias al Estado?, Murray Rothbard

El siguiente artículo es la traducción del magnífico artículo original de Murray Rothbard, Do you hate the State?, que escribió en 1977 pero que aún hoy tiene validez todas y cada una de las palabras que escribe Rothbard. Nada ha cambiado por parte del Estado, que continúa siendo nuestro enemigo. Tampoco han cambiado los minarquistas, que no se han radicalizado en absoluto -incluso se han ablandado un poco-.
Recientemente he estado rumiando sobre cuáles son las cuestiones cruciales que dividen a los libertarios. Algunas que han recibido mucha atención en los últimos años son: el anarco-capitalismo vs gobierno limitado, el abolicionismo vs gradualismo, los derechos naturales contra el utilitarismo y la guerra contra la paz. Pero he concluido que, siendo como son estas preguntas tan importantes, en realidad no van directamente al nudo de la cuestión, a la línea divisoria fundamental entre nosotros.
Tomemos, por ejemplo, dos de las principales obras anarco-capitalistas de los últimos años: mi propio Hacia una Nueva Libertad La maquinaria de la Libertad de David Friedman. Superficialmente, las principales diferencias entre ellos son mi soporte de los derechos naturales y de un código de leyes racionales libertario, en contraste con el utilitarismo amoral de Friedman y la llamada a un intercambio de favores y concesiones mutuas entre las agencias de policía no libertarias.


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