lunes, 18 de julio de 2016

Sobre economía y socialismo


Reconozco que siempre me apasionó la Revolución Rusa: no ideológicamente (nunca me he dejado fascinar por el socialismo), sino histórica y sociológicamente. ¡Qué desastre! Y qué barbaridad…
Por edad, soy de ésos que estudió EGB, BUP y COU en España: aunque en algunos casos sólo fui consciente años después, muchos de mis profesores eran comunistas. Los recuerdo bien: barbudos y sesudos ellos, estiradas y muy leídas ellas, profesando su activismo sotto voce, incitando a sus alumnos a secundar las ridículas huelgas estudiantiles de los 80 o presumiendo del “Yankee Go Home” después de alguna manifa anti-OTAN.


¿Es el neoliberalismo la raíz de todos nuestros problemas?

El activista George Monbiot ha escrito un artículo que ha alcanzado una enorme popularidad en la red: "Neoliberalismo: la raíz ideológica de todos nuestros problemas". El título es suficientemente descriptivo de su propósito: culpar al sistema político-económico "neoliberal" de casi todos los males de la humanidad. Acaso el problema inicial de la columna de Monbiot resida en que el término "neoliberalismo" no aparece directamente descrito en ninguna parte del texto y que, en realidad, se lo pretenda equiparar con otras corrientes políticas sí mucho mejor definidas y perfiladas como el liberalismo clásico o el liberalismo libertario.
Pero ello, voy a estructurar esta réplica en dos partes: en la primera, trataré de inferir a qué se refiere Monbiot con "neoliberalismo", distinguiéndolo en todo caso del liberalismo clásico y del liberalismo libertario; en la segunda, explotaré los males que Monbiot achaca al neoliberalismo para analizar si pueden imputárseles de algún modo al liberalismo clásico o al liberalismo libertario.


Atraer inversión extranjera (I): apertura de las economías


En un primer artículo, comentamos que la diferencia entre los países ricos y pobres es que estos últimos no acumulan capital y, por lo tanto, son mucho menos productivos. La principal razón que diferencia a países pobres y ricos es el ahorro. En un segundo artículo explicamos cómo la captación de inversión extranjera solucionaba este problema de acumulación de capital mediante la “importación” de ahorro extranjero.
En este artículo expondremos cómo la atracción de inversión extranjera, y por tanto, del crecimiento y bienestar de un país, depende del grado de apertura de su economía.
Una variable que nos indica cuán abierta es una economía son los aranceles (tariffs). Los aranceles son impuestos a las importaciones. De aplicarse, éstas se encarecen y dejan de ser competitivas en el mercado destino. Esto es lógico: si deseamos exportar un producto a otro país, ya de por sí tendremos más costes por el transporte y la gestión del envío. Si además se nos encarece el producto un 20 ó 30% debido a un arancel, podemos estar seguros que no podremos competir con las empresas locales.
Los aranceles son, claro está, una restricción al comercio internacional. ¿Cuál es el motivo de que los países tomen estas acciones? Oficialmente los argumentos suelen ser los siguientes:


Por qué los políticos son corruptos, ineficientes y mentirosos


La respuesta corta es simplemente porque pueden serlo. ¿Qué hace un político? No hay mucha diferencia con la de un empresario. Ambos buscan una necesidad y la cubren. Una de las definiciones de empresario político es aquella persona que intenta obtener beneficios a cambio de reformas. (La forma más extendida del concepto es otra, y se refiere al hombre de negocios que intenta ganar beneficio mediante subsidios, proteccionismo, contratos del Gobierno o influencias políticas. Esto es lo que conforman los lobbies de la banca, ecologista o sostenible, sector alimenticio... Este sistema es que nos lleva al Capitalismo de amigotes o Crony Capitalism).
Las diferencias entre un político y un empresario son básicamente que:


Tres hurras por el Brexit: un triunfo para Europa


Europa nunca ha llegado a constituir una unidad política centralizada. En ello ha radicado históricamente su éxito. Historiadores como Jean Baechler, Eric Jones o Rubén Zorrilla explican claramente que la fragmentación política europea permitió a los habitantes de nuestro continente escapar del estancamiento político y económico de espacios como el chino, que habían ensayado antes la centralización política. La corrupción de la moneda (los chinos inventaron el papel moneda), el despotismo político y el bajo dinamismo económico, acompañaron lentamente al establecimiento del poder imperial en China. Y esa situación no les libró de guerras muy cruentas y a una escala mayor. Europa se libró de ese destino por muchas razones, entre ellas la geográfica, como apunta Fukuyama en su último libro sobre el orden estatal. Esto le permitió desarrollar una avanzada civilización y facilitar un enorme desarrollo económico. La fragmentación política dificultaba, aunque no impedía, la manipulación estatal de la economía y la corrupción monetaria.


El liberalismo es de ignorantes


Friedrich A. Hayek dedicó sus últimas décadas de investigación a describir todo lo que estaba entre el instinto y la razón, que son las palabras con las que da título al primer capítulo de su última gran obra. Y se refiere con ello a toda la obra humana que no es, efectivamente, emanación de nuestra naturaleza más animal ni está concebido previamente por nuestra capacidad de razonar e imaginar, sino que es, simplemente, lo que hacemos, aprendemos y transmitimos en sociedad, y a lo largo del tiempo. Ese espacio es la inmensa mayoría del ámbito del quehacer humano.


El candidato Trump

El candidato Trump


Por Álvaro Vargas Llosa
Mañana lunes arranca la Convención del Partido Republicano que nominará a Donald Trump candidato (y a Mike Pence, gobernador de Indiana, como su número dos). A partir de esta semana, pues, el (converso) líder populista y nacionalista que ha puesto los pelos de punta a medio planeta dejará de ser esa vaporosa conjetura que son las candidaturas antes de perfilarse oficialmente y pasará a convertirse en una opción con serias posibilidades de alcanzar el poder. Sugiero observar esto desde estos cinco puntos de vista.
¿Una convención dividida?
Durante las primarias, dado el rechazo que él suscita entre muchos republicanos del “establishment” pero también de la base tradicional, ha planeado sobre la cabeza de Trump el fantasma de una convención partida en la que surja una alternativa de consenso que lo desplace. No son ajenas a la historia política estadounidense, pero sí muy raras en el periodo moderno, las convenciones divididas. En 1952 ambos partidos pasaron por traumáticas elecciones internas que desembocaron en convenciones enconadas (Dwight Eisenhower salió electo entre los republicanos y Adlai Stevenson entre las demócratas). En 1964 los republicanos se dividieron entre Nelson Rockefeller, el neoyorquino moderado y tradicional, y un Barry Goldwater que pretendía una revolución conservadora (obtuvo la nominación pagando un precio alto). Entre los demócratas, la más violenta fue la de 1968, cuando miles de manifestantes se enfrentaron a la policía y trataron de impedir la nominación de Hubert Humphrey, el vicepresidente de Lyndon Johnson, por la guerra de Vietnam.

Siete malos hábitos de un gobierno ineficiente

Hand-7-sevenPor Cal Thomas
A Stephen Covey, el experto en administración que murió esta semana, le hubiese costado mucho trabajo vender sus libros en los EE.UU. de Benjamin Franklin o de Abraham Lincoln. Su libro de más venta “7 Hábitos de Gente muy Efectiva” hubiera sido considerado una verdad evidente, una verdad que se les enseñaba a los primeros estadounidenses en las escuelas, las iglesias y la ética puritana.
Hoy en día, las ideas de Covey sobre cómo tener éxito aplicando principios que hubiesen sido probados parecen innovadoras y efectivas. Su trabajo es un rechazo a la noción de que el gobierno puede hacerlo todo por nosotros.
Contrastemos la ética de Covey con lo que el Presidente Obama dijo durante una parada de campaña en Roanoke, Virginia, el viernes pasado: 

Ayn Rand

Ayn Rand

Ayn Rand
Por José María Marco
Ayn Rand - de nombre de pila, Alissa Rosenbaum - nació en San Petersburgo el 2 de febrero de 1905. Pronto decidió ser escritora, aunque, instintivamente ajena al misticismo y al colectivismo característicos de la cultura rusa, siempre tuvo como modelos los escritores europeos occidentales. Durante sus estudios en el instituto fue testigo del paso por el poder de Kerensky, al que apoyó, y de la Revolución bolchevique de 1917, que denunció como un golpe de Estado desde el primer momento. La familia huyó de los desórdenes y de la guerra civil a Crimea, donde Alissa terminó la enseñanza secundaria. Tras el triunfo bolchevique, la farmacia de los Rosenbaum fue confiscada y la familia sufrió privaciones.
En 1921 Alissa se matriculó en la Universidad de San Petersburgo para estudiar Filosofía e Historia. Allí tuvo la oportunidad de conocer de primera mano la degradación de la Universidad y del saber impuesta por los comisarios políticos y descrita, como la expropiación del negocio familiar, en su primera novela, la autobiográfica We, the Living (Los que vivimos, Barcelona, Plaza y Janés, 1992). La protagonista, Kira Argounova, estudia ingeniería pero tiene que asistir a cursos sobre "Mujeres proletarias y analfabetismo", "Electrificación proletaria" y "El camarada Lenin y el camarada Marx". Kira Argounova, enfrentada a una vida sin perspectivas, intenta salir de la Unión Soviética pero es muerta a tiros por la policía fronteriza.

Historia genital de la revolución cubana

Historia genital de la revolución cubana

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Por Carlos Alberto Montaner
El peor aspecto del totalitarismo es la intromisión del Estado en la zona afectiva de los individuos, y muy especialmente su repugnante control de las relaciones sexuales. A lo largo de más de medio siglo, la dictadura castrista ha impuesto a los cubanos cómo y a quiénes deben querer, y a quiénes deben rechazar. Desde el principio, el gobierno decretó que no se podía tener relaciones con los familiares que emigraban del país, y súbitamente se interrumpieron los vínculos entre padres e hijos, entre hermanos, entre familiares que hasta ese momento se habían dispensado un gran cariño. Pero no sólo se trataba de cortar amarras con las personas que tomaban el camino del exilio. Fue entonces cuando un novedoso sustantivo, desafecto, se convirtió en un terrible sambenito. El únicoafecto posible y legítimo era el que se profesaba a Fidel Castro y a la revolución.
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