Se les conoce como el Bin Laden del mercado monetario, y debido a la publicidad del Estado y a las noticias interesadas no tienen buena fama, y es que es hablar de ellos y tener que hacerlo del crimen organizado, el terrorismo, la droga y el blanqueo de capitales, como si el billete, lo mismo que la pistola, tuviera la culpa de los hechos. De este modo la excusa está servida para que las máquinas del Banco Central Europeo se paren y no los impriman más.

 
Existe una mayoría en el Consejo de Gobierno de la Unión que quiere acabar con los billetes de 500 euros, lo que significa que la serie Euro 2 -cuyos billetes de 5, 10 y 20 euros ya se encuentran en circulación- no incluirá el billete de 500 euro. De aprobarse definitivamente el cese de la impresión, el billete de máximo valor en Europa seguirá siendo de curso legal, al menos hasta la impresión de toda la nueva serie Euro 2, y se permitirá canjearlo en cualquier banco central de la zona euro incluso después del cese de la impresión.
El presidente del BCE, Mario Draghi, ya admitió en febrero que la institución que lidera estaba “considerando” retirar de la circulación los billetes de 500 euros por la “creciente preocupación” en la opinión pública de que están siendo utilizados para actividades delictivas, como la corrupción o la financiación del terrorismo.
“Los billetes de 500 euros son vistos cada vez más como un instrumento de actividades ilegales, y es en ese contexto en el que estamos considerando acciones en ese frente”, indicó Draghi tras la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara el pasado 15 de febrero. En la Eurozona circulan ahora mismo casi 600 millones de estos billetes morados. Son fáciles de transportar y ocultar, igual que las piedras preciosas, y por eso mismo codiciados. Un millón de euros en billetes de 500 pesan poco más de dos kilos.