domingo, 8 de mayo de 2016

ROMANOS 13



Alberto Mansueti
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; por cuanto no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De tal manera que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.”

Así comienza el capítulo 13 de la Carta del Apóstol Pablo a los cristianos de Roma, versos 1 y 2. Y en 21 siglos de historia cristiana, siempre chocaron aquí dos interpretaciones contrarias. La verdadera ha sido y es la de la gente libre de todos los tiempos, resistiendo a las tiranías. La otra, manipulada y falsa, es la de los tiranos, y quienes les justifican y apoyan, entre ellos muchos clérigos.
 
(1) La primera es muy simple: la autoridad humana, o sea la institución “Gobierno”, ha sido establecida por Dios. O sea que por encima de todo Gobierno, hay otra autoridad, anterior y superior: la de Dios; y la autoridad humana política es delegada. Por tanto, la obediencia que se le debe es condicional.

El verso 4 del texto citado (Romanos 13), dice del gobernante que “lleva la espada porque es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”. Declara el propósito y finalidad de los gobiernos legítimos, instituciones meramente represivas. Y en la segunda carta que escribe Pablo a su discípulo Timoteo, le dice que los reyes, y todos los que “están en eminencia”, no tienen el poder para hacer lo que les venga en gana, sino “para que vivamos quieta y reposadamente”. O sea: para que haya policía en las calles, seguridad, y justicia en Tribunales. Nada más. Es el concepto bíblico de Gobierno “limitado” para un propósito específico: la represión del crimen, y la aplicación de la justicia al criminal.

Dios ha establecido que haya Gobierno, con autoridad, no sólo en las naciones. En el matrimonio tiene autoridad el esposo; en la familia los padres; y en la Iglesia obispos, pastores o ancianos, y diáconos.

Pero toda autoridad en la tierra es delegada, para el cumplimiento de ciertas funciones de servicio; y ninguna es absoluta, por tanto ninguna obediencia es incondicional.

Acabo de traducir el excelente ensayo del Dr. Augusto Zimmermann, “Fundamentos Cristianos del Imperio de la Ley en Occidente: Legado de libertad y resistencia contra la tiranía”. Se lee en la Web “contra-mundum.org”. Explica que Dios delega su autoridad en los gobernantes, pero eso no implica ni justifica que éstos tengan licencia para abusar. Recuerda que en la Biblia, las parteras se negaron a obedecer la orden del Faraón para matar a los niños hebreos; y en el libro de Daniel se narra de tres jóvenes que desobedecieron al rey Nabucodonosor cuando les ordenó adorar su imagen, y que Daniel se negó a obedecer al rey Darío cuando prohibió orar a todo dios u hombre salvo a Darío. En el Nuevo Testamento, a los Apóstoles el Sanhedrín les ordenó no predicar a Cristo, pero se negaron, incluso si tal negativa resultase en detención y/o ejecución.

Agrego que casi todos los cristianos de Roma, para quienes se escribió su famosa Carta, murieron torturados, masacrados y ejecutados tras ser condenados en masa, y no por obedecer. Lo cuentan los libros de Historia Universal, y las películas americanas de los años ’50, que todavía pasan en televisión para Semana Santa. Y el Apóstol Pablo, firmante de la Carta, lo mismo. O sea que sus destinatarios y su autor interpretaron la obediencia del capítulo 13 como condicional. Más claro, agua.

Zimmermann resume la historia de la heroica defensa de la libertad política, la democracia y los derechos individuales, a cargo de buenos escritores y maestros cristianos, en todas las épocas.

(2) La interpretación contraria de Romanos 13:1-2 es la de todos los déspotas, y sus sostenedores. Siempre hubo y hay clérigos y “escribas” de toda clase que mandan obediencia “incondicional”: a los Emperadores del “Sagrado” Imperio romano-germánico; a los monarcas absolutistas de toda Europa en los siglos XVII a XIX, escudados en la doctrina del “Derecho Divino de los Reyes” enseñada por el Obispo Bossuet para legitimar a Luis XIV; y hasta a los Hitler, Stalin y los Castro.

¡Todos gritan "Romanos 13"! Pero citan fuera de contexto: la Epístola habla de un Gobierno legítimo. Después han tenido que salir a pedir perdón los luteranos por apoyar a Hitler en Alemania, y muchos ortodoxos griegos por apoyar el comunismo en Rusia y países del Este.

En nuestra América latina, me dan pena esos Pastores evangélicos que se ponen del lado equivocado, y apoyan todo sistema ilegítimo, escrituralmente hablando, del Socialismo Siglo XXI o de otra doctrina estatista y anti bíblica, usando “Romanos 13” como pretexto. Exigen "obediencia incondicional" para los gobernantes en sus países, sean de la clase que sean, y me pregunto, ¿será que también exigen "obediencia incondicional" para ellos mismos, en sus iglesias? Por si acaso, no voy a esas Iglesias.

No quiero mezclar temas, pero muchos pastores alegan hacer milagros, pretexto de que se valen para arrogarse poderes despóticos, además de enriquecerse. La doctrina sobre los tales dones y poderes espirituales en la Biblia, es que fueron dados por Dios para propósitos específicos; y a los Apóstoles para acreditarles como tales (“enviados”) a fin de establecer la Iglesia de Cristo. Eso fue en el siglo I. Y la Iglesia fue establecida.

Cuando hablo de las “5 Reformas” en política, economía, educación, atención médica y jubilaciones, pendientes al menos desde los ‘90, no olvido otra Reforma pendiente en esta parte de las Américas desde hace 500 años, la Reforma Protestante, que aquí no se hizo. ¡Reforma Protestante se necesita! Y no hablo de la Iglesia romano-católica sino de las “Evangélicas.” ¡Urgente!
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