Más allá de la clara función populista de la renta universal debemos comprender los efectos de su implementación en el terreno socio-económico y ético. En el terreno técnico, de un análisis más profundo del significado de la renta universal, recomiendo leer o visionar por ejemplo el análisis del profesor Juan Ramón Rallo. Y en el terreno político, la única oposición frontal a toda forma de renta universal conocida como básica la conforma hoy por hoy el Partido Libertario (P-LIB). Es importante con unas elecciones en ciernes explicar la renta universal desde el punto de vista de su aplicación práctica y ética.


Efectos socio-económicos y políticos de la renta universal:
1) Aunque inicialmente parece que beneficie a toda la población de un territorio, en realidad genera el siguiente efecto perverso: castiga a quienes producimos, trabajamos, nos esforzamos, arriesgamos lo mucho o poco que tenemos para levantar un proyecto empresarial que nos genere beneficios; y beneficia a los opuestos: fomenta a quienes no tienen oficio, ni beneficio y ni tienen intención de tenerlo. Por si alguien lo duda, incluso hoy con el modelo de economía subvencionada estamos viendo cómo los receptores de subvenciones de los impuestos se lanzan a llevar a cabo proyectos de todo tipo que fracasan en cuanto se les acaba la subvención porque no tuvieron los incentivos reales que sólo se dan en el mercado libre para pensar bien su negocio antes de actuar. Como el riesgo no lo corrieron en verdad ellos al ser dinero del contribuyente, la responsabilidad no es algo que les preocupe.
2) Acaba con el principio de igualdad ante la ley. Convierte a unos en productores es decir en medios para otros que perciben la renta universal sin haber producido. Por mucho que A, B y C reciban la misma renta universal los tres nunca estarán en igualdad ante la ley: unos producen y otros gastan. O dicho de otro modo: yo preparo la tarta con mis ingredientes y en consecuencia me quedo sin ellos pero a la hora de comer tú vienes con el policía llamado Estado y me quitas la misma porción de tarta que estaba comiendo para comerla tú.
3) Aumenta los precios en el mercado. La lotería de navidad es un ejemplo que todos conocemos: allí donde cae la lotería en navidad los precios suben por las nubes. Algo similar ocurre con otras medidas similares a la renta universal. El ejemplo de hace unos años con los alquileres del plan de ZP para independizar a ciertos segmentos de la población joven. Es lógico, la ley de la oferta y la demanda es algo natural y cuando en el mercado hay más demanda de algo porque la gente dispone de golpe de un dinero sustancial extra quienes ofrecían un determinado bien o servicio que los nuevos clientes buscan tienen una cantidad limitada y no pueden satisfacer a todo el mundo. Así, quienes estén dispuestos a ofrecer más se quedan con el bien o el servicio en cuestión.
4) Distorsiona el mercado. Siguiendo con el ejemplo del punto anterior sobre los alquileres para los jóvenes, esos famosos 350 €/mes de “ayuda” para el alquiler, alguien viviendo en Madrid obviamente con 350€ no iba a alquilar ni un trastero pero alguien en Ourense podía alquilar un piso de 3 dormitorios con ese mismo dinero. Hasta podía sacarle un rendimiento alquilando alguna de las habitaciones a otros inquilinos. Como consecuencia de esa distorsión, otro efecto del dominó del intervencionismo estatal en el precio de los alquileres, provocó que muchos se metieran a construir más pisos para satisfacer esa nueva demanda creciente. Así pasó que muchas constructoras empezaron a ampliar sin una base sólida su negocio. Y también que muchos jóvenes se planteasen dejar los estudios o emprender otro camino profesional ya que entrar al sector de la construcción para ganar un dinero rápido y cuantioso les atraía más que una inversión de tiempo, esfuerzo y recursos para una carrera más sólida a largo plazo. Pero cuando esas ayudas se agotaron, porque al final del camino, tras agotar el dinero ajeno, el del contribuyente ya exprimido hasta el máximo, inevitablemente se agotaron las ayudas al alquiler, nos encontramos… quebrados.
5) Detrae los recursos del mercado para pasar a ser redistribuidos por el Estado en forma de renta universal. Recordemos que ese dinero no son los billetitos del monopoly que Draghi imprime con su varita mágica en el BCE. Todos sabemos a estas alturas que el BCE no es precisamente el Gringotts Bank donde las montañas de monedas se multiplican por hechizos de brujos. Los recursos que el Estado detraería para pagar esa renta universal es dinero que unos generamos en la sociedad, en el mercado, es decir en el libre intercambio de conocimientos, bienes y servicios.
Efectos éticos de la renta universal:
1) El Estado, es decir los políticos y funcionarios que lo gestionan, deciden con su ingeniería social que unos individuos son superiores a otros escondiéndose detrás de la falacia de un más que cuestionable modelo democrático como el que tenemos o peor, como el que proponen los aspirantes a totalitarios tipo Podemos.
2) Como consecuencia del primer punto, los individuos que el Estado prima sobre el resto de la sociedad se convierten en fines en sí mismos mientras que al resto de la sociedad, a quienes no estamos organizados políticamente en las instituciones, nos convierte en medios para los fines establecidos por el Estado.
3) Cambia el significado objetivo real de los derechos fundamentales de todo ser humano: la libertad -la limita para unos en beneficio de otros-; la propiedad -la viola reduciéndola a mera posesión-; la vida -convierte más si cabe a quienes producimos en esclavos de quienes no producen, quitándonos la potestad de decidir realmente aspectos esenciales de nuestra existencia: cómo gestionar nuestra vida, libertad y propiedad-.
4) Pervierte la solidaridad despojándola del componente esencial que es la voluntad individual de quien quiere ser solidario al trasladar esa decisión al Estado, es decir al político y / o funcionario estatal.
5) Nos convierte a todos en ladrones. La quiebra económica y ética de nuestro país ya empezó en el momento en que abrazamos la socialdemocracia. Nos hace cómplices de un perverso sistema donde se impulsa el dolce far niente: holgazanear, estar todo el día de ocio, jugar a la PSP, a la lotería, ir de copas o de mareas se han convertido para muchos pícaros o asistidos estatales en sus principales actividades formativas y profesionales. Así que la renta universal será el principio del fin de la prosperidad para nuestra sociedad.