domingo, 22 de mayo de 2016

Razón-Egoísmo-Capitalismo


“No soy principalmente un paladín del capitalismo, sino del egoísmo; y no soy principalmente un paladín del egoísmo, sino de la razón. Si uno acepta la supremacía de la razón y la aplica consistentemente, todo el resto sigue”. — Ayn Rand
Razón: Es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre. La mente del hombre es su medio básico de supervivencia – y de protección. La razón es la más egoísta de las facultades humanas: tiene que ser usada en la propia mente del hombre, y su producto – la verdad – le hace inflexible, intransigente, impenetrable al poder de cualquier chusma o a cualquier cacique. Sin su capacidad de razonar, el hombre se convierte en un montón de arcilla moldeable e impotente, a ser modelado en cualquier forma sub-humana y usado para cualquier propósito por cualquiera a quien se le ocurra hacerlo.


Egoísmo: Nos han enseñado que ego es sinónimo de maldad y que desinterés es el ideal de la virtud. Pero la persona productiva es el egoísta en sentido absoluto, y el desinteresado es quien no piensa, ni siente, ni juzga, ni actúa; éstas son funciones del ego. La cuestión no es auto-sacrificio o dominación, la cuestión es independencia o dependencia. El egoísta en sentido absoluto – el egoísta racional – no es el hombre que sacrifica a otros; es el hombre que está por encima de la necesidad de usar a otros; no funciona por medio de ellos; él no existe para el provecho de ningún otro hombre ni  le pide a ningún otro hombre que viva para el suyo. Esta es la única forma posible de hermandad y de respeto mutuo entre los hombres.
Capitalismo: Es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos del individuo, incluyendo el derecho a la propiedad privada. Es la separación total entre estado y economía, de la misma forma y por las mismas razones de la separación entre estado y religión. El argumento moral del capitalismo no está en la afirmación altruista de que representa la mejor forma de alcanzar el “bien común”. Es verdad que el capitalismo lo hace – si ese cliché tuviera algún significado – pero eso es una mera consecuencia secundaria. El argumento moral del capitalismo está en el hecho que es el único sistema en consonancia con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre como hombre, y que es su principio regulador: la justicia.
La alternativa a “Razón-Egoísmo-Capitalismo” es “Misticismo-Altruismo-Colectivismo”.
Misticismo: El hombre adquiere su conocimiento por medio de fe, revelación, intuición, sentimientos, emociones, deseos, temores, o por cualquier otro medio que no sea el uso estricto de la razón – de su mente alerta y pensante usando sus sentidos y la lógica como base.
Altruismo: El hombre no tiene derecho a existir por sí mismo, el servicio a otros es la única justificación de su existencia; su sacrificio es la esencia de la moralidad, la más alta virtud al alcance del hombre; el bien del hombre es abandonar sus deseos personales, renunciar a sí mismo y entregarse.
Colectivismo: El individuo no tiene derechos, su vida y su trabajo le pertenecen al grupo, y el grupo puede sacrificarlo a su antojo y según le convenga. La única forma de implementar una doctrina de este tipo es a través de fuerza bruta. La situación social que vivimos hoy día en todo el mundo, la intervención masiva de los gobierno coartando las libertades individuales, es el resultado político del colectivismo, siendo fascismo o comunismo su desenlace natural.
El eje Misticismo-Altruismo-Colectivismo es la base filosófica que lleva en la práctica a la destrucción de la mente, del individuo y de la sociedad. Sólo una filosofía racional, con sus principios de Razón-Egoísmo-Capitalismo, puede ayudarnos a alcanzar la felicidad como individuos y a construir una sociedad libre y racional donde esa felicidad es posible.
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