domingo, 8 de mayo de 2016

Venezuela, en la ardiente oscuridad

Venezuela, en la ardiente oscuridad

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Por Gina Montaner @ginamontaner
Una de las más conocidas obras del desaparecido dramaturgo español Antonio Buero Vallejo es En la ardiente oscuridad. En ella el protagonista, ciego de nacimiento, ingresa en una institución de invidentes aparentemente felices. Sin embargo, el recién llegado les contagia su tristeza al poner en evidencia que carecen del más preciado de los sentidos.
Hoy los venezolanos viven sumidos en la ardiente oscuridad y no se trata de una metáfora sino de una realidad. Desde hace semanas el suministro eléctrico se corta durante horas en gran parte del país y los hogares permanecen a oscuras. Es la imagen última de una sociedad que ha caído en la negrura del abismo desde que se instauró la revolución bolivariana. El fin de la escapada del envenenado legado político que dejó Hugo Chávez y que ha continuado su sucesor, Nicolás Maduro.

Argentina: La política monetaria y la tasa de interés en el ojo de la tormenta

Argentina: La política monetaria y la tasa de interés en el ojo de la tormenta

Por Javier Milei
El Profesor Juan Carlos de Pablo, en el artículo "Cómo analizar una política económica" del año 1977 propone a tal fin cinco pasos: (i) determinar las condiciones iniciales, (ii) manifestación de objetivos, (iii) medios para alcanzar dichos objetivos, (iv) la inferencia de la estrategia implícita y (v) evaluación de la política. Así, dadas las condiciones de inicio, los puntos (ii), (iii) y (iv) hacen a la consistencia técnica, mientras que el punto (v), de mediar diferencias respecto al modelo implícito, podría llevar a inferir que las políticas diseñadas podrían estar dando resultados muy distintos a los buscados.

Objetivismo: sobre derechos individuales

Objetivismo: sobre derechos individuales

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Por Warren Orbaugh
República, Guatemala
Hemos visto que el propósito del gobierno republicano es proteger los derechos individuales de los ciudadanos. El problema es que mientras se malinterprete el concepto de “derechos individuales” hay pocas esperanzas para la constitución de una sociedad libre. Hay dos equívocos con la noción de “derechos”: en primer lugar, que son concedidos por una entidad, sea este un único Dios, el monarca o el estado; y en segundo lugar, derivado del primero es que “derecho” es sinónimo de “ley”.
La noción de que un “derecho” es concedido por una autoridad lo confunde con un privilegio, un permiso concedido por una “ley privada” que beneficia a un grupo restringido, como el ius primae noctis, por ejemplo. Y aunque uno de los objetivos de la revolución francesa fue la eliminación de privilegios, es decir, la eliminación de leyes separadas para las diferentes clases sociales, ahora vemos la proliferación de “derechos de las etnias”, “derechos de los gays”, “derecho de los pobres a una casa”, etc., todos concedidos por el estado.

Cuidado con los aplaudidores

Cuidado con los aplaudidores

Por Alberto Benegas Lynch (h)
Si se simpatiza con un gobierno, lo peor es constituirse en un aplaudidor empedernido. La crítica resulta fundamental al efecto de corregir errores. Es evidente que los políticos en funciones, si quieren mantenerse en el cargo, deben adaptar su discurso a lo que la opinión pública pueda digerir. Si se desvían de las ideas y propuestas que reclama la gente, los funcionarios estatales pierden apoyo en las urnas y deben desaparecer de la escena. 

¿Puede Trump ganarle a Clinton?

¿Puede Trump ganarle a Clinton?

Por Álvaro Vargas Llosa
Primero dijeron los entendidos que Donald Trump era una golondrina de verano. Luego, que tenía un techo de 30%. Finalmente, que Ted Cruz había logrado hacerse querer por el establishment republicano al que tanto ha denostado porque el objetivo común de parar a esa bala perdida que es Trump prevalecía sobre lo demás. Hasta que Trump -como esta columna vaticina desde hace semanas- se ha convertido en el candidato de facto. Llegará a la Convención con los delegados suficientes para ser nominado en primera votación. 

Liberalismo versus neoliberalismo

Suficientes veces se ha dicho ya que el neoliberalismo es una forma despectiva de llamar al liberalismo. En realidad, no hay ninguna escuela económica que se defina a sí misma como neoliberal. Intelectualmente es un error, pero a pesar de ello muchos grupos anticapitalistas usan el término para definir un fenómeno político, y no económico, que aparentemente conlleva un mayor grado de libertad de mercado.
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