viernes, 17 de junio de 2016

Yo, El Durazno: Una Lección sobre las Ventajas Comparativas

Yo, El Durazno: Una Lección sobre las Ventajas Comparativas

Por Robert Higgs  
Hoy como parte de mi almuerzo, disfruté de un gran, maduro, dulce y firme durazno. “¿Y qué?", podrían estar preguntándose. Bien, poder hacerlo es para mí algo más digno de destacar de lo que uno podría suponer. Verán, yo vivo al final de un camino, cerca de un remoto y aislado pueblo en el rincón más alejado del sureste del estado mexicano de Quintana Roo; y el durazno que comí se cultiva en California.
Adquirí esta fruta, tal como obtengo la mayor parte de las frutas, verduras y otros alimentos frescos que consumo, de Lucio, un hombre que se levanta cada día a las 4:00 am y se dirige a un mercado en Bacalar, un pueblo a unas 100 millas (160 kilómetros) de mi casa. 

La pasividad del pueblo salvadoreño

La pasividad del pueblo salvadoreño


Por Manuel Hinds
 
Nunca se ha extrañado usted de la pasividad del pueblo salvadoreño? Mire usted un ejemplo clarísimo. El FMLN tuvo el año pasado un congreso en el que reafirmó su vocación de ser un partido marxista que quiere proceder de acuerdo a las tradiciones de la Revolución Rusa de 1917, estableciendo un régimen que no admite la propiedad privada y eliminando cualquier foco de oposición a su poder totalitario. Sus documentos dejan claro que el objetivo del partido es destruir la democracia con todo y los derechos ciudadanos al libre pensamiento, a la libertad de expresión, a la propiedad, y a su autodeterminación. En el Foro de Sao Paulo que se celebrará en El Salvador la última semana uno de los puntos principales es buscar maneras de controlar al poder judicial para obtener el poder total y ejercer la “hegemonía de la izquierda”. 

Jorge Luis Borges: “Soy un anarquista conservador”

Jorge Luis Borges: “Soy un anarquista conservador”

Por Claudio Pérez Míguez
El País, Madrid

Un chico de 15 años le pidió al escritor en 1982 una cita para un trabajo de la escuela y para su sorpresa se la concedió. Ahora, 30 años después de la muerte del escritor de 'El Aleph', aquella entrevista sale a la luz

Cuando cursaba el tercer año de la escuela secundaria, en Don Bosco, partido de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con quince años de edad, la profesora de literatura, una española llevada de pequeña a Argentina y muy admiradora de la obra de García Lorca, Josefa Iglesias de Fanelli, pidió como trabajo práctico que eligiéramos a alguien para hacerle una entrevista.
La literatura y la figura de Borges, tan controvertida en la Argentina de aquellos años, ya había llamado mi atención, por lo que tuve la idea de hacerle a él ese reportaje. Ni yo ni mi entorno próximo teníamos contactos literarios, por lo que pensé ver si encontraba su número en la guía telefónica. Buscando por Borges, encontré que estaba, todavía, a nombre de su madre, Leonor Acevedo de Borges, que ya había muerto. 

Tesis sobre la grandeza de Borges

Tesis sobre la grandeza de Borges

Por Enrique Fernández García
Hay hombres célebres; los hay que merecen serlo.
Gotthold Ephraim Lessing
El talento no es suficiente para garantizar que un escritor sea valorado entre sus contemporáneos ni, menos todavía, recordado por las generaciones futuras. Son cuantiosos los autores que, pese a sus magistrales aptitudes, carecieron de todo prestigio. A veces, el reconocimiento llega tras el deceso, luego de que quien se esforzó por construir obras perdurables ya no percibe sus secuelas. Puede ocurrir también, como con Friedrich Nietzsche, que la fama arribe casi al final, quedando privada de sus placeres, por lo cual origine desprecio. Sin embargo, hallamos asimismo individuos que fueron estimados en su real dimensión, motivando concordias al respecto. Su genio habría sido resaltado con acierto. Pero no basta con repetir este juicio, salvo para los esnobistas e impostores; se hace necesario que intentemos la explicación de su grandeza. Ello es válido hasta cuando se trata de un gigante como Jorge Luis Borges, muerto hace tres décadas.
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